El pasado 11 de febrero, Netflix estrenó ‘¿Quién es Anna?’, la nueva apuesta de Shonda Rhimes, que siempre suele acertar con el caballito ganador. En esta ocasión, puso el ojo en Anna Sorokin y el dinero lo puso la plataforma que ha llegado a pagar hasta 320.000 dólares – según Insider–  a la protagonista para poder contar su historia.

Si le saldrá rentable o no al gigante del streaming, eso se verá con el tiempo, pero lo que puedo adelantar es que la serie es tremendamente adictiva. Desde el arranque en el que advierte que es una historia basada en hechos reales, la producción juega con todos los ingredientes para mantener al espectador en vilo sin saber qué va a pasar y deseando descubrirlo.

Con tintes del Lobo de Wall Street, algo de Anna Allen, incluso toques del Pequeño Nicolás y el glamour de herederas multimillonarias-influencers como Paris Hilton ya resultaría una serie atractiva. Pero todo eso movido por los hilos de Shondaland garantiza estar delante de uno de los productos de ficción más sabrosos del año.

Analizamos los puntos fuertes de ‘¿Quién es Anna?’: 

Unos hechos reales con los ingredientes perfectos

“Toda esta historia es totalmente cierta. Salvo las partes que son totalmente inventadas”. Con esa premisa arranca una historia basada en hechos reales (¿hay algo más potente que eso?) pero que navega entre la veracidad y la imaginación de la protagonista.

Lo que cuentan los nueve capítulos de la serie es cómo Anna Sorokin – más conocida como Anna Delvey- saltó a la fama entre la élite de Nueva York, afirmando ser una heredera alemana con una fortuna de 60 millones de fondos fiduciarios. Así se ganó un puesto entre la élite de Manhattan, convirtiéndose en una influencer capaz de obtener cientos de miles de dólares de sus amigos ricos con la promesa de devolvérselos… pero nunca lo hizo.

Un plan que le salió bien hasta que en 2017 la detuvieron por cargos de hurto mayor y la declararon culpable dos años después, convirtiéndose así en la viva imagen de lo que es el ascenso imparable de una Robin Hood vestida de Prada y la caída a los infiernos de golpe.

Hasta que el próximo mes la pongan en libertad. Una salida que seguro dará mucho que hablar y que promete más capítulos en esta historia por la que Shonda apostó con muy buena intuición. Y es que lo tiene todo: ambición, vida de VIP, lujo, celebrities, misterio, castigo y hasta moraleja final.

Protagonistas femeninas muy potentes: palabra de Shonda

Pero como es sabido, la diferencia entre realidad y ficción es que la ficción debe tener sentido. Y de eso se ocupa una Shonda que para ello siempre apuesta por protagonistas femeninas potentes y con escala de grises.

La creadora de éxitos como ‘Anatomía de Grey’, ‘Cómo defender a un asesino’, ‘Scandal’ y ‘Los Bridgerton’, entre otros, construye de una forma muy eficaz a sus personajes. En este caso, las protagonistas son Anna Delvey (Julia Garner) y Vivian Kent (Anna Chlumsky), dos mujeres en las antípodas, con valores totalmente distintos pero con un interés común: tener éxito en su trabajo.

Ninguna de ellas es un personaje simpático, o fácil de empatizar con él. Las dos están creadas en escalas de grises y muestran sus costuras mejor que sus virtudes. Son frágiles aunque intenten esconderlo y están en momentos complicados de sus vidas. Pero esa es la excelencia en las protagonistas que logra crear Rhimes, que son reales. Hemos sido ellas en muchos momentos, aunque nos cueste aceptarlo, y por ello no puedes dejar de verlas. Porque no quieres abandonarlas a su suerte. Sería como traicionarte a ti.

De hecho, parece que escuchemos a la propia creadora hablar por boca de Delvey en el segundo capítulo, cuando describe a una exitosa fotógrafa: “Era una más que se escondía tras su lente. Observando, eligiendo objetos según los gustos de los demás. Pero un día se metió dentro del encuadre. Consideró que era valiosa, en lugar de aceptar su papel en un mundo dominado por hombres, asumió su liderazgo en su trabajo. Y cambió el mundo”.

Eso le ocurrió a Shonda. Y tras escuchar esas palabras, ¿habría alguien capaz de dejar la serie?

La adrenalina de ser periodistas

Después de “jugar” a médicos, abogados y políticos, a Shonda le quedaba una profesión pendiente: la del periodismo. Este es el otro vértice adictivo de la serie: la forma en la que los protagonistas tratan la historia que nos cuentan.

No es Anna quien nos narra sus peripecias, es Vivian. Una periodista que sabe tan poco como nosotros de la narración. Que navega entre creerse sus invenciones o dudar de absolutamente todo. Que se sorprende de lo que encuentra y se frustra cuando se queda en un callejón sin salida. Que alucina al entrevistar a millonarias, sentada en sofás que no podrá pagar en toda una vida.

La periodista somos todos nosotros y gracias a esa elección se convierte en una serie totalmente imprevisible. Mantiene el misterio de lo que ha ocurrido en realidad, hasta el final. Algo que cualquier espectador actual, después de ver tantísima ficción, agradece hasta la saciedad.

Paula Hergar es periodista 360 como diría Paquita Salas, escribe sobre TV en Vertele y presenta, guioniza y dirige el Zapping de LOS40. Además de colaborar en programas de cultura en La 2 y ser la autora del libro ‘La vuelta al mundo en 80 series’.