Esta coproducción de Netflix y la BBC repasa en ocho episodios la truculenta historia real de Charles Sobhraj

Bangkok, 1975. En esta bulliciosa y lujosa capital asiática, pocos turistas occidentales eran capaces de resistirse a los cantos de sirena que les invitaban a acabar sus noches de farra en Casa Kanit, un lugar aparentemente paradisíaco donde vivían Alain, un comerciante de piedras preciosas, y su novia, Monique. Cuando los inocentes viajeros descubrían que el primero era en realidad Charles Sobhraj, un asesino en serie de mochileros, y ella su cómplice Marie-Andrée Lecrec, para la mayoría ya era demasiado tarde. En el supuesto menos trágico, les drogaba, robaba y quitaba sus pasaportes para huir a un nuevo destino. Así comienza ‘La Serpiente’, una coproducción de Netflix y la BBC que cuenta, en ocho episodios ya disponibles en la plataforma, la sádica historia real de un criminal que acabó con la vida de, al menos, doce jóvenes.

A partir de ahí, esta miniserie escrita por Richard Warlow y Toby Finlay (‘Ripper Street’) realiza una serie de saltos temporales para descubrir cómo se conocieron Sobhraj (Tahar Rahim) y Lecrerc (Jenna Coleman), los delitos que cometieron con Ajay Chowdhury (Amesh Edireweera) como cómplice y los esfuerzos posteriores del joven diplomático Herman Knippenberg (Billy Howle), tercer secretario de la embajada holandesa en Bangkok, para darles caza. No imaginaba entonces que la desaparición de dos jóvenes compatriotas acabaría en una trama criminal que involucró durante años a agentes de varios países asiáticos.

Pese al trasiego temporal, es difícil no engancharse a la historia del carismático y calculador ‘asesino del bikini’, apodado así por la vestimenta en la que encontraron varios cadáveres de sus víctimas. Tahar Rahim logra un buen equilibrio entre frialdad y seducción, aunque Jane Coleman destaca aún más en el papel de una mujer occidental aparentemente independiente que acaba rindiéndose a los caprichos de Sobhraj, todo un encantador de serpientes, quien se ganó también este segundo sobrenombre animal que da título a la miniserie por su capacidad para escabullirse de la policía.

Tahar Rahim y Jenna Coleman. ‘La Serpiente’ (Netflix).

Rodada principalmente en Tailandia justo antes de la pandemia, ‘La Serpiente’  luce una ambientación tan exótica como cuidada (marca de la BBC), que transporta al espectador al maravilloso sudeste asiático con la seguridad de que para él no será una trampa mortal. Por eso, no es de extrañar que, en su primera semana en Netflix, esta ficción se haya colocado en el podio de lo más visto en la plataforma en España.

La moda de los crímenes reales

Tampoco hay que olvidar que el exitoso género del ‘true crime’ -series y documentales basados en casos reales- en el que se enmarca ‘La Serpiente’ produce tanto pavor como fascinación, nos atrae descubrir los mecanismos de una mente macabra y enferma. Las imágenes reales del ambiente de Bangkok en la época que sirven de transición en algunos episodios nos impiden olvidar la advertencia inicial: “Este drama está inspirado en hechos reales”. Sin embargo, los diálogos son inventados y los nombres de las víctimas y sus circunstancias han sido cambiados “por respeto” tanto a ellos como a sus familias, añaden.

Billy Howle y Ellie Bamber. ‘La Serpiente’ (Netflix).

Para los más curiosos, y ante la imposibilidad de seguir en ocho capítulos todas las desventuras de Sobhraj y sus idas y venidas de la cárcel más allá de los setenta, los créditos finales aclaran dónde están actualmente cada uno de los protagonistas. Y dedican esta notable miniserie, un pequeño oasis en un mes donde los estragos de la pandemia ya se notan en el ritmo de estrenos, “a todos esos jóvenes intrépidos que se marcharon con grandes sueños”.

Helena Cortés
Helena Cortés. Periodista (de las de vocación) y comunicadora audiovisual, es la chica de la tele en ABC y ABC Play. Analizaba series y programas en ‘Non Stop People’ (Movistar+) y Cope y ahora puedes escucharla en ‘Las cinco letras’ de ‘El enfoque’ de Onda Madrid. Aprende y enseña Periodismo en la Universidad Carlos III.