La película no aporta nada de nuevo, pero que haya superhéroes menores no deja de ser un síntoma del gran momento de forma del género

Como sabe todo fan de los cómics cuando entra en una sala de cine, existen tres tipos de películas de Marvel. Unas son las que forman parte del MCU que planifica y ejecuta la propia compañía y las otras son producciones de otras empresas que tienen los derechos de algunos de sus personajes. En medio de todo esto, las de Spider-man, ya que son producciones de Sony pero llegó a un acuerdo con Marvel para que el protagonista (y su ecosistema de secundarios) fluctuasen con el universo principal cuando la ocasión lo requiriese. En esta categoría entran ‘Venom’ y su desastrosa secuela, y ahora este ‘Morbius’, del que se había dictado sentencia antes de su estreno.

Es cierto que la película de Daniel Espinosa no está a la altura del resto en términos cualitativos, que se notan tensiones de montaje (sus constantes aplazamientos, más que por exigencia pandémicas, parece fruto de una absoluta desconfianza en el producto) y que el personaje principal dista mucho del carisma de sus compañeros de catálogo. O mejor dicho, es seguramente la película que más desaprovecha las potencialidades de un antihéroe de Marvel junto con las dos entregas de “Venom”. Pero también hay que decir que Espinosa parece tomársela exactamente como lo que es, una serie B de sobremesa que compensa sus evidentes debilidades con un sentido de la diversión propio de los añorados programas dobles del videoclub. Aquella sensación que, de las dos que cogías de las estanterías, uno no era demasiado buena, pero con mínimo te evadía de la realidad. Y, al final, que haya superhéroes de usar y tirar no deja de ser un síntoma del buen momento de forma del género, que incluso se permite el lujo de tener iconos de barricada.

‘Morbius’

Como su protagonista, ‘Morbius’ es, en sí misma, un vampiro cinematográfico. Chupa de muchos sitios, desde “Nosferatu” (un detalle bonito, el nombre de Murnau en la escena de barco) hasta las diferentes encarnaciones de Batman, pasando por “La Mosca” de David Cronenberg, el “Blade” de Stephen Norrington e incluso la fallida tentativa de franquicia que era “Jumper”. De hecho, acaba siendo su principal problema: la falta de un alma propia, que la lleva a ser una película de origen tirando a tacaña (hay personajes que nunca acabas de saber quiénes son, qué les motiva y dónde quieren llegar) y demasiado conformista. Es honesta, porque al final se nota que ya sabían en qué liga juegan, pero tampoco costaba nada intentar darle un poco más de sustancia. Un buen ejemplo de esto es la rivalidad entre Morbius y su amigo Milo, que nunca acaba de transpirar la tensión necesaria para que la supuesta catarsis final tenga un verdadero efecto dramático. O los desesperados intentos por descongestionar la cosa con unos diálogos que pretender tener toques de humor pero parecen escritos por el peor enemigo de los personajes. Y después está el casting, mayoritariamente equivocado, con Jared Leto insistiendo en interpretar a Jared Leto y con grandes actores como Matt Smith o Jared Harris completamente desaprovechados. Aunque si te abstraes de lo que podía haber sido y abrazas sus aires de película de entretenimiento, ‘Morbius’ se queda en una funcional serie B que te ayuda a no pensar durante menos de dos horas. Contribuye, en el fondo, que le hayan dado tantos palos que llega a hacerse simpática por contraste, porque al final tampoco es peor que algunos títulos de hace unos cuantos años que ahora disfrutan de un culto desatado. Si ‘Morbius’ os parece tan mala, pensad que un día pagasteis por ver en los cines “Los 4 Fantásticos y Silver Surfer” y quizá se os pasa.

Pep Prieto
Pep Prieto. Periodista y escritor. Crítico de series en ‘El Món a RAC1’ y en el programa ‘Àrtic’ de Betevé. Autor del ensayo ‘Al filo del mañana’, sobre cine de viajes en el tiempo, y de ‘Poder absoluto’, sobre cine y política.