Esta precisa y preciada joya está impregnada de una cierta tristeza para acabar hablando del destino, y del inexorable paso del tiempo

Que alguien como Richard Curtis, el hombre que nos regaló dos maravillas de la comedia romántica como “Love Actually” y “Una cuestión de tiempo”, anunciase que dejaría de lado la dirección para centrarse en su labor como guionista habiendo como hay tanto cenutrio que se cree Orson Welles cuando no llega a Ed Wood solo puede ser una noticia funesta para quienes aún somos capaces de emocionarnos con todo aquello relacionado con esa cosa llamada amor.

Por eso a día de hoy nos debemos conformar con esas migajas en forma de guiones en los que plasmar su consolidado estilo de entender la comedia, no sólo romántica. Pero si además ese guión parte de una premisa tan potente como la posibilidad de que los Beatles nunca hubieran existido, excepto para una persona, músico para más inri, que sería la única que conociera sus canciones con el poder que eso conllevaría, el hype se eleva hasta límites insospechados. La cuestión es: ¿el susodicho hype es capaz de eclipsar el desarrollo posterior del film? No nos engañemos: la respuesta es sí. Pero vayamos por partes.

En el año 2006 se estrenaba en Francia la pel·lícula “Jean-Phillippe”. Protagonizada por el siempre intachable Fabrice Luchini, narraba la historia de un fan irreductible de Johnny Halliday que un buen día recibe un golpe, y se despierta en un mundo en el que el mítico cantante de “Souvenirs” nunca consiguió el éxito y acabó siendo el dueño de una discoteca. Por tanto, existe cierta similitud entre este film y “Yesterday”, con lo que se demuestra que todo ya está inventado.

Pero los Beatles son los Beatles, y su impacto ha sido mucho mayor entre millones de personas de todo el mundo. Pero lo cierto es que a Curtis, y por ende, al director Danny Boyle -corrector trabajo el suyo-, les importa más como afecta la premisa antes mencionada a las emociones de Jack (un certero Himesh Patel) y en especial a la relación que mantiene con Ellie (adorable Lily James) más que el dilema moral que se le presenta al protagonista y una poco aprovechada visión crítica de la industria musical personificada en el personaje de Kate McKinnon. Circunstancias que toman un cariz secundario, porque en el fondo, esta es una historia de amor.

Pero curiosamente, y pese que sobrevuele la película en todo momento, no es hasta la media hora final que la trama romántica toma las riendas de una historia que se aborda desde la sencillez y evitando los excesos habituales en el género, calando poco a poco en el espectador. Y como suele suceder en muchos de los films escritos por el genio Curtis, esta precisa y preciada joya que es “Yesterday”, gozosa celebración de la gesta del cuarteto de Liverpool, está impregnada de una cierta tristeza para acabar hablando del destino, y del inexorable paso del tiempo. De nuevo, el tiempo presente, como ya sucedía en la maravillosa y nunca suficientemente valorada “Una cuestión de tiempo”: una playa como escenario mientras se habla del olvido. Solo que aquí no suena “Il Mondo”. Básicamente porque ya hace tiempo que Curtis tiene Il Mondo a sus pies. Larga vida, Richard.


Blai Morell. Cinéfilo, cinéfago y crítico. Trabaja en Rac 1, QuèFem y Fotogramas.