Llaman la atención de los turistas por el ruido incesante que se oye desde la calle. Una mezcla de música estridente a todo volumen y el chocar de centenares de bolas metálicas que resuenan en los tímpanos. Si uno se adentra, curioso, en el establecimiento del que procede tal ruido infernal descubrirá una de las obsesiones nacionales de los japoneses: las máquinas de pachinko. Una especie de pinball en el que los jugadores lanzan decenas de bolas que recorren la máquina en todas las direcciones. Esta imagen es la que la autora coreana Min Jin Lee utilizó como metáfora de su novela, “Pachinko”. Sus personajes, los miembros de distintas generaciones de una familia, salen disparados como las bolas de pachinko en el tejido de la Historia y rebotan en tiempos convulsos intentando que la suerte los acompañe mientras se precipitan hacia un destino incierto. El azar es un elemento fundamental en la forma de ver la vida de la escritora, que pone a sus personajes luchando a menudo contra su propia suerte, intentando sobrevivir en los tiempos en los que les ha tocado nacer y desviando en la medida de lo posible una trayectoria predeterminada por los signos de su época.

La novela cubre 80 años de historia de esta familia, y la adaptación en forma de miniserie, que se ha estrenado recientemente en Apple TV+, decide contar las varias tramas en paralelo, saltando del pasado al presente de una manera en la que se pueden establecer paralelismos entre los destinos de los distintos personajes. Todos ellos lidian con problemas similares relacionados con la identidad, los prejuicios, la clase social y el racismo, encontrándose con situaciones parecidas y siendo en parte individuos que nunca cuentan del todo. No importa si es la Corea ocupada por los japoneses o los Estados Unidos capitalistas que acogen a los coreanos como ciudadanos de segunda. Cada uno de los miembros de esta familia tiene una relación distinta con la identidad propia y la del clan, de manera que el tema central de Pachinko queda muy centrado a pesar de las múltiples tramas en movimiento, todas agrupadas alrededor del personaje de Sunja, que ejerce de referencia para el espectador, que la conoce siendo una niña, la hija de un pescador que desearía protegerla de los males del mundo en el que viven.

Youn Yuh-jung en ‘Pachinko’. Apple TV+.

En paralelo, también la vemos como anciana, interpretada por la actriz Youn Yuh-jung, seguramente la cara más conocida del reparto para los ojos occidentales y que la mayoría tendrán presente por la película Minari, con la que el año pasado ganó el Oscar a la mejor secundaria. Pero la serie también cuenta con estrellas de la industria del entretenimiento coreana como el actor, cantante y modelo Lee Min-ho, uniendo también así a diferentes generaciones de espectadores ante la pantalla. Si le dan una oportunidad, descubrirán una serie con una sensibilidad excepcional a la hora de tratar escenas de gran profundidad dramática y que, a pesar del gran número de personajes y lo ambicioso de su epopeya histórico-familiar, logra encontrar espacios de una intimidad preciosa en los que los lazos entre los personajes conforman el verdadero motivo con el que se alcanza al espectador. La apuesta por un estilo cinematográfico, con imágenes de una enorme belleza que se pegan en la retina, acaban de hacer de “Pachinko” una serie coreana insólita, llamada a romper los esquemas de los que esperen la enésima cursilada dirigida a adolescentes o un nuevo “Juego del calamar”.

Toni de la Torre. Crítico de series de televisión. Trabaja en ‘El Matí de Catalunya Ràdio’, El Temps, Què fem, Ara Criatures, Sàpiens y colabora en el programa ‘Tot es mou’ de TV3. Ha escrito libros sobre series de televisión. Profesor en la escuela de guion Showrunners BCN, le gusta dar conferencias sobre series. Destaca el Premi Bloc Catalunya 2014.