Respetado y admirado en el cine (“El bar”), la televisión (“Aída”) y el teatro (“El disco de cristal”), Secun de la Rosa (Barcelona, 1969) estrena el 23 de julio su primera película como director, “El cover”, una historia que habla del éxito y del fracaso, y de arriesgarse a subir a un escenario… por si acaso sale mal. O quizá sale bien. Es un homenaje y una declaración de amor a los artistas, sean o no famosos, a partir de cuatro cantantes que actúan en locales de Benidorm, y que están interpretados por Àlex Monner, Marina Salas, Carolina Yuste y Lander Otaola. ¿Puede el miedo al fracaso frustrar nuestros sueños? Es una de las preguntas que se plantea un film lleno de detalles y de anécdotas argumentales aportados por el propio realizador, que se ha reservado una pequeña aparición en una secuencia.

¿Desde cuándo existe el proyecto de “El cover”?

Existía el proyecto de hacerla desde hace tiempo. Después de tantos años de montar mis propias obras de teatro, albergaba la esperanza de rodar mi primera película, de dar el salto al cine, hablando de algo que me interesa mucho, y son los artistas de guerrilla. ¿Y qué es arte y qué no lo es? Quería contar una historia entre naíf, en el buen sentido, y arriesgada a nivel formal. Se involucró Kike Martínez, de la productora Nadie Es Perfecto, y fuimos a hablar con Universal Music por el tema de las canciones. Y les gustó el proyecto, cosa que era muy importante, porque en “El cover” aparecen muchos temas, y eso es caro. Además, se interpretan en directo.

Empezáis a rodar en Benidorm y llega la pandemia…

Sí, tuvimos que parar, y replantearnos no solo el rodaje, sino también algunas subtramas del guion. Más recientemente, pillé yo el COVID, por lo que, entre una cosa y la otra, entre lo que contamos en la película y lo que nos ha pasado a nosotros mientras la rodábamos, no podemos estar más emocionados. Y eso que, en las entrevistas, no cuento ni la mitad de los problemas que tuvimos: rodar con mascarillas, con gente mayor… No vale la pena. Pensemos en positivo. No más sufrimientos. Ahora a ver cómo funciona el estreno en salas, después del Festival de Málaga, donde gustó mucho.

Estas aventuras y desventuras de los cuatro personajes principales, interpretados por Àlex Monner, Marina Salas, Carolina Yuste y Lander Otaola, transcurren en Benidorm. ¿Cómo es el Benidorm que retratas?

Desde el principio, me propuse defender Benidorm, su estética y su manera de ser, y no cultivar el feísmo. Era muy fácil caer en ese tópico. También hago una defensa a ultranza de los artistas que actúan en los locales de la ciudad.

Carmen Machi, Secun de la Rosa y Àlex Monner. «El cover».

Hablemos de los personajes. En el centro, Dani, interpretado por Àlex Monner, visto últimamente en las series “La línea invisible” (Movistar+) y “Vivir sin permiso” (Mediaset).

Dani es un hombre que está de duelo, que no tiene un puto duro y que mantiene una relación complicada con su abuelo, que es camarero y al que interpreta Juan Diego. Entre muchas cosas, la película es un relato de perdedores, pero bajo las luces de neón. Los padres de Dani fueron pastilleros de la Ruta del Bakalao. ¿Tendrá Dani ahora un lugar en el mundo de los artistas? ¿Tendrá su propia personalidad y su repertorio? ¿Se atreverá a actuar ante el público? Lo averiguaremos al final. Sé que directores con los que he trabajado asiduamente, como Álex de la Iglesia (“El bar”, “30 monedas”, “Las brujas de Zugarramurdi”) o David Serrano (“Días de fútbol”, “Días de cine”), habrían llevado esta misma historia de “El cover” hacia otros sitios. Álex la habría hecho, seguramente, más salvaje, y David, más cómica. Salvando las distancias, creo que la película es muy berlanguiana.

Marina Salas, que da vida a Sandra, no es que sea un descubrimiento para el espectador, pero sí que es una confirmación: lo sabe hacer todo y muy bien.

Me gusta mucho Marina, y, de hecho, “El cover” no era el único proyecto que teníamos juntos. Íbamos a hacer un montaje teatral de “Mi querida señorita”, a partir de la película que rodó Jaime de Armiñán en 1972 con José Luis López Vázquez y Julieta Serrano. Sandra tiene las frases que más me gustan de la peli, como esa de que Benidorm es un lugar donde se tolera el fracaso. Había otras frases para ella que, al final, no entraron. Otra sentencia en boca de Sandra, y que viene a ser el leitmotiv de todo lo que se cuenta: “Hay que tener más ganas que miedo”.

Àlex Monner y Marina Salas. «El cover».

Hagamos un paralelismo entre la ficción que has escrito y tu realidad. ¿Tú, personalmente, cuándo dijiste “lo he conseguido, ya vivo de esto, de ser artista”? ¿Te acuerdas de ese momento, de ese año, serie o película? 

Ante todo, tengo que decir que soy muy cabezón, y eso también ayuda. Mi éxito es ser un superviviente cabezón. En mi trayectoria profesional hay varios momentos en los que he podido decir: “Lo estoy consiguiendo”. Primera parada en este recorrido por mi vida: a los 18 años, dejo Barcelona y me traslado a Madrid para estudiar teatro. Para mí fue un shock. Paso de estar en casa, escondido, marginado, viendo “La Bola de Cristal” en la tele, a sentarme en un aula de la escuela de Cristina Rota, entre otros chicos y chicas que, como yo, soñaban con dedicarse a la interpretación. Cristina nos incitaba a comenzar a actuar en sitios, para ir tomando contacto con el oficio. Otro momento básico en este proceso: descubro en las páginas amarillas el teléfono del director Francesc Betriu, que, por cierto, nos dejó no hace mucho. Lo conozco y, después de un casting y de muchos líos y aventuras, termino interpretando a un mozo de mudanzas, junto a la actriz Antonella Lualdi y hablando en italiano. Fue en la serie “Vida privada” (1987), dirigida por Betriu sobre la novela de Josep Maria de Sagarra. ¿Más recuerdos? Ese ‘esplai’ al que me llevaba mi madre y donde comenzó a nacer mi pasión por la actuación. ¿Otros? Mi primer contacto con el grupo teatral Animalario. O el día que conocí a la actriz Pilar Castro. En 1997, años antes de “Aída”, estuve en otra serie no tan recordada, “En plena forma”, protagonizada por Alfredo Landa y en la que yo era el noviete de Shaila Dúrcal. ¡La hija de Rocío Dúrcal! Imagínate lo que suponía eso para mí. Entre mediados y finales de los años 90, tuve momentos de desesperación, de pensar que no lo conseguiría, pero aquí estoy.

Carolina Yuste. «El cover».

Pasemos a temas técnicos. En este sentido, empiezas fuerte, con un plano secuencia, con la cámara bajando unas escaleras y moviéndose entre el escenario y el patio de butacas. No contento con este reto, más adelante, pones la secuencia en la que un grupo enorme de actores y actrices van encadenando canciones.

¡Un plano secuencia con 30 personas cantando en vivo y en directo! Muy fuerte, sí. Otra proeza técnica de “El cover” es la escena en la playa en la que cantan el clásico “Ne me quitte pas”. Por cierto, estoy muy contento también con Carolina Yuste, que da vida a esta Amy Winehouse de Benidorm.

Aparte de contar y filtrar tus propias experiencias y las de otros compañeros, ¿pusiste referentes cinematográficos en el guion? En algunas secuencias, sobre todo de camerinos y de los protagonistas caminando por Benidorm, he pensado en “Showgirls” (1995), de Paul Verhoeven. 

¿Ah, sí? ¡Qué curioso! He de decir que Las Vegas, donde transcurre “Showgirls”, es horrorosa de día, cosa que no ocurre con Benidorm. Yo he sacado un Benidorm bonito. Más que en “Showgirls”, tenía en mente las calles y el ambiente de “Fiebre del sábado noche” (John Badham, 1977).

Secun de la Rosa, Juan Diego y Marina Salas. «El cover»

¿Preparado para que Juan Diego recoja el próximo Goya al Mejor Actor de Reparto?

Me encantaría. No te puedes ni imaginar cómo he disfrutado con Juan, con esa entrega suya. ¡Esa escena de la pelea! Juan es la bomba, y me emociona tenerlo en la película, al igual que María Hervás, Carmen Machi y todos los artistas del mundo del teatro musical que aparecen en “El cover” y a los cuales les cuesta acceder al mundo audiovisual. Ojalá tengan suerte a partir de ahora. Y yo no creo en la numerología y en temas mágicos, pero es curioso porque tengo 25 años más que Àlex Monner y 25 menos que Juan Diego. Qué casualidad…   

¿Cómo defines tu ópera prima?

Es una película personal y honesta, y con la ambición de llegar a la gente. Un film indie y comercial a la vez, que habla de la condición humana y social de una manera sencilla. Aunque también tiene algo muy punki…

Pere Vall
Pere Vall es periodista cultural y del mundo de la farándula en general, especializado en cine. Colabora en Time Out, Ara, RNE y Catalunya Ràdio, y fue redactor jefe en Barcelona de la revista Fotogramas durante más de 20 años. Fanático de Fellini, de las películas de terror buenas, regulares y malas, y del humor y la comedia en general. De pequeño quería parecerse a Alain Delon, y ha acabado con una cierta semejanza a Chicho Ibáñez Serrador. No se queja de ello.