Siempre comprometida con el cine social, Neus Ballús (Mollet del Vallès, 1980) acaba de estrenar  “El viaje de Marta (Staff Only)”, una película que cuenta las vacaciones en Senegal de un padre separado (Sergi López) y sus dos hijos, interpretados por los debutantes Elena Andrada (Marta) y Bruno (Ian Samsó). Un guion que aúna el retrato familiar con una visión crítica de cierta manera de colonialismo del siglo XXI. La directora de la multipremiada “La plaga” (2013) nos da más detalles sobre su ya penúltimo film. 

¿Consideras que haces cine social? ¿O es solo una etiqueta?

Creo que todo el cine es social, porque todas las películas tienen una ideología. Lo mismo ocurre con la etiqueta de ‘cine político’. ¡Claro que mis películas son sociales! Cada cineasta habla de sus preocupaciones. Algunos hablan de la violencia y otros hablan del divorcio. En el caso de “El viaje de Marta (Staff Only)”, yo retrato una familia dentro de un contexto concreto que es Senegal.

Como espectadora, ¿ves películas solo para entretenerte? ¿Has ido a ver, por ejemplo, “Joker”?

Sí, la he visto. Tenía mucha curiosidad, y me pareció una buena película, pero no una obra maestra, como dicen algunos. Me gusta el retrato que hace del personaje central y el hecho de que, siendo como es un producto comercial, busque lenguajes diferentes.

Pasaste de rodar “La plaga”, un largometraje en apariencia sencillo, a enfrentarte a una producción mucho más complicada como es “El viaje de Marta (Staff Only)”. ¿Cómo lo viviste?

Evidentemente, es algo que impresiona, y enfrentarte a un rodaje así es vertiginoso, pero contaba con equipo y unos medios que me daban una absoluta seguridad. En comparación, estuve más tensa durante la filmación de “La plaga”.

¿Cómo resumirías el rodaje?

Fue fantástico. Todo el mundo espera que diga que fue horrible o que los miembros africanos del equipo llegaban tarde… pero no es verdad. Para empezar, los senegaleses tienen una actitud ante la vida que se resume en que todo irá bien siempre. Y así fue.

Sergi López, el único actor profesional del reparto, ¿se convirtió en tu gran aliado, tanto a la hora de relacionarte con sus dos hijos en la ficción como con el resto del reparto africano?

Totalmente. Enseguida vi que Sergi sería una pieza clave en este proceso. Como actor, Sergi tiene tanta experiencia como frescura, y eso daba seguridad a los no actores. Incluso me ayudaba cuando alguno de sus compañeros de escena no recordaba un diálogo.

Es una ficción muy documentada, muy basada en hechos reales, pero yo no juzgo, sino que dejo un espacio a los espectadores para que lo hagan ellos.

Marta, la protagonista, ¿está muy enfadada con el mundo en general? ¿O está tan enfadada con él como también lo estábamos nosotros a su edad, y ya no nos acordamos?

Marta tiene una actitud característica de la posadolescencia, que es estar en contra de lo que te dicen tus padres. Está en una edad en la que se lo cuestiona todo. No está de acuerdo ni con su padre ni con el trato de los turistas a los senegaleses. Y acabará cayendo en su propia trampa, cagándola, por decirlo de una manera clara. Porque ella se creía superior a los demás, y no lo es.

Este es un film crítico con sus personajes, ¿pero no los juzga?

No. Es una ficción muy documentada, muy basada en hechos reales, pero yo no juzgo, sino que dejo un espacio a los espectadores para que lo hagan ellos. ¿Cómo viajamos por el mundo y cómo nos relacionamos con los habitantes de esos países? Esta sería una de las preguntas clave.

Acabas de terminar una nueva película, “Sis dies corrents”. ¿Más cine… social?

Sí, y, como en el caso de “La plaga”, vuelvo a trabajar con personas que se interpretan a sí mismas. Esta vez se trata de un grupo de lampistas. 

Pere Vall es periodista cultural y del mundo de la farándula en general, especializado en cine.
Colabora en Time Out, Ara, RNE y Catalunya Ràdio, y fue redactor jefe en Barcelona de la revista Fotogramas durante más de 20 años.
Fanático de Fellini, de las películas de terror buenas, regulares y malas, y del humor y la comedia en general.
De pequeño, quería parecerse a Alain Delon, y ha acabado con una cierta semejanza a Chicho Ibáñez Serrador. No se queja de ello.