Puede que nunca lleguemos a saber qué le pasó. Por qué encontraron a La Veneno muerta. ¿Un suicidio? ¿Un accidente? ¿O… un asesinato? Su muerte, a los 52 años, dejó un gran interrogante hace ahora cuatro años, justo un mes después de la publicación de su biografía “¡Digo! Ni puta, ni santa. Las memorias de La Veneno”, escrita por la periodista Valeria Vegas. Los que vivieron con intensidad “Esta noche cruzamos el Mississippi”, al lado de Pepe Navarro, difícilmente olvidarán su paso por el programa. Y la huella que dejó en la sociedad de los 90, que no estaba preparada para los cambios de sexo y el movimiento LGTBI. Cristina Ortiz: transgénero y prostituta en el Parque del Oeste de Madrid; un producto televisivo que entretenía las noches a miles de espectadores, pero que, tras su naturalidad y desparpajo, escondía un auténtico drama.

“Veneno”

Esto es justamente lo que nos enseña la serie “Veneno” de Atresmedia, que en septiembre lanza el tercer capítulo. El nacer y la caída de quien fue un mito: un icono de la noche, del “travestismo”, como antes (despectivamente) se le llamaba, y de la lucha por la libertad; por ser uno mismo. Su camino, desde luego, no fue fácil. “Los Javis” –los directores Javier Calvo y Javier Ambrossi– nos ofrecen un primer capítulo de su descubrimiento como si de una diosa se tratara, alguien dispuesta a cambiar concepciones y a hablar sin tapujos del sexo, los hombres y la homosexualidad. Un mono de feria para los programas del corazón, y un símbolo de la libertad para los que nacieron en el cuerpo equivocado. Es en esta introducción donde vemos el nacimiento de una estrella. Hasta que, tras el confinamiento (el coronavirus obligó a suspender el rodaje de la serie), llega el sobrecogedor segundo capítulo.

Cristina Ortiz nació en Adra, Almería, pero no se llamaba así. Era Joselito, un niño que pronto supo que debía ser otra persona. Le gustaban los hombres, y disfrutaba vistiéndose como una mujer. El problema, realmente, lo tenía su madre, incapaz de entender por lo que estaba pasando su hijo. El maltrato físico es una de las partes más duras del episodio. Su madre le pega sin control. Le odia por ser como es. Se avergüenza de él. Y quiere cambiarlo… a base de palos. No es capaz de consolarle ni siquiera el día que llega a casa lleno de moratones, tras la paliza de unos chavales del pueblo. Pero Joselito, contra viento y marea, y a pesar de los prejuicios de la época, lo tiene claro: es como es, y no va a cambiar. En su transformación le acompañan dos ángeles: la que será su segunda madre, Gracia, y Manolito, su alma gemela. 

“Veneno”

Especial mención merece en la serie la actriz canaria y presentadora de televisión Isabel Torres, que padece cáncer de pulmón en la actualidad y que ha vivido un confinamiento entre hospitales. Fue, de hecho, en marzo cuando lo anunció a sus seguidores. Ella es La Veneno en su última etapa, cuando narra la historia de su vida a Valeria Vegas, dulcemente interpretada por la actriz transgénero de 21 años Lola Rodríguez, que se prepara para escribir su biografía. El buen trabajo de Isabel en la serie –la primera en la que sale– le ha merecido el reconocimiento de la crítica. Además es transexual y una activista del movimiento LGTBI. Aplauso también para Francisca Arancil “Paca La Piraña”, que fue la mejor amiga de La Veneno en la vida real y que se interpreta a sí misma. Transexual y actriz revelación a partes iguales, pone la nota de humor al drama. 

Si bien podemos pensar que esta serie habría encajado mejor en los 90, explicando la historia de La Veneno cuando aún seguía con vida -sobre todo para hacer caja-, es ahora cuando, en realidad, más la necesitamos. Podemos creer que el movimiento LGTBI lo tiene todo de cara en pleno siglo XXI y que los cambios de sexo se ven como algo normal. Que la homosexualidad ya le ha ganado la batalla a la incomprensión y al odio… pero, lamentablemente, aún queda trabajo por hacer. No hay más que echar un vistazo a las noticias. Sábado, 8 de agosto de 2020: un hombre de 33 años agrede con una barra de hierro a una pareja homosexual en Barcelona. Es la agresión homófoba número 116 desde enero en Catalunya. El grito de “maricón”, a modo de insulto, aún resuena en nuestras calles.

Bárbara Padilla. Colaboradora en la sección de Series de ‘La Vanguardia’. Redactora y Locutora de Informativos en RAC1. Periodista desde 2007 en el área de Barcelona. Aficionada al cine desde que tiene uso de razón y a las series desde el boom de Netflix.