Estás en la cárcel porque debes dinero, y tu pareja, casualmente, encuentra un bolso con monedas de oro con las que puedes saldar tu deuda. ¿Qué haces? ¿Las llevas a un comprador de oro, pagas la deuda y ganas tu libertad? ¿O localizas a la propietaria del bolso para devolvérselas? Menudo dilema. Si haces lo primero, recuperas tu vida de antes, pero quizás te sientas culpable el resto de tus días. Si haces lo segundo, vuelves a estar entre rejas, pero con la conciencia tranquila. Con esta difícil situación tiene que lidiar el protagonista de la película iraní ‘Un héroe’, que se llevó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Cannes el año pasado y que ha sido alabada por la crítica. Nada más empezar el film, lo vemos saliendo de permiso de dos días de la cárcel, encontrándose con su chica y yendo a transformar el oro en dinero, pero la moralidad le frena. ¿Está bien eso que va a hacer? No, devolver las monedas a la dueña es lo correcto. Y a partir de ahí se encadenan una serie de acontecimientos que van a subirle a lo más alto y también, le van a proferir la caída más dolorosa.

«Si hay una palabra que define la historia de Rahim, interpretado por el actor iraní Amir Jadidi, es la de injusticia.»

Hacer el bien. El protagonista de esta historia es un hombre bueno. Su socio le jugó una mala pasada y tuvo que asumir una deuda con su acreedor que no pudo ni puede pagar. Por eso está privado de libertad. Como preso, es ejemplar. No se mete con nadie y ayuda en las tareas internas. Hasta se lleva bien con el personal de la prisión. Tanto es así que cuando explica la gesta que acaba de hacer, todos lo elogian. Creen que ha hecho lo debido: una buena acción. Incluso narra su buena obra en televisión y se convierte en un héroe nacional. En alguien que hay que tomar como ejemplo para que el mundo sea un poco mejor. Pero lo bueno, ya es sabido, dura poco. Las malas lenguas ponen en duda su historia. ¿Fue él quien encontró el bolso, tal y como cuenta? ¿Existieron realmente esas monedas? ¿Dónde está la propietaria? ¿Por qué nadie sabe de ella? Su castillo de naipes, después de lo que le ha costado recuperar el honor, empieza a desmontarse.

Si hay una palabra que define la historia de Rahim, interpretado por el actor iraní Amir Jadidi, es la de injusticia. No ha matado ni robado a nadie. Su mayor crimen es tener una deuda, que, por otro lado, nunca buscó.Y de la misma forma que se le ensalza cuando protagoniza un gesto heroico, se le pisotea cuando su versión de los hechos comienza a tener lagunas. Todos los que lo habían manteado, ahora le dan la espalda. Ya no le cree ni el personal de la cárcel ni la asociación que le ayuda a recaudar dinero; ni siquiera el funcionario de la administración, que ejerce una presión injustificada sobre su relato. Desde el minuto uno no le convence ni una palabra del preso y, para poder darle un trabajo, le exige pruebas, como, por ejemplo, ver a la propietaria del bolso, que, para desgracia del protagonista, está desaparecida en combate. Es como si la tierra se la hubiera tragado; como si no fuera ella la verdadera dueña y se hubiera hecho con el bolso mintiendo. 

Amir Jadidi en ‘Un héroe’.

Uno de los grandes logros del director y guionista iraní Asghar Farhadi –ganador de dos Oscar y un Globo de Oro– en la película ‘Un héroe’ es que nos traslada con facilidad a la realidad de Irán. Somos uno más de esa familia que se reúne para comer en el suelo, uno de los trabajadores que cada mañana levanta la persiana de su pequeño negocio para llevar un sueldo a casa, la hermana, el taxista, el hijo… El otro gran logro de Farhadi es la evolución de los personajes, empezando por el hijo. Ya no es aquel niño que rechazaba a su padre por estar en la cárcel. Ahora le apoya y no se separa de él. Lo mismo sucede con el personal de la prisión y de la asociación. Evolucionan a medida que avanza la historia. Amables y sonrientes al principio; desconfiados y dolidos al final. La cuestión de fondo, sin embargo, no ha cambiado. El protagonista sigue sin un céntimo con el que saldar su deuda y poder salir de la cárcel. De haber sabido cómo iba a comportarse su entorno, quizás se lo habría pensado dos veces antes de devolver las monedas de oro. Hacer el bien -diría- no siempre compensa.

Bárbara Padilla
Bárbara Padilla. Colaboradora en la sección de Series de ‘La Vanguardia’. Redactora y Locutora de Informativos en RAC1. Periodista desde 2007 en el área de Barcelona. Aficionada al cine desde que tiene uso de razón y a las series desde el boom de Netflix.