Ha estado presente en todos los capítulos de la historia del hombre. Se han librado centenares de batallas en su nombre. Por ella, han perdido la vida miles de personas. La religión nos ha alejado a todos desde el inicio de los tiempos. Cristianos, musulmanes, budistas, hindúes… Y judíos ultraortodoxos. Una de las comunidades religiosas más cerradas del mundo. Su objetivo en la vida: adorar a un Dios prácticamente las 24 horas del día, casarse y procrear; traer al mundo cuantos más niños mejor para contrarrestar el holocausto judío. Su forma de vida nace del odio. Del odio infinito hacia quienes marginaron y acabaron con las comunidades judías, allí donde se asentaban. Todas las muertes deben ser restauradas con un nuevo ser.

“Unorthodox”

Esta forma de vida es lo que nos enseña la miniserie de Netflix “Unorthodox”, que ha sido todo un descubrimiento en pleno confinamiento. Una especie de secta en la que quien se sale es obligado a volver a entrar. Nos muestra una comunidad de Brooklyn muy alejada de nosotros, como occidentales y libres que somos y, sobre todo, nos destaca el denigrante papel de la mujer en ella, que sólo sirve para cuidar de la casa, el marido y la familia. Nada más. A ella no se le permite estudiar ni viajar. Nada de conocer otras culturas ni mucho menos navegar por Internet, vaya a ser que descubra que hay vida más allá de su entorno. Los teléfonos, sin conexión. Medias, falda larga y a plena disposición sexual del marido, aunque no le apetezca. Un horror a los ojos de cualquiera de nosotros, acostumbrados a ver mundo y conscientes de que la mujer no es un reproductor de bebés. 

La protagonista, Shira Haas, está espléndida. A sus 25 años, y nacida, en la vida real, en el seno de una familia judía (su abuelo estuvo en un campo de concentración), lleva la voz cantante de cada capítulo. Esta actriz israelí tiene una fuerza ante la pantalla que no se la acaba. Nos convence a la primera. Esty Shapiro, su nombre en la miniserie, vive en tal absorbente comunidad, y enseguida entendemos que no está hecha para ese mundo, que necesita descubrir que hay vida más allá de su marido -y de las mujeres que la rodean constantemente-, y que, en definitiva, nació para ser libre. Su trabajo es excelente. También el de su marido en la ficción, el actor, también israelí, Amit Rahav. Un chaval que ignora la vida. Vive en una parcela donde le han dicho que todo lo que hay en el mundo exterior es malo, y que viajar, por ejemplo, es un pecado mortal, sobre todo a Berlín, donde se desarrolla parte de la película; ciudad cosmopolita y multicultural donde las haya.

“Unorthodox”

“Unorthodox”, dirigida por Maria Schrader y basada en las memorias de Deborah Feldman, es un “menos mal que hemos avanzado”. Hoy, la mujer, no gracias a Dios, se acuesta con varios hombres a lo largo de su vida, se casa con quien quiere, tiene vida social, es libre de decir ‘no’ si no le apetece algo y no está atada a una familia que le dice lo que tiene que hacer en todo momento. Tampoco a la religión, si no lo desea. La producción nos recuerda que, gracias a la evolución social, las mujeres libres no formamos parte de todas esas ataduras y normas absurdas, como que la esposa tenga que dormir en otra cama cuando tiene la regla o que una mujer no pueda estudiar piano. Incluso la inexplicable obligación de tener que raparse la cabeza. Es evidente que aún tienen que cambiar muchas cosas para lograr la verdadera igualdad hombre-mujer, pues la mujer sigue siendo, en muchos casos, quien lleva la casa y los niños, y la discriminación está aún demasiado presente entre nosotros. Pero, afortunadamente, no somos esa hermética comunidad ultraortodoxa que, en pleno 2020, resulta más que ridícula.

Bárbara Padilla. Colaboradora en la sección de Series de ‘La Vanguardia’. Redactora y Locutora de Informativos en RAC1. Periodista desde 2007 en el área de Barcelona. Aficionada al cine desde que tiene uso de razón y a las series desde el boom de Netflix.