¿Cómo se puede hacer humor costumbrista en unos tiempos de cinismo máximo y preocupación por el retorno del fascismo?

¿Se puede exprimir todavía la guerra de sexos después de la explosión de plataformas y vídeos que han exprimido el género hasta la extenuación? Las respuestas son sí y sí… si eres Seth Meyers. El cómico neoyorquino ha estrenado recientemente un nuevo especial de comedia en Netflix, con el título “Lobby Baby”, donde consigue dar una vuelta al eterno tema de la pareja y de tocar la política… sin tocarla. Formado en la escudería de “Saturday Night Live”, Meyers fue guionista jefe y, sobre todo, presentador del segmento “Weekend Update”, el informativo satírico en el que se hace un repaso delirante a la actualidad de la semana. Eso sí: lo dejó en el año 2014 -para asumir un “late late show”- y, por lo tanto, se ahorró toda la locura relacionada con Trump. Ahora bien, el cómico carga sobre su espalda la responsabilidad -compartida con Obama- de hacer que el anaranjado magnate decidiera presentarse a presidente de los Estados Unidos.  La historia se remonta a una edición de la tradicional cena de corresponsales de la Casa Blanca donde tanto el presidente incumbente como el cómico (im)pertinente se guasearon de las ínfulas de Trump. Era en 2011. La revancha se serviría cinco años después. En este especial, la renuncia a hacer humor político es relativa. A medio espectáculo, Meyers informa que el show se está grabando para Netflix y que han acordado hacer un experimento: chistes sobre Trump. En realidad, es un segmento de unos pocos minutos y le sirve para hacer una amable troleada a quien haya caído en la tentación de apretar el botoncito.  

Pero el grosor del show se basa en su relación marital y también en el singular parto de su segundo hijo, que nació en el vestíbulo de su edificio de apartamentos, en Nueva York. La parte más divertida es la crónica de las diferencias abismales entre el cómico -con inherente tendencia al caos- y una mujer que intenta preservar el orden del cosmos o, como mínimo, de su casa. Como el peligro de hablar desde el privilegio masculino era evidente, Meyers le regala a su sufrida mujer el placer de encarnarla durante los diez minutos finales del espectáculo. El cómico dispara contra él mismo y muestra así al público las eternas brechas entre hombres y mujeres -clichés con innegables anclajes en la realidad- que nos aseguran especiales de comedia para los años que vengan.


Àlex Gutiérrez es periodista, especializado en medios de comunicación y audiovisual. Actualmente trabaja en el diari ARA, como jefe de la sección de Media y autor de la columna diaria ‘Pareu Màquines’, donde hace crítica de prensa. En la radio, colabora en ‘El Matí de Catalunya Ràdio’, con Mònica Terribas y en el ”Irradiador’, de iCatFM. También es profesor en la Universitat Pompeu Fabra. Su capacidad visionaria queda patente en una colección de unos cuantos miles de CDs, perfectamente inútiles en la era de la muerte de los soportes físicos.