“Aunque esta serie se basa en hechos reales ciertas partes se han dramatizado” esa frase es la primera que lees al sentarte a ver ‘Dr. Death’. Unas palabras que te advierten que estás a punto de ver una historia basada en hechos reales y que ya preparan tu mente para que, sea lo que sea que vayas a conocer, es el doble de impacto al saber que ha ocurrido (y aún peor, que podría volver a ocurrir).

Pero si el letrero de inicio pone los pelos de punta, la historia que cuenta la serie de Peacock, estrenada en julio en Estados Unidos, que llegó el 12 de septiembre a España gracias a Starzplay, es mucho más terrorífica. ¿Preparadxs?

‘Dr. Death’ relata el caso real sobre el doctor Christopher Duntsch, un prometedor médico de Dallas, con una brillante carrera en la neurocirugía que se truncó por extrañas circunstancias. De golpe, el joven, carismático y admirado doctor empezó a ser investigado por la comunidad médica tras practicar 33 cirugías (sencillas) en las que todos sus pacientes quedaron paralíticos o murieron.

De esta forma, en la serie subyace una denuncia a todo un sistema médico que lamentablemente flojea al tratarse de una ficción. Eso sí, una ficción que sorprende positivamente por su calidad interpretativa, sus saltos temporales y la forma de narrar.

Personajes desagradables con actores extraordinarios

Joshua Jackson interpreta al Dr. Christopher Duntsch. Un protagonista complejo que es el eje de toda la serie y su mentalidad es el motor de la historia. Entender al personaje es lo más atractivo de la historia porque es un puzle al que siempre le faltan piezas. Jackson hace un trabajo excepcional al mantener el interés del espectador por seguir quitándole capas y no aburrirse en el intento. 

Para evitar esto último también es un acierto incluir a los personajes de Alec Baldwin y Christian Slater, el neurocirujano Robert Henderson y el cirujano vascular Randall Kirby, respectivamente. El poli bueno y el poli malo de toda investigación, pero en este caso vestidos de médicos. La relación de complicidad entre ambos consigue amenizar todo el destape del caso: desde que detectan las malas prácticas de Duntsch y hasta la resolución final.

Ninguno de ellos son agradables. Por supuesto, Duntsch desprende una soberbia y una ambición enfermizas que en cualquiera de sus interacciones genera rechazo. Tampoco lo son Henderson y su corrección, ni Kirby con su incorrección buscando el chiste constante. Pero juntos generan un trío del mal contra el bien que logra mantener el interés por sus andanzas. Sin duda, el talento interpretativo de todos ellos pone la guinda al pastel.

Un relato más veces visto pero bien contado

La otra gran fuerza dramática de la historia la protagonizan los pacientes. Las víctimas de un asesino en serie de bata blanca que existió y las consecuencias, que aún las sufren personas en la actualidad. Los casos que se muestran  – aunque dramatizados – son lo más terrorífico de todo. Sin necesidad de monstruos o fantasmas, porque si algo deja claro ‘Dr. Death’ es que la realidad supera la ficción.

Además, los continuos saltos temporales entre el juicio actual, los inicios del doctor, los pacientes mutilados, la época de universidad y la investigación de los dos doctores complican la narración pero funciona. Porque lo que podía haber sido una serie lineal sobre una historia con introducción, nudo y desenlace, apuesta por sumergirte en un relato que mantiene el suspense por entender lo ocurrido hasta el final. Lo mismo que ocurrió en la vida real.

Una denuncia que pierde fuerza con la ficción

Pero esta apuesta no solo entretiene, sino que se convierte en una denuncia a todo el sistema de salud privatizado de Estados Unidos que demuestra carecer de comunicación entre hospitales y empresas del sector dejando que los errores médicos se repitan hasta la muerte, sin que al causante le falte un día de trabajo.

Mientras ves los capítulos no dejas de preguntarte cómo pudo suceder tal hecatombe, qué falla en un sistema en el que un asesino en serie salta de hospital en hospital sin que suenen las alarmas. Un terror que continuamente pasas de la ficción a la realidad deseando no tener que entrar en un quirófano nunca.

Todo ello acaba siendo una denuncia que, por acertada que esté la producción, lamentas que no se haya apostado por una serie documental con testimonios reales, documentos y vídeos del caso que hicieran aún más daño e impactaran doblemente al sistema, para obligarle a buscar soluciones.

Paula Hergar es periodista 360 como diría Paquita Salas, escribe sobre TV en Vertele y presenta, guioniza y dirige el Zapping de LOS40. Además de colaborar en programas de cultura en La 2 y ser la autora del libro ‘La vuelta al mundo en 80 series’.