La feroz competencia entre plataformas por los contenidos de todo el planeta ha convertido a Filmin en un referente en lo que a series extranjeras y no estadounidenses se refiere. Un buen ejemplo de su activa búsqueda de ficciones por todos los rincones del planeta, especialmente de Europa, es ‘Célula de crisis’, un thriller político sobre los trapos sucios de las organizaciones humanitarias.

Esta coproducción con base en Suiza se sitúa en Ginebra, el centro más importante de la gobernanza mundial como sede de centenares de ONGs y organizaciones internacionales. Y la acción comienza cuando el presidente del Alto Comisionado Internacional Humanitario (ACIH), un organismo ficticio que recuerda a la oficina de las Naciones Unidas dedicada a la promoción de los derechos humanos, es asesinado en Yemen. El atentado lleva a esta organización a replantearse su intervención en el país árabe, uno de los más pobres del mundo, y comienza entonces la búsqueda del sustituto que ocupará el alto cargo. Pues la opción más clara, el veterano Guillaume Kessel (André Dussollier), renuncia por extraños motivos personales: su joven y atractiva mujer ha desaparecido.

Decidido a cambiar el rumbo de la poderosa ONG y evitar que la candidata más relacionada con la esfera empresarial salga elegida, Kessel ofrece la presidencia del Alto Comisionado Internacional Humanitario a Suzanne Fontana (Isabelle Caillat). Conocida entre los académicos por sus brillantes ensayos, esta profesora universitaria capta la atención de Kessel tras aparecer en los medios criticando abiertamente su trabajo. «El problema es que estos organismos están dirigidos por una casta de ancianos blancos que pretenden tener el monopolio de los valores humanitarios», afirma esta idealista de firmes convicciones, mientras les recomienda alejarse del poder e innovar en sus mecanismos de intervención.

«Desde el primer minuto, ‘Célula de crisis’ despierta el interés del espectador por lo inhabitual del tema que aborda: la cara oculta de la ayuda humanitaria, la diplomacia y la geopolítica global»

Isabelle Caillat interpreta a Suzanne Fontana en ‘Célula de crisis’. En Filmin.

La verborrea de Fontana y sus clases magistrales sirven para exhibir sus posiciones, pero una serie de inesperados acontecimientos –entre ellos, la inexplicable intervención de su novia para desprestigiarla ante el ACIH y el secuestro de varios cooperantes– la empujan a postularse para el puesto. Todo esto mientras intenta ayudar a una víctima de violencia machista. Y un joven príncipe saudí aspira a presidir una organización bien parecida a la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), corrupción y sobornos incluidos.

Desde el primer minuto, ‘Célula de crisis’ despierta el interés del espectador por lo inhabitual del tema que aborda: la cara oculta de la ayuda humanitaria, la diplomacia y la geopolítica global. Lo hace de manera valiente, aunque a veces las historias personales de los personajes emborronen sus nobles intenciones. «El humanitarismo es, ante todo, una cuestión de imagen. Cuando se habla de derechos humanos y de diálogo entre naciones, lo que se está haciendo en realidad es cuidar el propio honor e interés», defiende el director de la serie, el suizo Jacob Berger, resumiendo claramente su postura.

Isabelle Caillat y André Dussollier en ‘Célula de crisis’. En Filmin.

Sin ser tan categórica, ‘Célula de crisis’ a veces peca, precisamente, de exponer con demasiada obviedad sus tesis. Aunque la protagonista, Suzanne, pronto comprenderá que no es tan fácil actuar de manera libre e independiente como antes pontificaba. Y se verá obligada a lidiar con sus propios límites morales, tejiendo alianzas para intentar traer a los rehenes de vuelta a casa. Negociaciones políticas, organismos internacionales e intereses diplomáticos en un contexto geopolítico especialmente convulso son los grandes atractivos de ‘Célula de crisis’, una miniserie de seis capítulos de 50 minutos que se devora fácilmente en un fin de semana.

Fátima Elidrissi
Fátima Elidrissi Feito. Periodista freelance. Doble licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid, actualmente colabora con ‘El Mundo’ y ‘The Objective’. Sus pasiones son la televisión, el cine, la literatura y el teatro. Aunque sus intereses y su trabajo también la han llevado a escribir sobre comunicación y medios, música, tendencias y lo que se tercie.