Raúl Arévalo (Madrid, 1979) acaba de estrenar “El plan”, ópera prima de Polo Menárguez, y tiene en la cola de espera, como mínimo, una obra de teatro que está ensayando en Madrid (“Traición”, con Miki Esparbé e Irene Arcos), una serie sobre el cuerpo de Antidisturbios y otra película. Hablamos con un actor y director que es consciente de ser un privilegiado en la industria audiovisual. Porque se lo ha ganado. Y porque, como se suele decir, tiene la cabeza muy bien amueblada.

En “El Plan”, en la que Polo Menárguez habla de las dificultades para encontrar un trabajo digno y también de la amistad, hay un tema muy presente: el machismo.

Sí, ese lado oscuro de la masculinidad. Ya en la obra de teatro de Ignasi Vidal en la que se basa, se critican esos micromachismos cotidianos que asumimos, pero que dejamos pasar, que nos cuestionamos. ¿Por el hecho de ser micros? Para cambiar una sociedad tenemos que fijarnos en los pequeños detallitos, en esas cosas malas que hemos heredado a través de nuestra educación.

Raúl Arévalo, Antonio de la Torre y Chema del Barco / “El plan”

En la película, donde compartes protagonismo con Antonio de la Torre y Chema del Barco, hay mucho humor. ¿La comedia sigue siendo un estupendo método para poner en la pantalla temas serios?

“El plan” no es una comedia pura y dura, pero sí que es verdad que es este un género que a todos nos gusta como espectadores y  que sirve para analizar temas trascendentes. A mí me fascinan esos años 50, 60 y 70 en los que Berlanga y Rafael Azcona se las ingeniaron para burlar a la censura mediante el humor y hacer películas tan críticas con el régimen como “Plácido” o “El verdugo”. Es el mismo caso, en otras circunstancias políticas, de Borja Cobeaga y su “Negociador”, donde logró hablar de las célebres reuniones del PSOE con ETA de 2005 y 2006 mediante un sentido del humor muy particular. Yo valoro mucho el sentido del humor, y creo que a algunos guiones les falta un poco de luminosidad o de humor, y eso me cansa.

¿Te refieres a films de autor que quizás son demasiado conscientes de su mensaje social?

Me gustan en general, pero algunos siguen un patrón demasiado rígido y preestablecido, y son muy intensos. El propio Bong Joon-ho, ganador del Oscar por “Parásitos”, es crítico con la sociedad, pero también tiene sentido del humor.

En “El plan” tienes a tu lado a Antonio de la Torre, al que dirigiste en tu ópera prima como director, “Tarde para la ira” (2016). Si yo te pregunto cómo es Antonio…

Yo te responderé que Antonio es como mi hermano mayor y mi confidente. Tenemos esa cosa de las personas que se conocen mucho de que nos amamos, nos enfadamos y nos mandamos a tomar por culo constantemente. No existe nadie en esta profesión con el que tenga una mayor complicidad.

Antonio de la Torre y Raúl Arévalo / “El plan”

Más cómplices: Antonio Banderas y Pedro Almodóvar, a cuyas órdenes has trabajado, por una parte, en “El camino de los ingleses” (2006) y, por otra, en “Los amantes pasajeros” (2013) y “Dolor y gloria” (2019).

Son dos de las personas de las que más he aprendido. “El Camino de los Ingleses” fue mi segunda película como actor, y ahí Antonio me transmitió su pasión por este oficio del cine. ¿Y Pedro? Es un hombre que da lecciones de cine y de vida. Lo ha visto y leído todo: todas las películas, series y libros. Es un pozo de sabiduría y de experiencias.

Otro crack, y a este lo acabamos de perder: José Luis Cuerda, que te dirigió en “Los girasoles ciegos” (2008).

Fue Maribel Verdú quien le habló de mí para hacer de cura en “Los girasoles ciegos”. Fue muy bonito estar en esa historia. José Luis era otro gran conversador, un grande.

Raúl Arévalo / “El plan”

Tienes pendientes de estreno, como mínimo, una serie, “Antidisturbios” (Movistar+), y un film de Víctor García León, “Los Europeos”.

Uno de los aspectos que más valoro de “Antidisturbios”, que ofrece una visión realista de este cuerpo del Estado tan criticado y a la vez tan desconocido, es que, detrás de la cámara, está Rodrigo Sorogoyen, el director de “El Reino” (2018) o “Madre” (2019). Es una garantía. También me hace mucha ilusión que se vea “Los Europeos”, porque a Víctor le costó mucho tirar adelante esta adaptación de la novela de Rafael Azcona.

¿Cómo ves el panorama actual del cine español?

La última pregunta es la heavy, ¿no? A ver cómo lo explico… En una industria del cine sana tienen que convivir las películas comerciales, o sea, los blockbusters, y los bichos raros. Hay productoras que invierten dinero y hay que crear negocio. Pero me temo que cada vez se estrecha más el abanico de tipos de productos diferentes, y hay que valorar a los autores. Te podrán gustar más o menos, pero siempre tendrán que existir los tipos diferentes, los libres y los que no hacen concesiones: los Sorogoyen, los Eduardo Casanova, los Víctor García León… ¡Si, para protagonizar “Tarde para la ira”, yo hubiese escogido a actores ‘guapos’ y a instagramers, la hubiese podido rodar mucho antes!

Pere Vall es periodista cultural y del mundo de la farándula en general, especializado en cine.
Colabora en Time Out, Ara, RNE y Catalunya Ràdio, y fue redactor jefe en Barcelona de la revista Fotogramas durante más de 20 años.
Fanático de Fellini, de las películas de terror buenas, regulares y malas, y del humor y la comedia en general.
De pequeño, quería parecerse a Alain Delon, y ha acabado con una cierta semejanza a Chicho Ibáñez Serrador. No se queja de ello.