Junto a ‘Tenet’, podría haber sido una de las grandes superproducciones del 2020, pero se queda demasiado pequeña a su lado. Le falta acción, tira de tópicos, en ocasiones roza la parodia y utiliza un malo que hemos visto ya cantidad de veces, deseoso de poder. Dirigida por Patty Jenkins, ‘Wonder Woman 1984’ destruye las expectativas que habíamos depositado en ella, especialmente altas tras un año con escasos estrenos. Era nuestra última esperanza después de un pandémico 2020 en el que lo más parecido a ella, como película de acción, era el trabajo de Christopher Nolan y su física cuántica más retorcida. Y, sin embargo, nos encontramos con una película previsible donde el conflicto es demasiado fácil de resolver.

Si algo salva la historia es ella. Su mirada, su sonrisa; ese espectacular traje blanco al bajar del coche. La actriz Gal Gadot vuelve a dejarnos sin habla. Su personaje antagónico, en cambio, pierde por todos lados. Tenemos a un villano que quiere hacerse con el control, concediendo deseos a quien se le acerca -cual genio de Aladdín-, a cambio de lograr los suyos. Olvidando que a una superheroína como la Mujer Maravilla (bajo el anonimato de Diana Prince) le van otros malos. Su poder es inmenso (¡es una semidiosa!), y le ponen a un tirano terrenal, poco intimidante, encarnado por Pedro Pascal (el protagonista de ‘The Mandalorian’), que lo único que quiere es más y más, y que ya sabemos cómo va a acabar.  

«Wonder Woman 1984»

Difícil de visualizar también la transformación de la amiga de Wonder Woman, la actriz Kristen Wiig, que se convierte, a modo caricaturesco, en el guepardo Cheetah. Su evolución es, a pesar de todo, interesante: una mujer ignorada por el mundo que pide el deseo de ser como Diana. Es entonces respetada y deseada por los demás. Pero la avaricia -ya lo sabemos- rompe el saco. Y toda la bondad y humildad que tenía se desvanece al mismo tiempo que crece su afán por ser más popular. El problema es la transformación final. Ese felino raro que se nos presenta en la oscuridad (menos mal) y que parece una broma al lado de nuestra protagonista.

En esta ocasión, vuelve a aparecer el actor Chris Pine, que resucita del pasado para estar al lado del amor de su vida. El amor. Una de las grandezas de este mundo, y en especial, de Wonder Woman. No existe otro deseo para ella que volver a ver a la única persona que ha amado. Deseo concedido. Es la historia de los dos la que, si hemos estado enamorados alguna vez y nos sentimos identificados con el sentimiento, nos toca por dentro. Ver llorar a Gadot nos rompe en mil pedazos. ¿Salvar al mundo o vivir al lado de la persona que amas? Ya se sabe. Una superheroína siempre se sacrifica por los demás.

«Wonder Woman 1984»

Ambientada en 1984, es curioso ver cómo han adaptado la estética de la época. Las mallas de baile y las cintas en el pelo, las riñoneras, los colores pastel del centro comercial que aparece al inicio de la cinta… Una secuencia de muy bajo nivel que, por cierto, recuerda en aspecto a la última temporada de la serie ‘Stranger Things’, ubicada también en los 80. Destaca también en el film el empoderamiento femenino, algo ya intrínseco en el mundo de Wonder Woman, como princesa y guerrera Amazona, criada por mujeres. Sólo hay que ver los comentarios que lanza a los hombres que se acercan a ella, o la independencia con la que pasea por la vida.

De la trama de esta secuela, se desprende una moraleja que puede ayudarnos en nuestro día a día. El ser humano siempre quiere más. Un coche, armas nucleares, colonizar una tierra, un millón de dólares… Pero todo tiene sus consecuencias. Hay que tener cuidado con lo que se desea. Tener dinero o poder puede traernos más problemas que soluciones. La película nos muestra la avaricia humana. En vez de reflexionar sobre lo que tenemos, nos perdemos en los deseos: ser más fuertes, más sexys, más populares… Y mientras tanto, la vida pasa. Wonder Woman nos da una lección: aprender a valorar lo que tienes. Algo que el 2020 nos ha enseñado a todos.

Por Bárbara Padilla
Bárbara Padilla. Colaboradora en la sección de Series de ‘La Vanguardia’. Redactora y Locutora de Informativos en RAC1. Periodista desde 2007 en el área de Barcelona. Aficionada al cine desde que tiene uso de razón y a las series desde el boom de Netflix.