Hay películas que nos llegan al alma. Por mucho que pasen los días, siguen con nosotros. Es el caso de “All the Bright Places”. Una producción dirigida por Brett Haley -basada en la novela de Jennifer Niven-, que nos enseña a amar la vida y que, a la vez, nos muestra los fantasmas que todos llevamos dentro. Combatirlos, ser resilientes, forma parte de nuestro deseo de seguir vivos, aunque a veces, para ello, necesitemos ayuda. También conocida como “Violet y Finch”, este film, tan necesario, es una de las joyas que podemos ver en Netflix en tiempos de confinamiento, aunque, advertimos, si le damos al play, es imprescindible estar subidos de ánimo. No es una historia fácil, y aunque está llena de vida, también lo está de oscuridad.

A Justice Smith ya lo habíamos visto en la serie musical de Netflix “The Get Down” (2016–2017) y, una vez más, vuelve a estar espléndido. Este actor estadounidense nacido hace 24 años en Los Ángeles -y que también hemos visto en “Jurassic World: El reino caído” y “Pokémon: Detective Pikachu”-, es la naturalidad personificada. Qué decir de Elle Fanning, hermana menor (22 años) de la también actriz Dakota Fanning, a quien hasta ahora habíamos visto en “Super 8” y los dos films de “Maléfica”, junto a Angelina Jolie. Juntos funcionan a la perfección. Dos jóvenes con un pasado difícil que se encuentran para salvarse la vida, y donde el amor, inocente y puro, juega un papel fundamental. 

“All The Bright Places”

En el centro de la historia: un tema tabú, del que pocas películas se atreven a hablar: el suicidio. La serie “Por trece razones”, también de Netflix, ya levantó polémica por esta razón, y ahora la plataforma nos vuelve a hacer reflexionar sobre le vida y la muerte. ¿Se puede superar todo? ¿Podemos llegar a ver luz donde sólo hay oscuridad? Una pregunta que el ser humano se hace en las situaciones más difíciles: la muerte de alguien, un divorcio, un aborto… Después de un mal trago, viene un proceso de desolación que puede llevarnos al pozo más profundo. De ahí que sea una película necesaria, vitalmente hablando: es en las pequeñas cosas de la vida, en los momentos, en el entorno, donde reencontramos las ganas de volver a vivir.


“All The Bright Places”

Violet no afronta haber perdido a su hermana en un accidente de tráfico y Finch es el ángel que viene a salvarla. Conforman una de esas casualidades que se nos cruzan en nuestra vida por alguna razón. Estamos perdidos, no encontramos la salida y de repente, aparece algo o alguien que nos rellena de ilusión. Al fin y al cabo, en eso consiste parte de nuestra existencia: de resurgir de las cenizas cuando entramos en posición de bloqueo. De acogernos a aquello que nos hace felices, y el amor es, desde el inicio de los tiempos, uno de los mayores creadores de felicidad. El poeta inglés Alfred Tennyson ya lo dijo una vez: “Es mejor haber amado y perdido que jamás haber amado”. “All the Bright Places” da fe de ello.

Bárbara Padilla. Colaboradora en la sección de Series de ‘La Vanguardia’. Redactora y locutora de Informativos en RAC1. Periodista desde 2007 en el área de Barcelona. Aficionada al cine desde que tiene uso de razón y a las series desde el boom de Netflix.