Las series en formato de antología han sido una de las tendencias más persistentes en televisión de los últimos años. Pueden responsabilizar a ‘Black Mirror’ de este regreso a un formato que tuvo su edad de oro en los años cincuenta y sesenta. El momento actual está lejos de ser un buen momento para este formato. De hecho, más allá de ‘Black Mirror’, es difícil encontrar una antología que se pueda recomendar encarecidamente y, sobre todo, es difícil encontrar una de la que se pueda recomendar un visionado íntegro. El punto flaco del formato, la irregularidad de la calidad de las distintas entregas, es evidente en la mayoría de series que le vienen a uno a la cabeza, a pesar de que hay excepciones ilustres, como la excelente ‘Inside No. 9’. Pero luego hay otras antologías en las que es difícil rescatar ni siquiera un episodio que valga la pena. Esto, cuando el reparto está formado por nombres muy conocidos, todavía es más doloroso.

Es lo que le sucede a ‘Solos’, enésimo intento de Amazon de obtener un éxito en este territorio (la preceden antologías que no funcionaron como ‘The Romanoffs’ o que tuvieron un éxito moderado como ‘Modern Love’). En su reparto encontramos nombres propios como Morgan Freeman, Helen Mirren, Uzo Aduba o Anne Hathaway. A todos ellos se les da la oportunidad de lucirse con episodios en los que son los únicos protagonistas. Como si de un bottle episode se tratara, en cada entrega se coloca al intérprete en un espacio cerrado donde se entrega a un monólogo o bien interactúa consigo mismo. La serie construye distintas situaciones en las que esto es posible, ayudada por la tecnología disponible en este futuro cercano en el que se ambienta. Esta restricción podría, efectivamente, hacer brillar el talento de los intérpretes, si no fuera porque los guiones, escritos de forma extremadamente artificial y barroca, ponen a los intérpretes en dificultades mucho mayores que la restricción del espacio. Tienen que hacer creíbles frases ortopédicas que firma, en la mayoría de episodios, el guionista David Weil, del que ya sufrimos su incapacidad para encontrar el tono de la historia que quiere contar en la serie ‘Hunters’, donde también puso a otro nombre mayúsculo, Al Pacino, a sudar la gota gorda con su estilo pretencioso que deriva en textos contrahechos, postizos.

De pretensiones, a ‘Solos’, tampoco le faltan. Además del formato constrictor, pretende cambiar de registro en cada historia, de manera que el futuro que la antología va desvelando, de entrega en entrega, se narre desde un abanico de estilos amplio. Sin embargo, no hay nada que le salga bien. Ni emociona cuando quiere ser emotiva, ni hace reír cuando se va hacia la comedia más alocada, ni es interesante cuando se pone trascendental. Cada historia esconde giros que se van desvelando de forma bastante rápida, debido a la brevedad de cada entrega, pero no tienen la capacidad de hacer tambalear al espectador en ningún momento con sus revelaciones. En los peores episodios, como el que protagoniza Anne Hathaway, la serie mezcla erróneamente el tono ligero con el dramatismo de los descubrimientos que hace la protagonista. En los mejores episodios, como el protagonizado por Constance Wu, una buena interpretación no logra disimular el hecho de que la serie no tiene nada que decir más allá de ejecutar un giro “blackmirroriesco” más o menos predecible. Es evidente que David Weil no es Alan Bennett, y que estos monólogos del futuro son definitivamente mucho peores que los monólogos del pasado. Rescaten mejor ‘Talking Heads’, la antología original que emitió la BBC en los años 80, o la nueva versión estrenada el año pasado, disponible actualmente en Filmin (y que ya reseñamos en este blog). Saldrán ganando con cualquiera de las dos.

Toni de la Torre. Crítico de series de televisión. Trabaja en ‘El Matí de Catalunya Ràdio’, El Temps, Què fem, Ara Criatures, Sàpiens y colabora en el programa ‘Tot es mou’ de TV3. Ha escrito libros sobre series de televisión. Profesor en la escuela de guion Showrunners BCN, le gusta dar conferencias sobre series. Destaca el Premi Bloc Catalunya 2014.