Si pensáis que estas vacaciones serán extrañas, mirad las películas de terror ambientadas en el verano y os parecerá que estáis en el paraíso

El verano es la estación predominante en el cine de terror, y no es nada extraño. Si de lo que se trata es de mostrar la violenta alteración de la mal llamada normalidad, nada mejor que hacerlo durante la época del año en la que teóricamente somos más felices y bajamos más la guardia. Si hablamos de vacaciones infernales, tenemos que hablar de la película que más ha procurado trastornárnoslas: “Tiburón”. La obra maestra de Steven Spielberg es la principal responsable de que todavía entremos en el agua pensando en la posibilidad de que se nos zampen y que pongamos música de John Williams a cualquier anomalía que percibimos en la playa. Si nos queremos recrear con las amenazas marinas, podemos recurrir a las dos “Piraña”; a la de Joe Dante, porque es toda una demostración de suspense hecho con cuatro dólares, y a la de Alexandre Aja, porque es una de las carnicerías más desacomplejadas de la historia del género.

Viernes 13

El terror veraniego no solo vive de monstruos de la naturaleza. El conocido como “slasher” también se ha empeñado desde hace unos años en demostrarnos que el calor puede traer la peor de nuestras pesadillas. La película fundacional es “Viernes 13”, en la que tanto Pamela Vorhees como su hijo Jason no dejan de hacer justicia a lo que siempre ha habido de terrorífico en los campamentos de verano. En ese mismo escenario es imprescindible reivindicar “Campamento sangriento”, que puede presumir de tener el final (inesperado) más pasado de revoluciones de los años 80. También tocaría dar el lugar que se merece a “Sé lo que hicisteis el último verano”, aquella divertida “explotation” del éxito de “Scream”, en la que un pescador pasa cuentas con unos adolescentes particularmente irritantes. Por cierto, hablando de “slashers” sobre las contraindicaciones de las vacaciones, dos recomendables son “Escapada perfecta” de David Twohy, con un “twist” impagable a mitad película, y “Turistas”, sobre los peligros de hacerse el cosmopolita durante unas vacaciones en el paraíso.

¿Quién puede matar a un niño?

Si de lo que se trata es de sufrir de verdad, el género también nos regala experiencias tan inmersivas que no te las quitas de encima durante el resto del año. Resulta imprescindible, en este sentido, “La matanza de Texas” (y también su magnífico “remake”, que se tiene que destacar más), una sinfonía de sangre y sudor a golpe de sierra mecánica; “Eden Lake”, donde Michael Fassbender y Kelly Reilly descubren que es mejor no pasarse de listo con los nativos de los lugares que visitamos; “Km 666”, la típica excursión de fin de semana que termina con el enfrentamiento a muerte con una familia caníbal; o “Cabin Fever”, que habla de las consecuencias de contagiarse (¿os suena?) cuando no se tiene la vacuna a mano. Y para terminar, otra obra maestra, “¿Quién puede matar a un niño?”, en la que Chicho Ibáñez Serrador rinde un sentido homenaje a todos aquellos que se lamentan de las complicaciones de pasar unas vacaciones con criaturas. ¿Que este es un verano extraño? Mirad estas películas y quizá os parece que no es para tanto.

Pep Prieto. Periodista y escritor. Crítico de series en ‘El Món a RAC1’ y en el programa ‘Àrtic’ de Betevé. Autor del ensayo ‘Al filo del mañana’, sobre cine de viajes en el tiempo, y de ‘Poder absoluto’, sobre cine y política.