La muerte en ‘Gomorra’ siempre ha sido abrupta y vacía. Una moto que se acerca a la ventana de un coche, un disparo rápido en la cabeza, y el cuerpo de ese personaje que hasta hace un momento parecía que se iba a comer el mundo yace inerte en el pavimento. Y es por este tratamiento realista y crudo de la vida criminal por lo que ‘Gomorra’ ha sido la serie italiana más aplaudida en los últimos años. Su quinta y última temporada, estrenada recientemente en HBO Max (a partir de ahora encontrarán spoilers del final, no sigan leyendo si no lo han visto) ha llevado la historia a su conclusión poniendo el énfasis, justamente, en el contraste entre el sentimentalismo de sus protagonistas y lo pueriles que son sus muertes. Todos los individuos que pueblan el mundo de ‘Gomorra’ intentan ser alguien dentro de la jerarquía del mundo criminal y se definen los unos a los otros como tal. «Tú eres el Rey», «ahora tu eres un don nadie», «la diferencia entre tú y yo es que yo soy un hombre de honor», «tú eres una rata y las ratas no viven mucho tiempo», «a diferencia de ti, yo no soy capaz de hacer algo así», etc. Se definen en relación al estatus que mantienen y al estatus al que aspiran y también muestran, orgullosos como si fuera una medalla, los valores con los que se quieren distinguir de los demás, a pesar de que todos viven de arrancar vidas. En realidad son, por mucho que pretendan ser algo más, simples piezas de un engranaje.

Y como tales, son fácilmente sustituibles por otras. La última temporada se ha estructurado como el enfrentamiento final entre Genna y Ciro, y en cómo ambos han intentado conquistar el mundo desde bagajes distintos: el primero como el heredero del reino que lucha con la sombra alargada del nombre familiar, hasta el último momento; el segundo como el individuo humilde, el tipo que no era nadie y quiere llegar hasta lo más alto para llevar a cabo una revolución. ‘Gomorra’ los sitúa como polos opuestos y al mismo tiempo como iguales. Recorren los mismos escenarios industriales, a los que la serie sabe sacar planos largos en los que los diálogos quedan en suspenso en el aire durante unos segundos. Su discurso es distinto, y también las palabras que usan, pero ambos arrastran a todo el mundo que les rodea hacia la muerte, de una manera u otra: o matan en su nombre o mueren por su causa. ¿Y para qué? En última instancia lo que se han contado a sí mismos y lo que han contado a los demás acaba vaciado de sentido. A través de la guerra abierta entre los dos personajes, ‘Gomorra’ no sólo ha ofrecido algunas de sus mejores escenas de acción en su última temporada (vean la secuencia del cementerio o el asalto al territorio de Genna), sino que ha ido construyendo un arco que ha transcurrido en paralelo para los dos personajes, que se han dado cuenta del sinsentido de un mundo que querían devorar «y que nos ha devorado».

Por si quedaba alguna duda de que la intención de ‘Gomorra’, fiel a la obra de Roberto Saviano, era impedir cualquier tipo de fascinación por el mundo criminal y sus protagonistas, los dos personajes han acabado descubriéndose asfixiados por el peso de las muertes que han dejado a su paso, siendo incapaces de seguir encontrándole sentido a sus actos. Las interpretaciones de ambos han reflejado esta losa, especialmente de un Salvatore Esposito cuyo rostro ha reflejado una angustia profunda que ha ido creciendo a lo largo de la temporada al darse cuenta del dolor que provoca. «Tenías razón. La única persona de la que te tienes que proteger es de mí», dice empujando el barco y alejando a su mujer y a su hijo de él en los últimos instantes de la serie. Y ‘Gomorra, en un movimiento inesperado pero fiel al discurso que ha ido construyendo, decide entonces que muera de forma abrupta y anti épica, de unos balazos por la espalda. Y tras él, su mejor amigo Ciro. Es un momento que me ha hecho pensar en ‘The Sopranos’, la cual ‘Gomorra’ ha tomado sin duda como referencia. ¿Quiénes han matado a Genna y Ciro? La identidad de los tiradores se esconde de forma intencionada. Seguramente no ha sido nadie «importante». Podemos especular, pero no importa. Al fin y al cabo, una bala mata igual sea quien sea el que empuña el arma. Y sobre todo, porque en realidad Genna y Ciro tampoco eran nada. Aunque la serie haya logrado que nos impliquemos en sus historias, no eran más importantes que todos los secundarios que han muerto de forma seca durante la serie sin que ocurriera nada más allá de generar más muertes en nombre de la venganza (sólo en esta última temporada, se pueden contar a decenas). El mensaje de la serie en su final es claro: Genna y Ciro eran sólo piezas de un engranaje de violencia que gira incansable y al que nadie puede poner fin. No se me ocurre mejor manera de cerrar una serie como ‘Gomorra’.

Toni de la Torre. Crítico de series de televisión. Trabaja en ‘El Matí de Catalunya Ràdio’, El Temps, Què fem, Ara Criatures, Sàpiens y colabora en el programa ‘Tot es mou’ de TV3. Ha escrito libros sobre series de televisión. Profesor en la escuela de guion Showrunners BCN, le gusta dar conferencias sobre series. Destaca el Premi Bloc Catalunya 2014.