¿Debe ser un Festival de Festivales o debe seguir apostando por nuevos talentos?

La primera vez que oí hablar de la Seminci, fue porque mi cuñado, que trabajaba en “El Correo Catalán”, iba a cubrirla. Entonces descubrí que empezó siendo una semana de cine religioso y valores humanos, algo que con el tiempo borraron del enunciado para dejarla en lo que es ahora, Semana Internacional de Cine de Valladolid o Seminci, una abreviatura con la que algunos se lían y eso da pie a que se compliquen la pronunciación, de manera que a veces parece que hablen en chino. Más allá de la anécdota, el cine de autor y los consabidos dramas imponen su ley en este Festival que nació en 1956 y en el que han triunfado desde “El séptimo sello” de Bergman a “Thelma y Louise” con un tan joven Brad Pitt que estuvo tirado por los sofás porque nadie le hacía demasiado caso.

En la Seminci, que lleva mucha historia a cuestas, hay un antes y un después de Fernando Lara, un hombre sabio al que todos quieren y respetan, que sigue colaborando con el Festival moderando encuentros, como ha hecho este año, y que sigue yendo al cine Calderón a las nueve de la mañana, lo que dice mucho de su inextinguible cinefilia. Javier Angulo, el actual Director, ha intentado con esfuerzo, tesón y dedicación modernizarlo, sacándole partido a la alfombra, verde, y lucha, con un equipo entusiasta, por mantenerlo a flote. Aunque ya no se citan para tomar sus copas en el Olid los viejos actores de antes, siguen teniendo a su muchachita de Valladolid, Concha Velasco, siempre dispuesta a ir del brazo de Pedro Olea.     

Varias reflexiones se pueden hacer sobre la Seminci a estas alturas. Por ejemplo, ¿debe ser un Festival de Festivales o debe seguir apostando por nuevos talentos? Se echa de menos el riesgo, pero yo creo que es consustancial a la situación del cine, que es la que es, y se repite cíclicamente, estos días que se está hablando tanto de “Parásitos” como obra maestra, pero los críticos que la ensalzan no recuerdan los ecos de, por ejemplo, “El sirviente” de Losey con Dirk Bogarde.

Se ha perdido por desgracia la emoción de conocer a quién le otorgan la Espiga de Oro. Ya no se vibra como cuando la ganó Matías Bize con “En la cama”, y se vio automáticamente desbordado a propuestas de productores. Bize era un tímido chico chileno que andaba perdido por ahí, y  creo que sigue siendo el cineasta más joven en ganarla. O cuando la ganó Gerardo Olivares con “14 quilómetros”, el primer director español que la consiguió, o una de las tres que tiene en su haber el cineasta serbio Goran Paskaljevich que este año volvió a saludar a los amigos. Aún recordaba estos días un crítico de largo recorrido cómo el palmarés en sus buenos tiempos era recibido con gritos de “ineptos” por parte de la enfurecida crítica. Muchos críticos se descolgaron y dejaron de beber sus Ribera de Duero en la Seminci. Los tiempos han cambiado y el cine también.    

A pesar de todo, este año hemos podido ver películas valorables, bellas y emotivas como la brasileña “La vida invisible de Eurídice Gusmao”; actuales y críticas como “Echo”, de Runar Runarson, o la simpática comedia “The Farewell”. Con la espigada “Öndög”, la verdad es que contaban muy pocos.

La Seminci es un festival que conserva su carácter familiar, un lugar donde todavía se pueden hacer buenas entrevistas y mantener buenas conversaciones con gente tan interesante como la escritora Rosa Montero o charlar con la familia de Pablo Carbonell.  Creo que acertaron más inaugurando con “Intemperie” de Benito Zambrano que cerrando con un film de Mika Kaurismaki tan aburridote como el paisaje finlandés que promociona. Pero lo importante y lo que cuenta al final es que ya llenan un campo de fútbol, ahora que Ronaldo ha reactivado el club de la ciudad vallisoletana, con el público de la Seminci que no se baja del tren. Y este es su gran triunfo.     

Si vais a Valladolid la última semana de octubre el año que viene, en que se celebrará la edición 65, haceros un favor: id a comer a los Zagales, donde os encontraréis a los festivaleros comentando la jugada.     


Conxita Casanovas
Periodista especializada en cine, trabaja en RTVE.  Acumula mucha experiencia. Ha recorrido los más importantes festivales y ganado importantes premios pero conserva la ilusión y la pasión del primer día. 
Dirige el programa VADECINE que suma ya 37 temporadas en antena en R4 (domingos de 14 a 15 ), espacio que tiene una versión en castellano en  R5  (sábados 11.35 de la mañana)para toda  España.
Actual Directora ademàs del BCN FILM FEST.