‘The New Pope’ es orgasmo para los ojos. Paolo Sorrentino es un poeta visual que nos inunda de belleza.

Es un máximo calculador del encuadre, las luces y la cámara lenta. 

Después de ‘The Young Pope’, su nueva producción -disponible en HBO a partir del 11 de enero y con la participación de THE MEDIAPRO STUDIO-, vuelve a ser un delicioso trabajo calculado al milímetro. Por encima de la historia, nos enamora el paseo por las escenas: cómo entra en las habitaciones, cómo desfila cámara en mano por la plaza San Marcos de Venecia, cómo coloca estratégicamente a los personajes y cómo se regala con los diálogos, cual coreografía estudiada a conciencia. ¡Esa representación de La Piedad de Miguel Ángel, por favor! Lo suyo es poesía pura, y luego, solo luego, está el argumento de la serie.

“Para mí, el Vaticano es el único sitio del mundo en el que se piensa antes de actuar. El Vaticano es un elogio a la lentitud” (Paolo Sorrentino, El Mundo)

‘The Young Pope’ nos dejó con el ‘ay’ en el corazón, después de ver cómo el atractivo Jude Law entraba en un coma profundo. Nos quedábamos sin Papa, sin nuestro carismático Pío XIII, y necesitábamos saber si volvería a estar entre nosotros; si, bajo milagro, resucitaría para volver a reinar en el Vaticano. Esto es, precisamente, lo que nos cuenta esta segunda parte, aunque con una exquisita novedad: tenemos a John Malkovich como candidato a sustituirle; la elegancia personificada a punto de convertirse en el nuevo líder de la Iglesia Católica. Un actor que huye de la religión y que, sin embargo, el puesto de Juan Pablo III le queda como anillo al dedo. Rodeado de poder y opulencia, Malkovich parece nacido para hacer ese papel.

“No tengo mucho en común con mis personajes. No soy una persona seria y siempre me eligen para hacer de alguien muy serio o muy intelectual” (John Malkovich, La Vanguardia)

En esta segunda entrega, que se presentó en septiembre en el Festival de Cine de Venecia y que consta de nueve capítulos, el director de ‘La gran belleza’ vuelve a provocarnos. No solo porque decide contar de forma puntual con la participación de Sharon Stone y Marilyn Manson, sino porque nos ofrece escenas subidas de tono y nos plantea debates internos de rabiosa actualidad, como los abusos a menores, la homosexualidad dentro de la iglesia (bellamente interpretada por el actor español Javier Cámara) y el terrorismo islámico. También deja un hueco para que reflexionemos sobre la fe: ‘¿Por qué rezamos? ¿Qué le pedimos a Dios?’ Y sobre la figura del Papa: ‘¿Puede un Papa curar a un niño enfermo? ¿Existen los milagros?’ Solo Sorrentino lo sabe. 


Bárbara Padilla: Colaboradora en la sección de Series de ‘La Vanguardia’. Redactora y Locutora de Informativos en RAC1. Periodista desde 2007 en el área de Barcelona. Aficionada al cine desde que tiene uso de razón y a las series desde el boom de Netflix.