Hace tiempo que nos vamos haciendo a la idea de que estamos en un final de etapa. Y el estreno de la película de Martin Scorsese nos ratifica esta apreciación.    

Qué poco se está hablando de “El irlandés”, ¿no os parece? Y eso que era una de las películas más esperadas por la banda cinéfila, la que parece ser la película del año y la que puede ser la película de los Oscar.

El irlandés

La reclamábamos en las salas y ahora que la hemos tenido ¿hemos ido a verla en pantalla grande o hemos pasado de ella, porque la podemos ver cómodamente desde casa en Netflix, en sesión de manta y sofá? 

Es inevitable compararla con “Joker”, la película de superhéroes más vista, e ir viendo quién podrá más en este pulso que se plantea entre dos formas de hacer y entender el cine. Una directa a la vena, otra, como decía Frank Sinatra, a la manera de un director que no se achanta y sigue en sus trece.  

    

“El irlandés” es mucho más que una película de gángsters

Es admirable como Martin Scorsese, cinéfilo empedernido, dosifica la acción, con mano maestra,  durante tres horas y media en que consigue que no nos levantemos de la butaca ante el miedo a perderte algo. Entre genios anda el juego.  Imposible apartar la mirada de De Niro, siempre para adentro, Al Pacino, siempre para fuera, qué lujo verles en pijama conversando, y del tercero en discordia, Joe Pesci, otro único en su especie. Al fondo, en un papel que nos queda breve, el siempre fantástico Harvey Keitel, por no hablar de la mirada de Anna Paquin, como decía el otro día un colega, que tampoco es manca.

“El irlandés” es mucho más que una película de gánsteres. Nunca va a desbancar a “El Padrino” de Coppola y Marlon Brando, ni borrará del mapa de nuestra memoria a James Cagney o Edward G.Robinson. El director de “Uno de los nuestros” ha vuelto a recurrir a su “Taxi driver” favorito, a su “Toro salvaje”, para contarnos la historia de un asesino que pinta paredes con la sangre de sus víctimas, un hombre sin escrúpulos que al final descubre que el peor castigo que uno puede tener en el ocaso es la soledad. 

“El irlandés” es una lección de cine narrado con la precisión con la que el protagonista deja bien alineado el reloj en la mesita de noche junto a la pistola,  pero de un cine que seguramente ya no se lleva, de un cine que cada vez lo tiene más difícil para conectar con espectadores jóvenes  despistados con otras cincuenta mil cosas, de un cine que esperemos no quede para el recuerdo y se diluya como un azucarillo en medio del mundanal ruido.

El desembarco del irlandés es tan duro como el desembarco de Normandía.


Conxita Casanovas
Periodista especializada en cine, trabaja en RTVE.  Acumula mucha experiencia. Ha recorrido los más importantes festivales y ganado importantes premios pero conserva la ilusión y la pasión del primer día. 
Dirige el programa VADECINE que suma ya 37 temporadas en antena en R4 (domingos de 14 a 15 ), espacio que tiene una versión en castellano en  R5  (sábados 11.35 de la mañana)para toda  España.
Actual Directora ademàs del BCN FILM FEST.