Esta es la historia sobre un atentado que no está centrada en los esfuerzos de los protagonistas de intentar parar los planes de los terroristas. De hecho, ni siquiera está demasiado interesada en la identidad de los atacantes. Esta es la historia sobre lo que un atentado puede explicar sobre nosotros, sobre los que no empuñamos las armas, sobre cómo está construida la sociedad que los terroristas quieren dividir a través del terror. Por eso, que va a haber un atentado se explica desde el principio en la miniserie danesa “Cuando el polvo se asienta”, recién estrenada en Filmin, y una de las mejores ficciones televisivas que puedes ver este año por la enorme calidad en todos sus aspectos, pero sobre todo en un guion que es un rompecabezas calculado al milímetro. Desde el principio se avanza al espectador lo que va a ocurrir: unos encapuchados que entran en un restaurante en Copenhague y disparan indiscriminadamente contra todos los que están allí dentro. La miniserie está estructurada de forma muy inteligente en dos partes: la mitad se produce antes del atentado y la otra mitad se produce tras el atentado.

“Cuando el polvo se asienta”

Esta decisión crea dos partes diferenciadas muy útiles para el propósito de las dos creadoras de esta miniserie, las guionistas Ida Maria Rydén y Dorte Warnøe Høgh, que quieren hablar de la necesidad de reconciliarse los unos con los otros, de saber convivir, de darse apoyo mutuo, de estar a la altura de la responsabilidad que implica una existencia colectiva. Para hacerlo, deben poner primero el contexto y lo hacen a través de las historias de diversos personajes cuyas vidas están conectadas, aunque recorran caminos muy distintos las unas de las otras, al formar parte de la misma sociedad. Se cruzan de forma constante y, en ocasiones, las decisiones de unos inciden en la existencia de otros. Se trata de personajes de perfiles muy distintos que sirven para explorar cuáles son los elementos que nos separan como sociedad. Así, el racismo y las diferencias socioeconómicas son dos temas centrales que tienen un peso importante para muchos de estos personajes. Durante la primera parte de la miniserie los vamos a ver lidiar con estas cuestiones e intentar superar sus respectivos problemas siendo ajenos a la fragilidad de su propia existencia, que está a dos pasos de ser resquebrada por dos desconocidos. La miniserie nos lo recuerda a través de fragmentos que asaltan abruptamente al espectador y cortan la acción para que veamos detalles del atentado relacionados con cada uno de los personajes.

“Cuando el polvo se asienta”

Para cuando llegamos al atentado, los personajes ya forman parte de nosotros. Somos partícipes de sus sueños, inquietudes, miserias, tristezas, angustias. La segunda parte de la miniserie explora cómo afecta a cada personaje lo ocurrido, pero sobre todo lo que hace es asociar las diferencias que hemos visto en episodios anteriores como un factor clave para explicar la violencia. No se resume de mejor forma que con el discurso que da el personaje de la Ministra de Justicia, que asume que la sociedad está demasiado dividida y que las miradas que miran al vecino como a un extraño están demasiado extendidas como para no crear ciudadanos de primera y de segunda en un país que quiere pensar en sí mismo como civilizado, progresista y moderno. Mientras los diversos personajes intentan asumir lo que han vivido, la miniserie apunta de forma clara a la reconciliación como una necesidad para poder conseguir un mundo mejor en el que convivir. Humanista, sensible en el punto justo y cruda cuando tiene que serlo, “Cuando el polvo se asienta” es una de las mejores series que un servidor ha visto este año.

Toni de la Torre. Crítico de series de televisión. Trabaja en ‘El Món a RAC1’, El Temps, Què fem, Ara Criatures, Sàpiens y Web Crític. Ha escrito libros sobre series de televisión. Profesor en la escuela de guión Showrunners BCN, le gusta dar conferencias sobre series. Destaca el Premi Bloc Catalunya 2014.