Un antídoto muy oportuno ante tanto adolescente televisivo de mirada cansada y grandes conflictos existenciales

Ser adolescente es algo complicado, no lo vamos a negar. Pero quizás las series se están tomando demasiado en serio el drama de la adolescencia. En los últimos tiempos, serie de adolescente es sinónimo de serie deprimente. “13 Reasons Why” en Netflix y “Euphoria” en HBO coinciden en el hecho de tener protagonistas tristes que están permanentemente hundidos bajo el peso de su propia existencia. Y si bien tiene mérito la frontalidad con la que se afrontan temas relacionados con el sexo o las drogas, es inevitable echar de menos un retrato de la adolescencia un poco menos oscuro.

Quizás por eso, “Derry Girls” se ha convertido en un regalo con sus protagonistas deslenguadas y su sentido del humor políticamente incorrecto. La serie, original de Channel 4 y disponible aquí en Netflix (que acaba de incorporar la segunda temporada) tiene en el centro a un grupo de adolescentes despreocupadas, a pesar de que su contexto no lo favorece. 

De hecho, las protagonistas de “Derry Girls” tienen más motivos para vivir una adolescencia angustiosa que sus equivalentes en ficciones estadounidenses, puesto que la serie se ambienta en el pequeño pueblo de Derry en los años 90, en pleno conflicto armado en Irlanda del Norte. Es habitual ver a las protagonistas cruzarse con grupos de soldados en su camino al instituto o que noticias sobre atentados aparezcan en el televisor del comedor. Precisamente lo que hace “Derry Girls” es convertir ese contexto en parte de la cotidianidad de unos personajes que han asumido como rutinarios los controles en las carreteras o las evacuaciones por motivos de seguridad.

Para Erin, Clare, Orla, Michelle y James su día a día sigue siendo el de cualquier adolescente y sus preocupaciones giran alrededor de las historias propias de su edad. Precisamente, el humor de Derry Girls surge en gran parte de cruzar tramas adolescentes con un contexto serio. Una de las mejores escenas de la segunda temporada transcurre cuando el grupo viaja hasta Belfast para ver un concierto de Take That y acaban provocando la sospecha de una posible bomba en una maleta, haciendo que intervengan los artificieros. 

Lo mismo ocurre con un encuentro entre jóvenes católicas y protestantes, que sobre el papel debe ser un acto en favor del diálogo, la convivencia y la paz, pero que a las protagonistas sólo les interesa por la posibilidad de enrollarse con chicos. Las personalidades perfectamente definidas de las protagonistas favorece la dinámica de bromas de la serie, como en las mejores sitcoms, mientras que a través de la mirada al pasado se logra retratar con humor la idiosincrasia del país.

En algún momento recuerda a “Moone Boy”, la serie autobiográfica que co-creó el actor Chris O’Dowd y que también estaba ambientada en un pueblo irlandés, pero en los años 80. Con su humor ácido y sus adolescentes con ganas de pasarlo bien, “Derry Girls” se ha convertido en la comedia irlandesa más popular desde los tiempos de “Father Ted” (si la habéis visto reconoceréis al actor Ardal O’Hanlon haciendo un pequeño papel en la segunda temporada) y un antídoto muy oportuno ante tanto adolescente televisivo de mirada cansada y grandes conflictos existenciales. Porque sí, la adolescencia también puede ser divertida.


Toni de la Torre. Crítico de series de televisión. Trabaja en El Món de Rac 1, El Temps, Què fem, Ara Criatures, Sàpiens y Web Crític. Ha escrito libros sobre series de televisión. Profesor en la escuela de guión Showrunners BCN e le gusta dar conferencias sobre series. Destaca el Premi Bloc Catalunya, 2014.