Estar a la altura de Star Wars es una responsabilidad, un peso formado por las expectativas de sus seguidores, que han notado encima todos los directores y guionistas que se han puesto al frente de este universo en los últimos años. No es fácil ser George Lucas y tener en las manos un universo que tiene un vínculo tan grande con millones de espectadores. Pero es un peso que puede ser más o menos grande en función del proyecto en cuestión, de la importancia que vaya a tener dentro de la cronología de la saga. Cuando Disney+ empezó a estrenar series de Star Wars lo hizo con un proyecto que podríamos considerar periférico: un personaje nuevo que no participaba ni estaba involucrado en ninguno de los momentos clave de la saga, que quedaban como un telón de fondo para la historia. Esta fue una de las claves del éxito de «The Mandalorian«: permitía que incluso los espectadores que no tuvieran clara la cronología de Star Wars se engancharan a la serie, y también quitaba responsabilidad a Jon Favreau para desarrollar una historia que sólo tocaba tangencialmente al conjunto e incluso a los seguidores de la saga, que podían disfrutar de una historia fresca dentro de su universo favorito. Esto es exactamente lo opuesto que suceden con «Obi-Wan Kenobi», la nueva serie de Disney+ dentro del universo de Star Wars y seguramente su peor enemigo.

Porque «Obi-Wan Kenobi» tiene como protagonista a uno de los personajes más queridos de la saga cinematográfica, que vuelve a estar interpretado por Ewan McGregor, que transcurre en un momento clave de la historia, el de la persecución de los jedi y la consolidación del Imperio, con nada más y nada menos que el temido Darth Vader, el más icónico de todos los personajes de Star Wars, teniendo un papel clave. Y no sólo eso, sino que además en la serie aparecen (a partir de aquí spoilers) otros protagonistas de primera línea como Leia, en su versión infantil. Todos estos elementos cruciales hacen que «Obi-Wan Kenobi» tenga una responsabilidad mayor que sus series predecesoras al ser una pieza troncal del canon y sus errores son, en consecuencia, más graves. Por eso, y aunque en los episodios emitidos hasta ahora, la serie ha tenido aciertos, el resultado final no está a la altura de lo que se esperaba de la magnitud del proyecto.

Entre los aciertos de la serie vale la pena destacar la manera de trabajar el personaje de Obi-Wan, del que se ha desarrollado bien el conflicto interno de alguien tan devorado por la culpa, una culpa que lleva años carcomiéndolo, ayudada por la soledad del desierto que da tiempo y espacio a los peores pensamientos, que es capaz de ignorar el principio de la bondad jedi y negar la ayuda a otros. La culpa es tan grande que lo tiene sumido en un estado de negación de sí mismo que Ewan McGregor explora poniendo la serie encima de sus hombros. También es un acierto la incorporación de Leia, que saca al personaje de su letargo. En esta relación se pueden ver los mismos mimbres de la relación central de “The Mandalorian”: inicialmente Leia es una misión con principio y fin pero será el detonante que devolverá el personaje a la vida. Con estos elementos, un tono más grave, y un ritmo más meditativo que otras historias ambientadas en el universo de Star Wars, la propuesta de «Obi-Wan Kenobi» podría funcionar si no fuera porque los errores son difíciles de pasar por alto.  

‘Obi-Wan Kenobi’. Disney+.

El primero es el más llamativo, pues en una serie de este nivel encontrarse con una dirección pésima como la de la persecución de Leia en el bosque provoca rápidamente estupefacción. ¿Cómo es posible que haya pasado el corte una escena tan torpe, en todos los sentidos, en el primer episodio de la serie, además? Es el tipo de error que podría ser algo puntual y, en consecuencia, se podría perdonar a la directora Deborah Chow si no se repite. El problema es el otro error, que es más profundo y que afecta a la serie en su conjunto: la falta de audacia y, con ella, una falta de personalidad que la lleva a tomar soluciones genéricas y poco arriesgadas. Esta falta de audacia se acusa especialmente en escenas que deberían ser legendarias, como el reencuentro entre Obi-Wan y Darth Vader. A pesar de que la serie lo anticipa para que sea épico y emocionante, acaba siendo deslucido, carente de nervio, blando. Es aquí donde «Obi-Wan Kenobi» es exactamente lo contrario de «The Mandalorian», que puso atrevimiento, energía y creatividad desde el principio. A «Obi-Wan Kenobi» le tiembla el pulso, echando a perder una historia con potencial con una ejecución impropia de un proyecto de estas dimensiones.

Toni de la Torre
Toni de la Torre. Crítico de series de televisión. Trabaja en ‘El Matí de Catalunya Ràdio’, El Temps, Què fem, Ara Criatures, Sàpiens y colabora en el programa ‘Tot es mou’ de TV3. Ha escrito libros sobre series de televisión. Profesor en la escuela de guion Showrunners BCN, le gusta dar conferencias sobre series. Destaca el Premi Bloc Catalunya 2014.