Mariano Cohn y Gastón Duprat, directores y productores argentinos, llevan un cuarto de siglo alimentando como pareja artística diversas disciplinas audiovisuales. Suya es, por ejemplo, la autoría del primer reality mundial, “Televisión Abierta” (nombre también de su productora). Acaban de presentar en el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges “4×4”, la segunda coproducción con THE MEDIAPRO STUDIO, dirigida por Cohn y con guion del propio director y de Duprat. En su primera visita al certamen les ha acompañado Peter Lanzani, el joven protagonista que se queda encerrado en un vehículo en la angustiosa película. La cinta, que no da respiro al desasosiego, trata un tema tabú, pero muy presente en la sociedad argentina: la inseguridad.    

“De las 250 películas al año que se producen en Argentina, en los últimos 10 ninguna ha tocado el tema del miedo a la inseguridad”

-¿Qué ha representado participar en el Festival de Sitges con “4×4”?

-MARIANO COHN: Para nosotros es un festival de culto. Nunca habíamos estado aquí. Conociendo el calibre de las películas que han pasado por el certamen y a directores que nos gustan mucho, nos parecía un desafío venir a presentar la película. Además, nos encanta viajar a España porque nos sentimos locales.

-PETER LANZANI: A mí me ha parecido muy especial. Yo no había viajado con “4×4” a ningún festival y tampoco había estado en Sitges… Así que poder conocer gente, ver películas, presentar la tuya, charlar con personas sobre si les gustó o no… Me parece que es una linda oportunidad, es muy especial. Tratamos de aprovecharlo lo mejor posible.


Mariano Cohn, Peter Lanzani y Gastón Duprat.   

-Argentina es una potencia en el género fantástico. Doble motivo para sentirse orgullosos de estar aquí en representación de su país.

-GASTÓN DUPRAT: La película es fantástica para ciertas miradas, pero en realidad “4×4” es una cinta muy realista también. Depende del lugar desde el que se mire. Nosotros quisimos hacer un filme con una premisa muy fuerte, con una idea muy potente. Además de ser un thriller, cuenta lo que pasa en Argentina, no tanto con el tema de la inseguridad, sino cómo se relaciona  la gente con ello. 

-Mariano, has comentado que te sientes muy representado en este trabajo…

-M. C.: La película retrata una discusión que hay en Argentina desde hace 40 años: la economía y el miedo a la inseguridad, la violencia. Me empapé de eso y, por ello, el filme es una película de género de encierro que tiene esa lectura que comenta Gastón. No se guarda nada y no lo trata de manera elíptica, aborda el tema de cara. Esto nos causó muchos problemas en Argentina también porque es un tema tabú. De las 250 películas al año que se producen en el país, en los últimos 10 años ninguna ha tocado este tema.

-Pero ha sido un bombazo. 

-M. C.: Sí, ha tenido mucha repercusión en el país: se debatió mucho. No solo por parte de la crítica, sino en los medios de comunicación.

-¿El público no argentino puede llegar a sentirse identificado también con la película?

-M. C.: Hay cosas que parecen del terreno fantástico, pero en Argentina no son tan fantásticas, son de todos los días. Como argentinos, las tenemos totalmente naturalizadas, porque es algo con lo que cargamos desde hace mucho tiempo.

-Peter, te pasas una parte del metraje atrapado en un vehículo y luchando por salir de él. ¿Cómo sobreviviste a esa experiencia?

-P. L.: Con mucha claustrofobia [ríe]. No, bien. Todos sabíamos que ese era el gran desafío que tenía la película: poder mantener a un espectador que nosotros todavía no conocíamos atrapado dentro de un vehículo sin saber si está siguiendo la historia o no, sin repetir un plano, tratando de encontrar la atmósfera y un realismo dentro de la historia que es excesivo… A mí me generó un lindo desafío tener que encontrarme con mi cuerpo dentro de una camioneta que mide 4,50 x 2 metros.

-A la hora de rodar, esas medidas debieron de añadir una gran complejidad.

-P. L.: A la hora de rodar, de actuar y de todo… ¡Es muy difícil!

-M. C.: Es un tour de force, porque es una película supertécnica, que solo se puede hacer si está muy ensayada con el protagonista.

-Peter, ¿seguiste algún tipo de entrenamiento para interpretar a este personaje?

-P. L.: Hicimos muchas lecturas de guion, buscamos minuciosamente las escenas, hicimos muchos ensayos solos, con Dady Brieva [actor]… Se rueda mucho dentro del auto y, por ello, el director de fotografía [Kiko de la Rica] era mi compañero de actuación. Nada se dejó al azar. Después nos dimos cuenta de si habíamos decidido bien o no, pero creo que la película quedó superpotente. Lo que queríamos contar se ve de manera increíble y la historia te atrapa. Para mí es un desafío más que cumplido.

-Un detalle: la camiseta que vistes es del Boca Juniors, con el número 10… ¿Por qué este equipo y no el River Plate, por ejemplo, su gran rival?

-P. L.: Por cuestiones estéticas, de color, nada más.

-G. D.: El interior de la camioneta era de color marrón y estábamos buscando una camiseta de color rosa, como la del Barcelona o la del Boca. Elegimos una más local.

-P. L.: Una más local, sí, pero todavía estamos llamando a [Josep Maria] Bartomeu para que nos presten la camiseta. No nos contestaron…  

-Vosotros, Gastón y Mariano, sois una pareja artística, pero en esta ocasión es Mariano quien ha asumido el papel de director. 

-M. C.: Tiene bastante que ver con nuestra relación con THE MEDIAPRO STUDIO como coproductor. En el lapso de seis meses hicimos dos películas: una dirigida por Gastón, que yo produje (“Mi obra maestra”), y ahora viceversa con “4×4”. Es un formato más de los muchos que estamos explorando. Si bien dirigimos las películas juntos muchas veces, en otros proyectos para televisión y teatro lo hemos hecho en solitario. “El ciudadano ilustre” nos llevó cinco años desde que terminamos el guion hasta poderlo materializar y teníamos muchas ideas acumuladas. Pensamos: ¿qué tal si cada uno dirige una película y el otro acompaña?

-Y os involucráis también en la producción.

-G. D.: Siempre lo hemos hecho con muchas películas de forma natural.

-M. C.: La figura del productor pone límites y en este caso es totalmente al revés.

-¿Los fracasos y las alegrías se sobrellevan mejor en pareja que en solitario?

-G. D.: Los bebés que tenemos con Mariano nos los repartimos [ríe]. Empezamos haciendo videoarte en 1995 y nos dedicamos al cine experimental durante mucho tiempo. Después hicimos el primer reality de la televisión mundial, “Televisión abierta”. Y por ello fuimos conocidos. En el 2006 un productor de cine argentino muy bueno, Fernando Sokolowicz, nos propuso hacer películas. Mariano y yo no nos dimos la mano ni hicimos una sociedad para  empezar a trabajar, sino que fue algo natural. No es algo impuesto. Tienes la ventaja de compartir con un amigo el trajín que representa hacer una película. A veces, aparte del esfuerzo de gestión, implica una labor intelectual que en solitario es bastante complicada de resolver. Por eso vemos esas películas donde el director muere con las botas puestas y es un desastre porque no tuvo nadie al lado con quien debatir las cosas.

-Después de “Mi obra maestra”, “4×4” es la segunda colaboración con THE MEDIAPRO STUDIO. ¿Es el mejor compañero de viaje que podíais tener?

-G. D.: La verdad es que sí, porque nos ayuda en todos los aspectos, partiendo ya del tema creativo. En general, coincidimos con las ideas y la producción. Nos entendemos bien y es un buen tándem. Vamos a seguir haciendo cosas. Tenemos proyectos por definir.

-M. C.: THE MEDIAPRO STUDIO fue determinante para terminar de montar ambas producciones y materializarlas. En el caso de “4×4”, tenía un alto componente técnico muy sofisticado de realización y nos nutrimos de un staff español, con Kiko de la Rica como director de fotografía; los montadores David Gallart y Elena Ruiz; Oriol Tarragó en el sonido y Telson en los efectos. Además de coproductores, la colaboración de THE MEDIAPRO STUDIO en este caso fue altamente beneficiosa para la calidad final de la película. Y está a la vista. 

-Peter, cuando ahora te subes a un vehículo, ¿sientes inquietud?

-P. L.: Nooooo, me divierte. Me encanta conducir. Quizá cuando acabamos el rodaje me quedó un poco de fobia y estaba nervioso…