Notamos la falta de gravedad, flotamos con los astronautas, sentimos la velocidad de la luz… Y sin embargo, el mensaje no nos acaba de llegar. 

Tiene a Brad Pitt para ser una de las películas del año, sobre todo después de su papelazo en el último trabajo de Quentin Tarantino (‘Érase una vez en Hollywood’) y, sin embargo, se queda en un film más sobre el espacio. No es que esperáramos que superara el maravilloso ‘Interstellar’ (2014) de Christopher Nolan (que, por otro lado, ¿puede superarse una obra de arte así?), pero con Pitt a la cabeza, nos habría gustado salir menos fríos del cine. Teníamos esperanza también en el gran Tommy Lee Jones, pero, aunque la película consigue llevarnos de la butaca a un planeta y luego a otro, nos falta emoción. Las dos horas de viaje… se nos hacen largas.

¿Qué falla? Estéticamente produce unos efectos similares a ‘Gravity’ (2013). Caminamos por la Luna, nos vamos a Marte, volvemos a la Tierra… y cada escenario está dibujado a conciencia. Notamos la falta de gravedad, flotamos con los astronautas, sentimos la velocidad de la luz… Y sin embargo, el mensaje no nos acaba de llegar. Brad Pitt, astronauta, recibe una misión: encontrar a su padre, Tommy Lee Jones, un renombrado hombre del espacio. Debe descubrir si está vivo, y cuando parece que lo consigue (no vamos a hacer espoilers) todo lo que podría haber sido, no es. Y eso que Pitt nos hace una reflexión de la soledad, el amor, la familia… para sacudirnos de nuestro asiento, pero nada, nos sigue faltando algo.


El director, James Gray, se pierde en el espacio. Nos lleva de viaje, pero se olvida de contarnos una noticia bomba: ¿Hay vida más allá de la Tierra?, por ejemplo.

El director, James Gray, se pierde en el espacio. Nos lleva de viaje, pero se olvida de contarnos una noticia bomba: ¿Hay vida más allá de la Tierra?, por ejemplo. Se nos ofrece un relato, está claro: el protagonista perdió a su padre en una misión hace treinta años y vamos a ver qué pasa, si estará vivo y, en ese caso, cómo será ese encuentro. Pero a Pitt le sobran miradas perdidas y una expresión fría que le dura demasiado. Y a Lee Jones, tres cuartos de lo mismo. Lejos se queda la producción de uno de los últimos estrenos espaciales: ‘First Man’, protagonizada por Ryan Gosling, en el papel de Neil Armstrong. Un trabajo con varias nominaciones a sus espaldas (4 en la categoría de los Mejores Efectos Visuales en los Oscar del año pasado y 7 en los Premios BAFTA) y el Globo de Oro a la Mejor Banda Sonora.

Fuera del cine nos preguntamos qué hubiera pasado si, en vez de poner a Brad Pitt, el papel lo hubiera encarnado cualquier otro actor, y la respuesta es preocupante. No habría pasado nada. Y ése es uno de los problemas. La historia se habría quedado, igualmente, en un viaje por el espacio.

Bárbara Padilla: Colaboradora en la sección de Series de ‘La Vanguardia’. Redactora y Locutora de Informativos en RAC1. Periodista desde 2007 en el área de Barcelona. Aficionada al cine desde que tiene uso de razón y a las series desde el boom de Netflix.