“Cuando una puerta se cierra, se abre otra ventana” dice Ana Milán en el primer capítulo, y podría ser una buena metáfora de lo que ocurrió con ella y su serie ‘By Ana Milán’ que nació (sin saberlo) cuando todas las puertas de España se cerraban por la cuarentena y ella abría su ventana en Instagram.

Aunque la nueva ficción, producida por Buendía Estudios, se estrenó el 8 de noviembre en ATRESplayer Premium el interés por su protagonista se gestó durante esos días interminables de encierro en que la actriz amenizó a miles de seguidores que esperaban sus directos con ansia cada tarde.

Cartel «By Ana Milán»

Las conexiones con su cuenta fueron multiplicándose semana tras semana y demostró que tanto sus narraciones como su persona interesaban al público. Por lo que Atresmedia rápidamente dio luz verde a una serie “basada en historias, vida, anécdotas y moños” de la musa del confinamiento. No todo podía ser malo en este 2020.

Y la serie no defrauda porque da a sus fieles lo que esperan en píldoras de 25 minutos: Ana Milán en estado puro. Una constante mezcla de drama y comedia con ese punto de humor negro que la caracteriza. La ponen en situaciones límite que, mientras al resto del mundo le dejarían mudo a ella le salen por la boca comentarios ingeniosos incapaces de bajarte a los infiernos (como mucho subirte a ellos, pero siempre hacia arriba). Como si la filosofía “de Milán al cielo” se basara en eso: evitar por todos los medios la autocompasión. Por algo se convirtió en la medicina de la cuarentena.

«By Ana Milán».

Son curiosos los cameos que no dan puntada sin hilo. Desde la llamada que hace Ana a Sonia Martínez, la productora ejecutiva REAL, hasta el guiño que le hace una reencarnación de Lope de Vega cuando le señala que “estaría genial de Condesa de Belflor”: recordemos que era una mujer fría y calculadora, mala y cobarde, incapaz de mostrar sus sentimientos en ‘El perro del hortelano’. Papel en el que han encasillado a la actriz durante mucho tiempo y con el que juegan desde un principio en el que ella aparece desbordada de felicidad y a sus seguidores (conociendo ese perfil Berfloriano) nos salta la luz de alarma de que eso a ella no le puede durar mucho.

Como también es interesante no pasar por alto los detalles de la puesta en escena. Ninguno existe por casualidad. Vemos en la paredes cuadros colgados sobre la “escapada” y el “retorno” que hacen un guiño a la narración. Adornos de Ikea mezclados con buen gusto junto a joyitas artísticas propias del hogar de una artista. Porque esa es la otra gran baza con la que juega la serie: la dualidad que te mantiene preguntando cuánto hay de realidad y de ficción en lo que cuenta, cómo vive un drama mundano una famosa, cómo es la vida privada de una mujer pública, cómo se camina en la fina línea de una estrella que no lo es tanto como para que la reconozcan sus vecinos.

«By Ana Milán»

Un limbo que pocos actores saben aprovechar como lo ha hecho Ana Milán que no ha tenido prejuicios en pasar de la televisión a exponerse en las redes, para volver por la puerta grande de nuevo a la televisión y por mérito propio: convertirse en la diva de ambas pantallas. Por eso mismo, lo único que no entendemos de ‘By Ana Milán’ es que empiece con ella pidiendo ser Lady Gaga en otra vida. Ana, cari, si la mayor lección que nos das en tu serie (así como en tus directos) es que ser tú misma es lo que mejor que te puede pasar.

Paula Hergar es periodista 360 como diría Paquita Salas, escribe sobre TV en Vertele y presenta, guioniza y dirige el Zapping de LOS40. Además de colaborar en programas de cultura en La 2 y ser la autora del libro ‘La vuelta al mundo en 80 series’.