Durante unos meses, sobre la política norteamericana sobrevoló un interrogante: ¿y si el narcisismo galopante de Donald Trump es síntoma de un desorden mental más severo, que pone en riesgo su presencia en el despacho oval, con el botón nuclear a pocos centímetros? No sabemos si el presidente de los Estados Unidos se sometió a una evaluación psiquiátrica. Pero el protagonista de ‘The Minister’, un ficticio primer ministro de Islandia, sí que tiene un diagnóstico de bipolaridad que lo convierte al mismo tiempo en un político carismático y en alguien al filo de la extrema desestabilización.

Sin embargo, el espectador va conociendo muy gradualmente su condición. Porque la acción arranca en el debate televisivo previo a las elecciones. Benedikt Ríkarosson es una figura imponente. Y un sabio: profesor de teología, pianista, poeta, exquisito jardinero… En este sentido, podría emparentarse con otro presidente imaginado, Jed Bartlet de ‘West Wing’. Ahora bien, como buena serie nórdica, no vemos el buenismo que rezumaban las siete temporadas de la serie creada por Aaron Sorkin. Sin caer tampoco en la truculencia de ‘House of Cards’, ‘The Minister’ se mueve por una tercera vía, bastante realista. Islandia se encuentra (más o menos) a medio camino entre los Estados Unidos e Inglaterra, y es fácil ver las influencias audiovisuales de cada orilla del Atlántico.

«The Minister».

En cualquier caso, Ríkarosson practica un inequívoco populismo: cree que no hay diferencias esenciales entre izquierda y derechas, se considera un outsider. Por si fuera poco, el día del debate deja caer una bomba improvisada. Anuncia un pacto con el principal partido del otro extremo del espectro político, rompiendo las dinámicas tradicionales de acuerdos políticos en la isla y, además, asegura que solo gobernará si se consigue una participación histórica en los comicios de más del 90%. Cuando la vieja guardia de su formación oye la ocurrencia, se desencadena una corriente crítica inmediata.

Cuando se hace evidente que Ríkarosson sufre algún tipo de trastorno, se desencadena una tensión importante entre quienes quieren evitar que esto transcienda a la opinión pública y quienes quieren aprovecharse para beneficio propio. Mientras las tramas se van abriendo, el espectador se ve forzado a revaluar escenas de los capítulos anteriores, a la luz de su enfermedad mental. Y esto obliga a una reflexión sobre hasta qué punto nuestras decisiones son fruto de una voluntad libre o de los caprichos de nuestro cerebro. A pesar de que la interpretación de Ólafur Darri Ólafsson es amplia y generosa, tiene también mucha delicadeza y, a excepción de alguna simplificación, los trastornos mentales son tratados con complejidad y sin caer en la caricatura.

Contribuye a ello el hecho de contar con uno de los principales actores del país. Darri Ólafsson es conocido por los seguidores de las series nórdicas por su participación en la serie ‘Trapped’, pero también ha aparecido en varios films islandeses como ‘101 Reykjavik’ o americanos como ‘The Secret Life of Walter Mitty’ o ‘Zoolander 2’. En el papel de su esposa, la hija de un destacado industrial que ha repudiado a la pareja, destaca también la actriz Anita Briem, que encarnó a Jane Seymour en la serie ‘Los Tudor’.

«The Minister».

A pesar de que en la propuesta hay un componente de retrato psicológico, a los guionistas les interesaba trazar un paralelismo entre la bipolaridad del personaje y la del país. Birkir Blær Ingólfsson, uno de los creadores de la serie, explicaba durante la presentación de ‘The Minister’ en el festival francés Série Series: “Es una manera de encarnar en un personaje las características de la nación islandesa y el alma islandesa. Porque siempre estamos oscilando entre un episodio eufórico, seguido de otro depresivo, y de nuevo hacia arriba”.

Los personajes son inventados, pero ‘The Minister’ utiliza los partidos reales de la vida política islandesa, lo cual añade un punto de realismo a la propuesta. Y se retratan los mecanismos menos honrosos que ligan el mundo de la gobernanza pública con el de los medios de comunicación y los grandes industriales. Islandia es un país pequeño, y esto condiciona la política: las esferas de poder se solapan y están preñadas de conocimientos cruzados.

La serie la ha comprado el canal AMC, así que en España se puede ver en las plataformas de Movistar, Orange y Vodafone.

Àlex Gutiérrez
Àlex Gutiérrez. Periodista especializado en medios de comunicación y audiovisual. Actualmente trabaja en el diario ARA, como jefe de la sección de Media y autor de la columna diaria ‘Pareu Màquines’, donde hace crítica de prensa. En la radio, colabora en ‘El Matí de Catalunya Ràdio’, con Mònica Terribas y en el ‘Irradiador’, de iCatFM. También es profesor en la Universitat Pompeu Fabra. Su capacidad visionaria queda patente en una colección de unos cuantos miles de CDs, perfectamente inútiles en la era de la muerte de los soportes físicos.