Festival Films nos transporta a los países nórdicos con una historia que hace que nos revolvamos en nuestro asiento

El contexto no puede ser más ideal. Una hermosa pareja con dos hijas viven en una zona residencial en una estupenda casa. Él, médico. No se profundiza mucho en esto. Ella, abogada enfocada a tratar víctimas de todo tipo de malos tratos. Por lo que se le otorga, sin duda, una sensibilidad y unos valores acordes.

Una inmensa Trine Dyrholm domina en todo momento cada una de las escenas, incluso aquellas en las que se muestra en segundo plano. Desde el principio de la cinta se constata la sutileza con la que controla todas las facetas de su vida: la elegancia con la que convence a su socio, cómo trata a sus hijas y la agudeza de la que se vale al discutir con su marido. La perfecta socia, madre y esposa que cualquiera querría tener.

Pero nada es perfecto y en las familias hay, casi siempre, secretos inconfesables. Y Anne, así es como se llama nuestra reina de corazones, también los tiene.

Magnus Krepper y Trine Dyrholm en “Reina de corazones”

Su vida, lejos de parecerle perfecta, le resulta anodina. Tal es el dominio de su entorno que la llegada al hogar de un hijastro se convierte en un reto. El adolescente desorientado y problemático acaba viviendo con un padre que ha estado distante durante muchos años. Anne se ve arrastrada por la envidia de la vitalidad, la juventud y la sexualidad del joven, y no tarda mucho en saber qué teclas tocar para manipularlo. Un marido nada espontáneo y poco hábil cumpliendo las fantasías sexuales de su ardiente mujer ayuda a que el apetito de ésta sea saciado de manera un tanto sórdida.

La directora de la película, May El-Toukhy, trata magistralmente las escenas de sexo. Muestra con naturalidad el cuerpo de una mujer de mediana edad y el disfrute de ella sin caer en lo fácil y obsceno. Un guion a cuatro manos entre May el-Toukhy y Maren Louise Käehne para quitarse el sombrero: aun palpando quien lleva la voz cantante en estas secuencias, no muestra de manera explícita quién ostenta el poder. Es eso que llaman en arte “mostrar”, en lugar de “explicar”.

Trine Dyrholm y Gustav Lindh en “Reina de corazones”

Pero todo se tuerce cuando la armonía que rodea a nuestra soberana puede desmoronarse. Aquí vemos, no diría tanto la transformación del personaje, sino la dualidad que todos llevamos con nosotros y mostramos en mayor o menor medida. Vemos a nuestra dulce Anne tratando de que todo se mantenga en su sitio sin despeinarse. Aplicando a cada cuál, y en su justa medida, aquello que pondrá de nuevo cada cosa en su sitio. Sin hacer spoilers diré que nos dejan leer entre líneas la razón para tan descabellada infidelidad. Y aquí de nuevo, esta gran maestra nos da información sin explicárnosla. Mostrando una mujer con fortalezas y debilidades, como todas nosotras. Humanizando este error fatal que empuja a Anne a traspasar todos los límites. ¿Mantis religiosa o reina de corazones? Tú decides.

Inés Rodelgo. Apasionada de la escritura, las series y el cine, es contable de profesión. Trabaja en MEDIAPRO desde hace 15 años.