Leticia Dolera (Barcelona, 1981) estrena ‘Vida perfecta’ el 18 de octubre en Movistar+. Una serie de ocho capítulos que ella misma protagoniza y que es la historia de tres mujeres que se enfrentan a temas como la maternidad, la pareja, la felicidad, el futuro y el trabajo desde la desilusión, por culpa de unas expectativas que no se han visto cumplidas. La actriz y directora nos habla de todo ello.


“No soy la gran abanderada del feminismo en este país, soy una más entre miles”



En tu ópera prima, ‘Requisitos para ser una persona normal’ (2015), eras más gamberra. Con ‘Vida perfecta’, ¿ha llegado el momento de ponerse seria como directora?

No sé si ‘seria’ sería la palabra, porque no deja de ser una comedia. Sí, ‘Requisitos para ser una persona normal’ era más naif y blanca, y en ‘Vida perfecta’ me adentro en las luces y sombras de sus personajes, y también en su vida imperfecta y llena de contradicciones.

¿El humor es un gran aliado para hablar de cuestiones importantes sin que se note?

El humor te ayuda a transitar mejor hacia el drama, pero es que la propia vida es así. La vida es una mezcla de momentos grotescos, dolorosos y absurdos.

¿Cómo son las tres protagonistas, interpretadas por tú misma, Celia Freijeiro y Aixa Villagrán? O sea, María, Cristina y Esther.

Las tres se enfrentan a una crisis vital y han de aceptar que quizás la vida que se habían imaginado para ellas no existe. A María se le desmonta su plan de vida clásico. Cristina tiene que cambiar para volver a reconectar con sí misma. Y Esther, mi hermana en la ficción, es una mujer súper hedonista que se da cuenta de que no encaja en la sociedad.

Por cierto, un gran descubrimiento el de Aixa Villagrán. ¿Dónde la tenían ‘escondida’?

Fue una propuesta de la directora de casting y enseguida me fascinó. Aixa tiene mucha verdad, fuerza y personalidad, y se deja la piel. El humor de ‘Vida perfecta’ no viene por los gags, sino por el drama, y Aixa gestiona muy bien este paso de un género a otro.

Más mujeres, esta vez, detrás de las cámaras. Has compartido la dirección con Elena Martín y Ginesta Guindal.

Y he sido muy feliz, acompañada de dos realizadoras con tanta sensibilidad y talento. Las tres sentíamos que estábamos hablando de temas que nos afectaban. Tanto Elena como Ginesta, que tienen una gran capacidad de liderazgo y trabajo, han sabido imprimir su propia personalidad y autoría a sus respectivos capítulos. 

Entre los personajes masculinos destaca Gari, que encarna el excelente Enric Auquer. Cuando rodasteis ‘Vida perfecta’ no sabíais que Auquer se convertiría en el actor revelación del año gracias a la película de Paco Plaza ‘Quien a hierro mata’.

Con Enric fue un flechazo. Es súper dúctil e interpreta desde la verdad. Necesitaba a un actor con el que yo conectase con una simple mirada a sus ojos.

¿El título de la serie es irónico?

Sí, en el sentido de que todos estamos esperando una vida perfecta. ¡Y no existe! Encima, hemos puesto el título de la serie boca abajo. Hablamos de nuestras decisiones, y cómo son condicionadas por el miedo o por una herencia cultural.

Desde que te has convertido en una figura del feminismo y te preguntan sobre muchas temáticas de índole social, ¿notas que, demasiado a menudo, tus respuestas se sacan de contexto?

Es cierto que los periodistas a veces buscan, como titular o como destacado, la frase más polémica de la entrevista. Al final, he aprendido que es algo que se escapa de mi control. Y me río. En cualquier caso, no soy la gran abanderada del feminismo en este país. Yo soy una más. Pero, a través de mi profesión, sí he tenido la suerte de ser la portavoz de miles de personas.

Pere Vall es periodista cultural y del mundo de la farándula en general, especializado en cine.
Colabora en Time Out, Ara, RNE y Catalunya Ràdio, y fue redactor jefe en Barcelona de la revista Fotogramas durante más de 20 años.
Fanático de Fellini, de las películas de terror buenas, regulares y malas, y del humor y la comedia en general.
De pequeño, quería parecerse a Alain Delon, y ha acabado con una cierta semejanza a Chicho Ibáñez Serrador. No se queja de ello.