Crónica de la 53ª edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya, por Conxita Casanovas

Este año Sitges ha estado en el filo de la navaja. El Festival, siempre tan alegre y juvenil, se ha visto descafeinado por los protocolos impuestos por el coronavirus que se resiste a irse.

Aunque películas como la apabullante «Península» han dibujado un espejismo, aforando todo lo que estaba permitido y haciéndonos creer que todo seguía igual, celebrando el público con aplausos, algo tan típico en Sitges, las escenas de acción de un cine coreano que está imbatible, los pasillos del hotel Melià Sitges han estado desangelados, paradójicamente, en un Festival dirigido por un Angel, Angel Sala, que celebró veinte años dándole brillo al evento.

Raro, extraño, son palabras que al Festival de Sitges no le son ajenas. Mira que hemos visto películas de virus e infectados aquí pero, en este momento, la ciencia ficción, que siempre va por delante, no atrapa ni borracha a la realidad que intentamos manejar. En este escenario tan complejo se han sucedido los encuentros con viejos amigos, que es lo que tiene el sólo poder echar mano de star system nacional. Nos alegró comprobar que Najwa Nimri, de rubia, conserva la exigencia, después de tantos años, porque la vimos saltar al vacío de la mano de Daniel Calparsoro hace la friolera de veinticinco años. Me confiesa que lo mejor que le ha pasado es encontrarse con Medem. Gracias a ella, siempre directa, guerrera y sin filtros, comprobamos, pasando por encima de sus enigmáticas mascarillas, que el «fenómeno fan» pervive y se ha renovado al tropezar con las niñas que la esperaban, emocionadas, en la puerta del hotel.

Najwa Nimri en el Festival de Sitges

Y nosotros pensando que esperaban a Mario Casas, el actor cada día más elegante y encamisado. ¿Dónde están aquellas camisetas con las que venía a la radio al principio de su carrera? Mario sigue en sus trece, trabajando duro para que se le considere un buen actor, dándoselo todo a David Victori en «No matarás», una película que nos recuerda demasiado a «Victoria» con Laia Costa. Cambias chica por chico y lo envías al infierno en una nochecita toledana.

Nos visitó Pepón Nieto y no sabíamos si era ‘un efecto óptico’, título de la película de Juan Cavestany que presentó, porque no había venido nunca por aquí. Bromeamos con el malagueño sobre si tenía algo con «la Machi» porque coincide en todas con ella. Y cuando le decimos que por qué el cine se empeña en hacerle mayor, ¡nos suelta que tiene ya cincuenta y tres años! Hay que ver, aquel chico, tan simpático y buen actor que, a mediados de los noventa, empezaba a asombrarnos, cuando rodaba con Carles Balagué «Asunto interno” en Barcelona.

Conxita Casanovas y Pepón Nieto

Echamos también la vista atrás hablando con Macarena Gómez y nos emocionamos las dos recordando a su representante Eli Cabrero, fallecida prematura e inesperadamente, que me la presentó aquí en Sitges hace casi veinte años, con una confianza ciega en la chica de los ojos verdes. Macarena es total, es ella, es generosa, piropeando en antena a Miguel Ángel Silvestre que sigue tan guapo como cuando tuvo el bum hace ya algunos añitos, que el tiempo pasa para todos. Por cierto que Juanma Bajo Ulloa me recriminó cariñosamente que le recordará que hacía casi treinta años que ganó la Concha de Oro con “Alas de Mariposa» ahora que presenta «Baby» y vuelve a hablar de la maternidad. Hablando de directores vascos, hay que ver qué delgado hemos encontrado a Álex de la Iglesia, aunque energía no le falta porque su serie «30 monedas» es potente. Hay que agradecerle a Sitges que nos haya puesto en contacto de nuevo con la familia Carbonell, donde Pablo cede el protagonismo encantado a su hija Mafalda que pasea una asombrosa madurez a sus sólo doce años. Son encantadores.

Photocall de «30 monedas» en el Festival de Sitges 2020

Se me escapó Mario Gas que ha vuelto al cine con «La vampira de Barcelona». Qué gozada ver a Bruna Cusí, Núria Prims y Nora Navas en un mismo reparto, qué guapas y buenas son. Y yo ya me voy contenta después de que Miki Esparbé, héroe protagonista de «Malnazidos» me diga que estoy más joven que nunca. Eso es galantería, sí señor. Aura Garrido sonríe y con eso basta… ¡Si ahora va a trabajar con Jean Reno!

Una de las cosas más divertidas de este Sitges, que no se me pase contarlo, es a primera hora de la mañana echarse unas risas con el audaz productor David Matamoros al frente del jurado este año, al tiempo que recordamos que él fue un niño voluntario en el Festival, ahora coincidiendo con la encantadora Juana Acosta y con la productora María del Puy Alvarado que mira que si llegó a saber que estaba en Sitges no me hubiera despedido tanto en San Sebastián, pero como nos pasamos la comida hablando del COVID maldito, no caímos en ello. Y cruzarse con Melina Matthews y Dafnis Balduz en el pasillo te alegra cualquier día, igual que ver a Raul Arévalo, que es como de la familia, tan abierto a todo siempre. No nos podemos besar, ni tocar, ni acercar, pero el cariño permanece igual que los compañeros con los que desayunamos a las siete y media de la mañana sin pestañear, o pestañeando un poco.

Y nada, en resumen, hemos pasado miedo con los fantasmas enfadados de la película húngara «Post Mortem» y nos hemos reído y dejado ir con «Mandíbulas», la última gamberrada de Quentin Dupieux, pero el recuerdo que nos quedará de esta edición 2020 del Festival de Sitges, inevitablemente, será el de la incómoda mascarilla que nos quita la posibilidad de sonreír abiertamente, los «Ojos sin rostro», como muy inteligente y cinéfilamente aludió a la platea el actor Manuel de Blas al recoger su premio Nosferatu, alguien que a sus ochenta años, sesenta de los cuales se los ha pasado en el cine apoyando repartos, sabe mucho de carreras de fondo como esta en la que andamos metidos.

Nada como un atardecer de octubre en Sitges aunque a veces el cine y sus horarios nos impida disfrutarlos.

Sitges
Conxita Casanovas. Periodista especializada en cine, trabaja en RTVE. Acumula mucha experiencia. Ha recorrido los festivales más importantes y ganado importantes premios pero conserva la ilusión y la pasión del primer día. Dirige el programa ‘Va de cine’ que suma ya 37 temporadas en antena en RNE-Ràdio 4 (domingos de 14h a 15h), espacio que tiene una versión en castellano en RNE- Radio 5 (sábados 11.35h) para toda España. Actual directora del BCN Film Fest.