La segunda temporada de ‘Valeria’ llega a Netflix este 13 de agosto. El éxito de la adaptación de las novelas de Elísabet Benavent vuelve a confirmar su buena acogida en la plataforma.

Lo hace manteniendo su espíritu a lo ‘Sexo en Madrid’ que ya transmitía en los primeros capítulos pero ahora más acentuado. Las horas que se dedican las amigas son tan envidiadas por la espectadora como irreales (muy a nuestro pesar) y aún así te siguen sacando una sonrisa por haber vivido situaciones parecidas en casi cada escena.

También regresa ese amor imposible (o tóxico) a la vida de cada una de ellas que, como diría ‘La Vecina Rubia’: “Nos hace montarnos películas por encima de nuestras posibilidades”. En esta nueva tanda ese flechazo ya ha pasado a ser algo más auténtico y se agradece. Mientras que una de las mayores novedades es la faceta de la protagonista como “ex”. Al haberse separado, ahora se muestran sus dilemas constantes frente a ese hombre que creyó que sería para siempre y al que dejó ella misma. ¿Habrá hecho bien?, ¿se estará equivocando?

Es esta una de las claves más interesantes de la segunda temporada, en la que nos hacen reflexionar sobre las relaciones (siempre extrañas) con alguien que formó una parte tan importante de tu vida. “Te vi en el metro el otro día e intenté alcanzarte pero ya era tarde, como una alegoría de lo nuestro”, le dice en un momento el ex y ella se conmueve.

Por un lado quiere que esté bien pero cuando pronuncia frases como: “Estoy preparado para pasar página, lo noté el otro día que te vi. El tren se había ido y yo seguía bien sin ti”, irrumpe el apego en la protagonista y lo único que desea es que vuelva a llorar por ella.

El ‘ni contigo, ni sin ti’, ese Perro del Hortelano que hemos experimentado todos alguna vez, ese ego al que debemos frenar y no sabemos cómo es la gran propuesta de los nuevos capítulos. Pero no la única:

La profesión como arma de doble filo

Como mujer independiente y empoderada, Valeria prioriza su trabajo por encima de todo (o eso quiere pensar) por lo que uno de sus mayores dolores de cabeza es siempre la escritura de su nueva novela.

Firmar con su nombre o no hacerlo es su nuevo dilema. “Huir en bus o hacerlo dignamente en taxi”, es lo que tiene que escoger porque la editorial le propone una gran cantidad de dinero por escribir sin que aparezca que es ella. Pero la realidad es que esa cuestión va más allá y lo que está luchando en su interior es si su ego vale más que su trabajo.

Una construcción del personaje acertada porque es la misma que lucha con ese mismo ego frente a su ex: ¿dejo de lado mi parte interesada y permito que él se libere y sea feliz o quiero tenerle aún comiendo de mi mano y adorándome?, lo mismo que ¿escribo y gano dinero pero sin reconocimiento o escribo para también alimentar mi autoestima?

Más ‘Sexo en Madrid’ con aciertos y pedantería

Pero Valeria no vuelve sola y lo hace junto a sus inseparables Carmen, Lola y Nerea que ejercen cada una de ellas de Samantha, Charlotte y Miranda pero algo más actualizadas. Siguen respondiendo al perfil que ya se les dibujó en los primeros capítulos pero quizá hasta algo más pedantes, pero no ellas, sus conversaciones.

En sus encuentros mantienen conversaciones casi sin tartamudear, con las ideas tan claras y discursos tan rápidos que son poco creíbles. Entre amigas nos gusta dudar y que ellas lo hagan también. Equivocarnos y analizar nuestros errores. Pero ellas son tan “sabiondillas” que en vez de aconsejar casi sentencian. La única a la que se le permite flaquear es a Valeria que, quizá por eso, es la más humana de todas.

Eso sí, “consejos vendo que para mí no tengo” podrían tararear todas, a las que vemos que se saben la teoría pero no la práctica. Algo que también ocurría en la serie de Sarah Jessica Parker y que pasa en la realidad. Ingrediente veraz que apacigua lo anterior.

Como acierto en esta nueva temporada están los guiños a los 90 de Ella Baila Sola, de las Spice Girls y de los Backstreet Boys. Los momentos de desfiles de ropa imaginarios para escoger entre todas la ropa de la siguiente cita. Y las charlas feministas sobre si “maquillarse es una opción para la mujer o una obligación”.

Y, por supuesto, Valeria y sus amigas vuelven aún más sexuales. Liberadas totalmente ante hombres que no son protagonistas de sus vidas, pero tampoco secundarios. Porque intentan, como pueden, una igualdad que pocas veces se consigue en la ficción.

Paula Hergar es periodista 360 como diría Paquita Salas, escribe sobre TV en Vertele y presenta, guioniza y dirige el Zapping de LOS40. Además de colaborar en programas de cultura en La 2 y ser la autora del libro ‘La vuelta al mundo en 80 series’.