El viernes, 6 de mayo, Netflix ha estrenado ‘Bienvenidos a Edén’, una de las producciones españolas más esperadas del año por varias razones: la multitud de influencers y fichajes mediáticos de su reparto, lo atractivo de la historia y la potente promoción que ha hecho la plataforma.

Pocos son los suscriptores que aún no se han enterado de que la serie creada por Daniel Benmayor (‘Xtremo’) y Menna Fité (‘Merlí) y producida por Brutal Media ha llegado al catálogo. Y es que el nuevo estreno ha puesto toda la carne en el asador para que se convierta en su nuevo éxito.

Lo tiene todo para triunfar: una arranque prometedor que te pregunta “¿Eres feliz?”, fichajes de casting tan potentes como Belinda o Ana Mena, un pastizal en la publicidad del estreno, no han escatimado en la superproducción de los eventos que se muestran… ‘Bienvenidos a Edén’ lo tiene todo excepto el alma.

Porque la historia no tiene alma.

La serie parece que responda a un algoritmo de Netflix que haya estudiado los principales intereses de su público adolescente: las fiestas exclusivas, la gente guapa, las islas secretas, el alcohol y ser felices. Que todos esos ingredientes los hayan metido en una batidora y con ello hayan parido ‘Bienvenidos a Edén’. Sí, responde a todos los atractivos que a un joven le pueden hacer asomarse a la serie pero… es muy difícil acabar entrando a ese lugar en tierra de nadie, con personajes fríos y una historia con muchos cabos sueltos.

Lo tiene todo para triunfar pero nada para enamorar

¿Recordáis aquellos líderes de instituto que lo eran porque reunían todos los requisitos que se esperaba de ellos pero al conocerles estaban vacíos? Esa es la misma sensación que transmite cada capítulo de ‘Bienvenidos a Edén’.

Tiene un reparto de estrellas que harán las delicias de la serie en redes sociales: Belinda (15 millones de seguidores en Instagram), Berta Vázquez (más de dos millones), Ana Mena (más de un millón), Amaia Salamanca (casi un millón), Begoña Vargas y Sergio Momo (con casi 500.000). Entre todos ellos, más de 20 millones de seguidores a los que el día del estreno les llegó la noticia.

También contiene la pregunta del millón: “¿Eres feliz?”, más la respuesta en forma de fiesta exclusiva en una isla secreta. Con alcohol para todos, pulseritas interactivas, chicos y chicas con físicos impresionantes, música y despreocupaciones. ¿Quién no querría vivirlo?

‘Bienvenidos a Edén’.

Sí, la serie responde a todos los tips que los adolescentes marcarían en la casilla para interesarse por una historia. Pero las series son más que una fachada, son más que lo bonito de Instagram. Las series cuentan historias que al final tienen que atar sus cabos sueltos. A eso se refería Mark Twain con lo de que “la diferencia entre ficción y realidad es que la ficción debe tener sentido”. Nos debe aportar un mensaje, hacernos ver un nuevo punto de vista, sorprender con algo que no hayamos vivido antes.

Algo que no ocurre en la serie en la que constantemente te preguntas porqué toman esas decisiones los protagonista, porqué ese giro de trama o porqué todo junto. Sí, aceptamos fiestas irracionales a cambio de diversión. Pero buscamos algo más después. No ser los mismos tras ver esos capítulos, tras vivirlos a través de los personajes. Porque sin ese sentido ya tenemos la realidad. Y nadie va al Edén en busca de ella.

Una promesa demasiado ‘fast food’ para querer una relación con ella

Cierto es que la serie hace un intento de ahondar en la superficie de los personajes y explicar los dramas personales de cada uno, de forma que aparece un oasis de identificación en los espectadores cuando una habla de su madre enferma, otro del maltrato de su padre, etc. Sin embargo, todo se trata tan por encima que provoca más indignación que empatía con los protagonistas.

Como si la serie apostara más por llegar antes, que por disfrutar del camino. Nos quedamos con ganas de saber más de todo ese elenco de personajes carismáticos, únicos en su especie. En vez de entender su singularidad, lo que les hace brillar sobre el resto, lo que les ha hecho ser los escogidos (fuera y dentro de la ficción), en vez de conocer su psicología, nos quedamos con una explicación rápida y fácil. Con una sensación de haber consumido McDonald’s: sí, el objetivo de empacharnos con algo está cumplido, pero con el transcurso de los días, de las semanas y los meses, no volveré a acordarme de ese manjar.

‘Bienvenidos a Edén’.

‘Bienvenidos a Edén’ es una promesa ‘interruptus’, una oportunidad perdida que podría haberse convertido en el manual de estilo de toda una generación, al que acudir cada vez que los adolescentes actuales tengan un bajón, o cuando maduren y tengan nostalgia de esta época. Pero acaba conformándose con ser una publicación más en el feed de su vida. Una hamburguesa de un euro a la salida de la discoteca.

Paula Hergar es periodista 360 como diría Paquita Salas, escribe sobre TV en Vertele y presenta, guioniza y dirige el Zapping de LOS40. Además de colaborar en programas de cultura en La 2 y ser la autora del libro ‘La vuelta al mundo en 80 series’.