Dicen los protagonistas de la serie que “la Segunda División es un pozo sin fondo y si subes a Primera, se acabaron todos los problemas”

“Llevamos muchos años escuchando el cuento del lobo de los amaños. Pues bien, señores, aquí tienen ustedes al lobo”. Pocas personas han conocido tan de cerca las interioridades del fútbol español de las últimas décadas como el periodista José Manuel Estrada, conocido popularmente como ‘Pipi’, reportero estrella de José María García durante décadas y quien con más gracia y brillantez ha sido capaz de resumir el estallido de la reciente ‘Operación Oikos’. 

Y es que, efectivamente, por primera vez hemos visto de cerca las fauces de ese animal que creíamos mitológico y su esbelta silueta saltar con violencia las vallas de los campos de Primera División, considerada por méritos propios como la mejor liga del mundo.

Nunca antes una operación judicial vinculada a los amaños en el fútbol había afectado a un partido de la relevancia del Valladolid-Valencia de la última jornada de Liga en Primera División, en el que el equipo dirigido por Marcelino selló su clasificación para la Champions. Y hasta ahora los aficionados no habían escuchado con tanta crudeza a alguien tan vinculado a este deporte durante los últimos tiempos como el ex delantero Carlos Aranda, otrora promesa del Real Madrid que pasó por las filas de un rosario de equipos como Osasuna, Zaragoza, Sevilla, Granada o Las Palmas, abordar la compra de partidos en el fútbol profesional. 

Aquel lobo del que tanto habíamos oído hablar, que hemos visto en la serie dirigida por Daniel Calparsoro “Todo por el juego” y que hasta ahora sólo merodeaba por los campos de las divisiones inferiores de nuestro fútbol, se ha colado en los campos de la máxima categoría y penetrado sediento en sus vestuarios, demostrando que, como apunta la magistral serie de THE MEDIAPRO STUDIO y DIRECTV, la realidad siempre supera la ficción

Dicen los protagonistas de la serie que “la Segunda División es un pozo sin fondo y si subes a Primera, se acabaron todos los problemas”. Convertida casi en una premonición, esa frase resuena una y otra vez en los interrogatorios practicados durante los últimos meses por el juzgado de Huesca, donde por vez primera jugadores y directivos han admitido la existencia de lo que los protagonistas han venido a denominar eufemísticamente “pacto de caballeros”. Un acuerdo que no es otra cosa que acordar con el rival directo al conocer el calendario que si en los últimos partidos alguno necesita los puntos para mantener la categoría, el que ya se haya salvado, se deja ganar.

Eso es lo que ocurrió, según desveló en una entrevista en exclusiva concedida a EL MUNDO Íñigo López, central del Deportivo de La Coruña y pilar del Huesca que logró la gesta de subir a Primera División. “Simplemente bajas la intensidad” y, en consecuencia, “te dejas ganar”. Así aconteció, según su devastador testimonio, en el Huesca-Nástic del 27 de mayo de 2018, en el que el equipo oscense perdió para facilitar la salvación del conjunto catalán y permitir que no se hundiera más allá del pozo sin fondo de la Segunda.

La existencia de ese tipo de conductas, que algunos jugadores como López no dudan ya en admitir como habituales en el fútbol profesional, generan automáticamente una información privilegiada por parte de los protagonistas. Es decir, los jugadores que se dejan perder y los que ganan antes de vestirse de corto, saben cómo va a terminar el encuentro. Y ahí aparece una de las garras más temibles del lobo, la de las apuestas. Un negocio que como también ha reconocido Aranda al juez sin ningún tipo de reparos, “ha corrompido el fútbol”. 

Volviendo a la serie, “las apuestas son un timo, nunca se gana”. “Salvo que sepas el resultado”, eso sí. Por lo que “el fútbol, que creíamos que era un deporte, en realidad es una droga”. Por eso Aranda, cuando asegura en las conversaciones interceptadas por la Policía que ha comprado a “siete jugadores del Valladolid” y que sabe cómo va a terminar el partido, le dice a sus amigos que apuesten por la victoria del Valencia y les anima a que doblen automáticamente la cantidad invertida. “Eso a nadie, pero a nadie es a nadie”, advierte su diálogo que parece salido de uno de los capítulos de Calparsoro, en los que, al igual que en los pinchazos a Aranda, también aparece la droga.

El presidente de la Liga, Javier Tebas, en cuya novela se basa la serie y quien más ha combatido los amaños en el fútbol español, ha quitado hierro al asunto públicamente. Como quien se ve desbordado porque sus premoniciones hayan adquirido una dimensión incontrolable. Dice que Aranda es un fantasma y que no hay que creer todo lo que dice a sus interlocutores. A falta de conocer cómo acabará el ‘caso Oikos’, hay que recordar que ya dice en su libro que “el fútbol no es así”. Pero ojo, porque ahora más que nunca, “corre riesgo peligro de serlo”.