Órbita Laika’ nació en el año 2014 con un objetivo muy claro: hablar de ciencia de otra manera. En ese momento, y con honrosas excepciones, la divulgación científica televisiva en nuestro país tendía a lo árido, a lo vocacionalmente minoritario. Era como si los divulgadores, desanimados por las cadenas, hubiesen tirado la toalla. Relegados a horarios intempestivos, científicos de prestigio hablaban con cadencia monótona entre planos recursos de batas, de placas de Petri, de microscopios.

En el mundo anglosajón, la cosa iba por otro camino.  En Reino Unido y en Estados Unidos la ciencia se estaba presentando en formatos novedosos que apostaban por el colorido, la diversidad y el lenguaje de la calle, esforzándose por encontrar un justo equilibrio entre el rigor y el entretenimiento. ‘Órbita Laika’ quiso sumarse a esa tendencia.

‘Órbita Laika’.

Pero sería falso decir que fue una excepción. Aquel mismo 2014, una serie de iniciativas de divulgación alternativa brotaron por todo el país. Espectáculos de stand-up escritos e interpretados por investigadores, eventos multitudinarios con la ciencia como protagonista, podcast y canales de YouTube que congregaban a (literalmente) millones de espectadores. En este contexto, ‘Órbita Laika’ puso sobre la mesa su particular fórmula: un show de divulgación científica concebido para todos los públicos. Lo hizo en el prime-time de La 2, producido por K2000 y con el apoyo imprescindible de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).

Desde entonces, el programa ha pasado por distintas manos, ha cambiado de rostros, de día, de hora y de forma, pero su esencia permanece. Tras siete años de andadura, ‘Órbita Laika’ sigue empeñada en mostrar el mundo que nos rodea de forma no solo comprensible sino también atractiva.

Ya desde el primer momento, todos los implicados teníamos el convencimiento de que la comunicación social de la ciencia es fundamental. Buena parte de las decisiones que debemos de tomar como ciudadanos, como votantes y consumidores, se fundamentan en cuestiones científicas. El cambio climático, la gestión de residuos, los recursos energéticos o la política sanitaria son solo algunos ejemplos, pero hay más y su número aumenta cada día.

Está claro que la educación de un país no es competencia de la televisión. O no debería serlo. Para eso está el sistema educativo. Pero los medios de comunicación, y la televisión como (por ahora) reina absoluta, deberían asumir una parte de la responsabilidad en esa tarea. Especialmente los medios públicos, entre cuyos objetivos fundacionales se encuentra precisamente la formación de la ciudadanía en asuntos relevantes.

‘Órbita Laika’.

En 2014 no podíamos imaginar que, unos pocos años después, el mundo entero se familiarizaría con conceptos como PCR, ARN mensajero o ensayo clínico. La pandemia ha demostrado, entre otras cosas, la importancia de que la sociedad esté formada científicamente.

En este sentido resulta paradigmático el caso del movimiento antivacunas, alimentado en parte por el desconocimiento del método científico, de sus procesos y sus mecanismos. Sus adalides se apoyan en algo mil veces repetido en ‘Órbita Laika’: que la ciencia no es infalible. Y no lo es, en efecto. Pero, a diferencia de otros sistemas de conocimiento, la ciencia se basa en la autocorrección, en la constante revisión de sus postulados, incluso de los más básicos. De ahí, por ejemplo, que, a pesar de las numerosas evidencias, la teoría del Big Bang siga siendo una teoría. En eso tienen razón los antivacunas: la ciencia no es un sistema perfecto. Es, sencillamente, el mejor de cuantos conocemos.

En la última temporada de ‘Órbita Laika’, ahora en emisión, hablamos de la necesidad de ejercer un escepticismo crítico, pero no por la mera desconfianza hacia las instituciones. El escepticismo debe ir acompañado de la búsqueda de información, del ansia por documentarse y contrastar, por entender más y mejor. Solo así podremos conformar una sociedad más informada, más culta y, por tanto, más preparada para el mundo que se avecina, que ya está aquí. Desde nuestra modesta ventana en La 2, intentamos, semana a semana, aportar nuestro granito de arena.

Jose A. Pérez Ledo es el creador de ‘Órbita Laika’. Fue también su primer director y actualmente es el director de contenido. Ha obtenido diversos premios de divulgación científica como el Prisma Casa de las Ciencias, el Tesla o la Lupa Escéptica de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico.