“La mirada de Orson Welles”, el documental que conviene ver para redondear aún más la figura de Welles, está tramado por su director con una insólita cercanía e intimidad, a modo de carta personal que le da una forma casi familiar

La figura grandota, el rostro aniñado y mofletudo, los ojos en ranura y la sonrisa gioconda de Orson Welles siempre dieron la impresión de que guardaban un gran secreto, aunque, curiosamente, se ha escrito tanto de él y de su obra como de la Segunda Guerra Mundial. Se le ha visto, estudiado y analizado desde todos los lugares conocidos, por eso sorprende que ahora se haya puesto en pie la empresa, un documental, de acercarse a él de un modo nunca visto: a través de su afición y talento por el dibujo, la pintura, los bocetos que iba trazando durante sus viajes y la preparación de sus obras. El director de este documental novedoso es Mark Cousins, y su hallazgo es haber tenido acceso a la enorme cantidad de esta obra “menor” de Orson Welles gracias a la colaboración de su última hija, Beatrice Welles, nacida de su matrimonio con Paola Mori.

Orson Welles

Desde cualquier lugar que se le mire, Orson Welles es un depredador del arte de su siglo, alguien que revolucionó el teatro, la radio y el cine de tal modo que se puede decir que cuando él llegó a ellos con su caminar plantígrado ya nunca volvieron a ser lo mismo. Se convirtió durante los años treinta en el mayor revulsivo de la escena en los Estados Unidos, lo cual quizá no tendría la importancia que tiene si no se aclara que Orson Welles nació en ¡1915!… Con apenas 18 años puso en escena un “Macbeth” vudú cuyo revuelo aún se recuerda en Harlem, y su producción de “Cradle Will Rock” fue la mayor revolución de esa década y posteriores, y del revuelo social y teatral que consiguió dio buena cuenta medio siglo después Tim Robbins en una película que se tituló aquí “Abajo el telón”.

“Macbeth”

En 1938, es decir, con 23 años reinventó para siempre el lenguaje radiofónico con su emisión de “La guerra de los mundos”, la obra de H. G. Wells, que conmocionó al país y de la que todo el mundo ha oído hablar. Una adaptación realista e impactante que hizo junto a su inseparable John Houseman y Howard Koch, quien luego ganaría un Oscar junto a los hermanos Epstein por el guion de “Casablanca”. Y no tardó Welles en innovar el cine para siempre, pues en un par de años le presentó al mundo su obra maestra, “Ciudadano Kane”.

“Ciudadano Kane”

“La mirada de Orson Welles”, el documental que conviene ver para redondear aún más la figura de Welles, está tramado por su director con una insólita cercanía e intimidad, a modo de carta personal que le da una forma casi familiar a un audaz diálogo entre Mark Cousins y el autor de todos esos dibujos que lo explicaban, a él y a sus proyectos, y que al tiempo revelan secretos, guiños, impensables influencias en sus posteriores películas y hasta sentimientos simulados y ocultos que lo muestran más accesible y complejo a un tiempo. Como si la erudición de Cousins sobre los pliegues del genio y la fluidez y elocuencia de su obra pictórica se aliaran para hacerle un TAC exploratorio a su compleja y contradictoria personalidad, cargada de vehemencia y rigor, del rotundo vitalismo de Falstaff y de una ensoñación quijotesca, capaz de convertir en estruendoso fracaso cada uno de sus muchos logros y éxitos, y que se dejó por hacerle al mundo al menos tanto como le dejó hecho. El próximo mes de octubre se cumplirán treinta y cuatro años de su muerte, y no es probable que descanse en paz.

Oti Rodríguez Marchante es crítico de cine y escritor. Ha colaborado en programas televisivos como ‘Qué grande es el cine’, y ha publicado libros como ‘Dos para la tres, Amenábar, vocación de intriga”, y un par de volúmenes de cuentos infantiles, ‘Adiós a la Tierra de los Colores Vivos’ y ‘La importancia del primer cero’.