Nacida en Suecia en 1991, Ingrid García-Jonsson se ha convertido, en muy poco tiempo, en una de las estrellas imprescindibles del cine español. Políglota y con una debilidad por las películas independientes, pronto estrenará “Salir del ropero”. Mientras, vive el confinamiento actual echando de menos el contacto directo con la gente.

Próximamente estrenarás la comedia de Ángeles Reiné “Salir del ropero”. Pero te conocimos gracias a dos películas tan dramáticas, aunque de diferentes maneras, como fueron “Hermosa juventud” (2014), de Jaime Rosales, y “Sweet Home” (2015), de Rafa Martínez. ¿Qué recuerdas de esos dos films?

Creo que, si me tomara el tiempo para hacer memoria, podría recordar el rodaje de estos dos proyectos casi al completo. Estaba súper ilusionada y quería enterarme de todo lo que pasaba. Fueron experiencias muy enriquecedoras tanto en lo profesional como en lo personal.

¿Eras consciente, mientras rodabas la película de Rosales, que estabas en un título tan importante en el cine español del siglo XXI?

La verdad es que no. Solo me importaba aprender de Jaime todo lo posible y hacer el papel lo mejor que pudiera. Sí que sentía que era mi oportunidad de demostrar lo que “sabía hacer” y que podría abrirme puertas en la industria si estaba a la altura.

Todos los actores dicen que les gusta tanto la comedia como el drama. ¿Reconoces que a ti te van mucho más las risas que las lágrimas?

Te diría que no entiendo una cosa sin la otra. En mi día a día confluyen el drama y la comedia de una manera perfecta, y me encantaría que en mi trabajo fuera así también. Y, es más, lo paso “peor” haciendo comedia. Estoy mucho más insegura. Creo que es muy complicado hacer reír sin caer en lo burdo. Y, como actriz, la línea de acción sobre la que te mueves es muy fina.

Ingrid García-Jonsson en “Hermosa Juventud”

En tu filmografía reciente hay dos películas muy arriesgadas que dan fe de tu compromiso con el cine independiente: “Ana de día” (2018), de Andrea Jaurrieta, y “Love Me Not” (2019), de Lluís Miñarro.

Es el tipo de cine donde más me gusta trabajar. Las cosas se viven de otra manera en las producciones independientes. Los equipos son más pequeños y se establece otro tipo de ‘diálogo creativo’. Una de las cosas que más me gusta del cine es que se trabaja en equipo, y en películas más pequeñas se nota más que estamos todos arrimando el hombro para hacer el mejor plano posible. En las películas más grandes, a veces, todo se impersonaliza y parece que a nadie le importa lo que ocurra delante de la cámara. Y a mí eso me parte el alma.

Has rodado también un montón de cortometrajes. Los nuevos cineastas te tienen que estar muy agradecidos. Y, últimamente, no has parado de hacer cine comercial: “Taxi a Gibraltar”, “Yo, mi mujer y mi mujer muerta”, “La Pequeña Suiza”… ¿Ya tienes tiempo para seguir dedicándote a los cortos?

Déjame pensar… Me han mandado algún proyecto de cortometraje, y estamos a la espera de ver qué pasa. Es verdad que tengo menos tiempo que antes y que soy más selectiva. Sobre todo, porque rara vez he cobrado por hacer un corto.

Además, la televisión también te tiene muy atada. ¿Notas que se hace una tele de más calidad de un tiempo a esta parte?

Eso dicen, ¿no? No he trabajado mucho en tele, así que no puedo comparar. Como espectadora, sí que noto la diferencia, aunque a veces pienso que, más que un salto cualitativo, ha sido un salto cuantitativo, y que, al haber más producción, indudablemente salen a la luz mejores proyectos.

Ingrid García-Jonsson, Dani Rovira y Joaquín Furriel en “Taxi a Gibraltar”

Acabas de rodar “Explota explota”, de Nacho Álvarez. ¿Ha sido la oportunidad de dar rienda suelta a otras capacidades tuyas? ¿Cómo la definirías? ¿Una comedia musical histórica, todo junto?

¡No me parece una mala definición! Para mí, sobre todo, es un musical, que esperamos que arranque la sonrisa del espectador. Creo que una referencia clara sería “Mamma Mia!” u otra peli del estilo. Ha sido un aprendizaje brutal. Yo llevaba mucho tiempo sin cantar ni bailar porque, en su momento, me habían dicho que lo hacía mal.

Estamos saliendo del confinamiento, poco a poco. ¿Cómo lo vives?

Ha habido de todo: días en los que lo he pasado muy bien y otros en los que no. Yo estoy acostumbrada a pasar tiempo en mi casa y eso no me genera mucho problema, pero el no poder estar con la gente a la que quiero, eso sí que no me está gustando nada de nada. Echo mucho de menos el contacto físico, ¡y tampoco es que fuera por ahí abrazando al primero que se me cruce! Pero ahora creo que me tiraría a los brazos de quien sea. Y, laboralmente, a ver qué pasa. Pinta que viene una época muy complicada.

¿Cómo crees que quedará la industria audiovisual? ¿Nos tendremos que reinventar y ponernos las pilas?

No tengo ni idea de lo que va a ocurrir. Tendremos que apretarnos bien los cinturones y tirar como sea.

¿Y te han llamado de Hollywood? ¡Ya tardan!

Claaaro, todos los días me llaman, pero, como tengo el móvil roto y que se oye fatal, no me entero bien de lo que me dicen.

Pere Vall. Periodista cultural y del mundo de la farándula en general, especializado en cine. Colabora en Time Out, Ara, RNE y Catalunya Ràdio, y fue redactor jefe en Barcelona de la revista Fotogramas durante más de 20 años. Fanático de Fellini, de las películas de terror buenas, regulares y malas, y del humor y la comedia en general. De pequeño, quería parecerse a Alain Delon, y ha acabado con una cierta semejanza a Chicho Ibáñez Serrador. No se queja de ello.