En tiempos en los que pocas cosas nos sacuden, en una sociedad que parece vivir anestesiada, que un director (Todd Phillips), una historia y sobre todo, un actor, te haga sentir tantas emociones a la vez, es maravilloso.

Todo lo que pueda decirse de Joaquin Phoenix y su trabajo como el malvado más diabólico de Batman es poco. Lo que hace el actor con el personaje es extraordinario. Desde su enfermiza risa hasta la estructura de su retorcido cuerpo. Esos bailes en el baño y en la escalera son fantásticos. El actor se funde con el personaje. Poco a poco, frustración tras frustración, Joker se apodera de él. Transforma su mirada, crea esa rabia en sus ojos, distorsiona su forma de andar… Un sobresaliente trabajo que bien le merece un futuro Oscar al Mejor Actor, después de obtener el León de Oro a la Mejor Película en el Festival de Venecia.

Toni Vall, experto en cine en ‘Diari Ara’ y ‘Cinemanía’: “Es una película magistral, el retrato de un personaje fascinante. Conocer su historia, de dónde viene y por qué es así, el camino de desgracias que lo lleva a ser el archienemigo de Batman… Es una película sensacionalmente bien dirigida que sería diferente sin el actor que lo llena de vida y de muerte. Joaquin Phoenix completa un Joker alucinante, con una barbaridad de recursos y expresividad. Una creación total”.

Te ahoga, te genera ansiedad. Sientes pena. Una lástima perpetua por el personaje, que no deja de caer en el infierno. Su vida es un drama sin fin. Un cúmulo de malas noticias que lo transforman en un ser lleno de odio; una oscuridad, por otro lado, muy propia del universo DC. Lo que le sucede te indigna, te desespera. Si te lo encontraras por la calle, a pesar de todo lo que llega a hacer, le darías un abrazo. “Oye, siento tu vida, de verdad. Siento que te hayan tratado así. No lo merecías”. Le diríamos algo parecido. También te hace reír, te emociona. Y en tiempos en los que pocas cosas nos sacuden, en una sociedad que parece vivir anestesiada, que un director (Todd Phillips), una historia y sobre todo, un actor, te haga sentir tantas emociones a la vez, es maravilloso.
Pep Prieto, crítico de cine en ‘RAC1’: “‘Joker’ es dura, incómoda, a veces irrespirable. Un excelente retrato del personaje y su papel como espejo de la sociedad, y encaja a la perfección con el universo Batman. Lo que hace Joaquin Phoenix es sobrenatural.Hay actores que se fusionan con el personaje, actores que acaban siendo el personaje y otros que parecen nacidos para el personaje. Y después está Joaquin Phoenix”.

Qué decir de la crítica que el film hace de la sociedad actual. Una sociedad que margina al que es diferente: al que no tiene dinero, al que físicamente no encaja con el patrón establecido, al que tiene una enfermedad mental. El personaje del Joker es el resultado de la invisibilidad. Nadie lo ve, porque no es como los demás. Arthur Fleck: un hombre con pocos recursos que se gana la vida como payaso en la dejada ciudad de Gotham y que además, tiene una risa que, por más que quiera, no puede controlar. No le escucha ni la mujer de Servicios Sociales. Es un fantasma que no quiere serlo, pero a quien la sociedad le empuja hasta el más hondo de los pozos, y al final, se toma la justicia por su mano. Un mensaje peligroso para los que, en la vida real, puedan sentirse como él y quieran pasar a la acción. Pero cuidado: A Joker siempre lo pilla Batman. 

 Juan Luis Caviaro, director del portal de cine y series ‘Espinof’: “Es muy distinta a cualquier película de superhéroes. Entiendo que pueda generar preocupación, porque tiene un discurso que puede considerarse peligroso y que puede animar a gente que está harta de todo a hacérselo suyo y salir a la calle. Está muy bien hecha, y Joaquin Phoenix es increíble. No me extraña que le dieran el León de Oro en Venecia, porque es muy especial”.

Bárbara Padilla: Colaboradora en la sección de Series de ‘La Vanguardia’. Redactora y Locutora de Informativos en RAC1. Periodista desde 2007 en el área de Barcelona. Aficionada al cine desde que tiene uso de razón y a las series desde el boom de Netflix.