Makoto Shinkai, un director de cine excepcional

Makoto Shinkai se confirmó como un director de cine relevante en lo comercial y descomunal en lo estrictamente creativo con Your Name (2016), una cinta de animación que reventó varias estadísticas en la taquilla y que justificó –aunque sea una apreciación un poco perezosa– que se le encumbrara como el heredero natural de Hayao Miyazaki. Por ejemplo, Your Name ha sido el anime más rentable en Japón justo tras El viaje de Chihiro, y si miramos la estadística mundial, actualmente ocupa la cuarta posición para una película japonesa de dibujos animados –ni qué decir tiene que no llega a los niveles de recaudación de una producción de Disney o Pixar, pero desde su posición de partida es toda una hazaña.

‘El tiempo contigo’ es su cuarto largometraje

La carrera de Shinkai se remonta a principios de siglo, cuando comenzó a producir –de manera totalmente independiente– sus primeros cortometrajes, aunque no fue hasta Viaje a Agartha (2011), una fantasía con trasfondo ecológico próxima a La princesa Mononoke, que reinventaba el mito de Orfeo y el viaje al mundo subterráneo de los muertos, cuando empezó a refulgir con el aura de un creador original, merecedor de los mayores elogios. No ha cabido duda desde entonces de que es el director japonés de animación más sólido y relevante de su generación, en dura pugna con Mamoru Hosoda, y Your Name –la intrincada historia de dos adolescentes separados en el tiempo y en el espacio que intercambian sus vidas durante el sueño– no fue más que la constatación de su momento dulce.

El tiempo contigo (Tenki no Ko, 2019) es su cuarto largometraje –si no contamos como tales 5 centímetros por segundo (2007) y El jardín de las palabras (2013), historias breves de menos de una hora–, y una nueva confirmación de que Shinkai progresa firme en su trayectoria ascendente, camino del olimpo de los clásicos del anime. El tiempo contigo vuelve a incidir en los aspectos determinantes del cine de Shinkai, como la superposición de realismo y fantasía en un mismo plano urbano –en el trasfondo, tenemos una representación fidelísima de Tokio, sus calles y sus transportes, sus rascacielos y sus parques; al frente, la historia increíble de una chica mágica capaz de hacer que salga el sol en un día de lluvia–, así como en el acabado tradicional de la película, animada a la manera tradicional y sin apoyo de tecnología CGI.

Como en cada título nuevo, Shinkai introduce matices que ayudan a que cada película tenga su personalidad y su estética particular. En Your Name, por ejemplo, estaba el contraste entre campo y ciudad; en El tiempo contigo sería la ambientación en los bajos fondos de Tokio y en los barrios residenciales, con un elemento sórdido a la hora de retratar ciertos aspectos de la criminalidad y el negocio sexual. Pero lo que sigue aportando valor en su obra es el tratamiento de la irrupción de lo fantástico en la realidad, y cómo por esa brecha se filtran emociones de una alta intensidad; al final, El tiempo contigo es otra historia –típica de Shinkai– sobre el amor adolescente, las dificultades para permanecer unidos y el esfuerzo heroico que hacen los personajes para conseguir vencer la distancia y reunirse a pesar de todas las adversidades. Como por arte de magia, Shinkai ha vuelto a tocar la tecla exacta. Así que esta no es otra película de animación más, sino una muestra indiscutible del mejor cine de nuestro tiempo.


Javier Blánquez (Barcelona, 1975) es periodista especializado en cultura, editor y profesor de historia de la música moderna.
Es colaborador de diferentes medios de comunicación españoles –el diario El Mundo, Time Out Barcelona, Beatburguer–, así como de la editorial barcelonesa Alpha Decay, y ha coordinado el libro colectivos Loops. Una historia de la música electrónica (2002 y 2018), junto a Omar Morera, para la editorial Reservoir Books.
En 2018 ha publicado también, esta vez como autor, la continuación, Loops 2. Una historia de la música electrónica en el siglo XXI.
Fruto de su interés por la música clásica, que compagina con la música electrónica desde hace años, ejerce también la crítica de ópera en El Mundo y publicó en 2014 el ensayo Una invasión silenciosa. Cómo los autodidactas del pop han conquistado el espacio de la música clásica en la editorial Capitán Swing.