De “Top Boy”, un retrato duro y muy realista del narcotráfico en la ciudad de Londres, nadie dijo nada.


Para los que nos gustan las series que se meten donde no deben, 2014 fue un mal año. El canal británico Channel 4 decidió no renovar tres series que habían sido, de maneras distintas, incisivas y muy incómodas: “Black Mirror”, “Utopia” y “Top Boy”. La primera fue la que salió mejor parada. Cuando su creador, Charlie Brooker, vio claro que no iba a obtener una tercera temporada (en su lugar le ofrecieron hacer un episodio especial navideño que se emitió a finales de ese mismo año) empezó a buscar un nuevo hogar para la serie y lo encontró en Netflix.

La segunda, “Utopia”, también provocó interés por parte de la industria estadounidense, pero en este caso para hacer un remake. En su día, David Fincher estaba metido en el proyecto, que iba a realizar HBO. Al final acabó en manos de Amazon y es la escritora Gillian Flynn quien está al frente de la adaptación de la serie de Dennis Kelly que se espera que se estrene este mismo año. Pero de “Top Boy”, un retrato duro y muy realista del narcotráfico en la ciudad de Londres, nadie dijo nada.

La serie pasó de ser calificada como la “The Wire” británica a perderse en el olvido. Llegó un momento en el que incluso el reparto admitió que la idea de tener una tercera temporada estaba completamente descartada. Todo cambió cuando el rapero Drake la descubrió, años después, y quedó impresionado por la crudeza de la serie denunciando como el sistema permite la destrucción de vidas de jóvenes vulnerables que pasan a formar parte de la jerarquía del narcotráfico.

Y es que pocas series han sido tan eficaces como “Top Boy” a la hora de retratar con precisión ese tipo de barrio al que la sociedad no suele dirigir la mirada, esas calles donde chicos que son todavía niños y están entrando en la adolescencia son reclutados por traficantes que se adueñan de ellos. Las interpretaciones de actores como el debutante Malcolm Kamulete junto a otros con más experiencia como Ashley Walters, el realismo de la dirección, el uso de los colores y una impecable selección musical eran algunos de los puntos fuertes de una serie muy influenciada por “The Corner” y la ya mencionada “The Wire”. Puntos fuertes que dejaron a Drake alucinado. Al terminarla pidió reunirse con el creador de la serie, Ronan Bennett, que ni siquiera sabía quién era el rapero.

Semanas más tarde, Drake se plantaba junto al guionista en las oficinas de Netflix, vendiendo el proyecto con él como productor ejecutivo. En la plataforma estadounidense no dudaron en firmar si el rapero iba a bordo del proyecto y seis años después de la segunda temporada de “Top Boy” se ha estrenado la tercera, ya disponible en Netflix.

La serie ha regresado cambiada en lo que se refiere a la forma, pues hay más presupuesto que se traduce en más escenarios y escenas más complejas. Pero sigue siendo la misma en lo que se refiere al contenido, incidiendo en el hecho de que, aunque hayan pasado los años, la vida en el barrio sigue igual. Los protagonistas, Dushane y Sully, hace tiempo que no viven en Hackney, pero la zona no ha cambiado. Los traficantes siguen en las esquinas y los chavales siguen siendo presa fácil para pasar a formar parte de su sistema de explotación vertical. Las personas son piezas que pueden ser sustituidas en un engranaje que nunca descansa y que “Top Boy” desmenuza con una crudeza que muy pocas veces vas a ver en televisión.

Toni de la Torre. Crítico de series de televisión. Trabaja en El Món de Rac 1, El Temps, Què fem, Ara Criatures, Sàpiens y Web Crític. Ha escrito libros sobre series de televisión. Profesor en la escuela de guión Showrunners BCN e le gusta dar conferencias sobre series. Destaca el Premi Bloc Catalunya, 2014.