Hay personajes que definen una carrera. Para Michael Chiklis, ese personaje fue Vic Mackey, y la sombra alargada del policía corrupto y de métodos pocos ortodoxos de esa gran serie que fue ‘The Shield’ lo va a seguir haga lo que haga. En ese caso, un actor tiene dos opciones: intentar huir del icono haciendo algo que no tenga nada que ver o aceptar que forma parte de él. Lo primero ya lo intentó en su día y mejor vamos a hacer ver que nunca sucedió. Lo segundo es lo que intenta con su nueva serie como protagonista, ‘Coyote’, que se ha estrenado hace unos días en el canal AXN.

En ella, el actor vuelve a interpretar a un agente de policía. Un hombre que cree estar en el lado bueno de la ley. En su caso, trabajando en la frontera entre Estados Unidos y México, este lado tiene una localización geográfica muy específica. Pero como ya sucedía en ‘The Shield’, las líneas entre el bien y el mal no son tan claras como uno querría, y ni mucho menos son tan simples como el personaje ha querido creer durante los 35 años que ha trabajado en la frontera. Quizás descubra que ha estado en el lado incorrecto todo este tiempo. O quizás no. En todo caso, la serie lo va a poner en una situación donde le va a ser difícil sostener la visión simplista que tiene de la inmigración ilegal.

«Coyote».

Así, tras pasar toda una vida evitando la entrada de inmigrantes ilegales a Estados Unidos, el personaje acaba en México, donde se encontrará poniéndose en la piel de los otros. Aquí vale la pena recordar el contexto político y social de la serie y recordar la famosa promesa que hizo Donald Trump de construir un muro para evitar la entrada de inmigrantes ilegales desde México. El muro, por cierto, no acabó de construirse, afortunadamente. Este contexto es esencial para entender las intenciones de Coyote, que es indagar en las complejidades de un problema que no es nada simple. El protagonista se ha pasado la vida haciendo de muro, metafóricamente hablando, y está interpretado por un actor que es la quintaesencia de la firmeza policial gracias a las férreas convicciones que caracterizaban a Vic Mackey. Así en cierta manera, la serie está obligando a un tipo concreto de individuo y a una serie de ideas también concretas a someterse a un desguace. Vamos a separar por partes la mentalidad de este hombre en un viaje donde todo está desgastado, empezando por el coche que conduce por carreteras polvorientas y siguiendo por el propio Michael Chiklis, con un aire crepuscular de tipo que antes era el que soltaba el primer puñetazo y ahora sabe que está en las últimas y calcula cada uno de sus movimientos.

«Coyote».

El actor se echa la serie encima y logra hacer interesante una historia que, a partir de la idea de llevar a su protagonista a tomar decisiones que nunca habría pensado que tomaría, se mete por terrenos donde se mezclan influencias de ‘Narcos’ y de ‘Breaking Bad’. Especialmente de esta última: primero por el camino hacia una cara desconocida de si mismo del protagonista y luego porque tienen en común a la canadiense Michelle MacLaren, que dirige los dos primeros episodios y ejerce también de productora ejecutiva. Como ya sucedía con Vic Mackey, la familia tiene un papel determinante, ubicando al protagonista como una buena persona a la que le acompaña el peso de sus errores. A pesar de estas referencias, Coyote sufre con un guión que a menudo transita por territorios demasiado vistos en otras series, lastrando la intención de la serie de hacer preguntas difíciles sobre la inmigración. Es la presencia de Michael Chiklis la que, en última instancia, atrapa al espectador, incluso a la contra de esa voz que dice que ‘Coyote’ no va a ser nunca tan buena como ‘The Shield’, y se lo lleva consigo en su camino hacia la perdición.

Toni de la Torre. Crítico de series de televisión. Trabaja en ‘El Món a RAC1’, El Temps, Què fem, Ara Criatures, Sàpiens y Web Crític. Ha escrito libros sobre series de televisión. Profesor en la escuela de guión Showrunners BCN, le gusta dar conferencias sobre series. Destaca el Premi Bloc Catalunya 2014.