La primera conversación que mantuvieron Jerry y George fue sobre la posición del segundo botón de las camisas. Esa posición es clave para una buena camisa, argumentaba Jerry, iniciando una de las comedias de más éxito de la historia. No es difícil entender que, con este inicio, el piloto de “Seinfeld” fuera un fracaso. El episodio fue mostrado a una audiencia de prueba obteniendo uno de los rechazos más contundentes que se recuerdan en NBC. La mayoría de los espectadores afirmaron no estar dispuestos a ver un segundo episodio y, además, no les gustaban los personajes. Por supuesto, de eso se trataba, pero eso es más fácil de ver ahora que hace 30 años. En aquel momento NBC dio el proyecto por acabado. Y sí, estrenaron el piloto, un 5 de julio de 1989, con el título “The Seinfeld Chronicles”, pero si hubiera sido por los mandamases de la NBC entonces, aquí acababa la historia. Nos hubiéramos quedado sin perdernos buscando el coche en un aparcamiento, ni esperando eternamente a que nos atendieran en un restaurante chino.

Porque de eso trataba “Seinfeld”. Sobre nada. O mejor dicho, sobre como la “nada” se convertía en comedia, en material para un comediante. El proyecto consistía inicialmente en un especial de 90 minutos explicando el proceso que llevaba a un humorista de la observación de lo mundano a una broma, y durante los primeros compases de la idea, los dos protagonistas eran humoristas, reflejando la relación entre Jerry Seinfeld y Larry David, los dos creadores. La idea venía del hecho que era un proyecto surgido del departamento de especiales y late nights de NBC. Pero a medida que trabajaban en el proyecto lo convirtieron en una sitcom de media hora, dejando a George sin oficio ni beneficio e incluyendo personajes de la vida real, como Kramer, vecino de Larry David. A pesar de que con estos cambios la serie dejaba de pertenecer a su departamento, fue Rick Ludwin, de especiales y late nights, el que convenció a los jefes de NBC poniendo incluso parte del presupuesto de su departamento para que ese piloto de resultados nefastos fuera renovado.

Fue renovado para cuatro episodios más, en la renovación más escasa de la historia de la televisión estadounidense, formando la primera temporada de cinco episodios de “Seinfeld”. Tras esos cinco vendrían 175 episodios más, con personajes tan hilarantes como el sopero nazi, también sacado de la vida real, frases icónicas como el Yada Yada e incluso celebraciones como el Festivus. El tándem de Jerry y Larry se mantuvieron siempre en su idea de la “serie sobre nada” y evitaron hacer evolucionar sus personajes y hacer de tramas de pareja a largo plazo, pero la serie encontró un público que la apreció y acabó siendo la más vista, con un episodio final que está entre los más seguidos de la historia. 30 años después de ese piloto fallido parece imposible que estuviéramos a punto de quedarnos sin “Seinfeld”. Afortunadamente, hoy forma parte del día a día de muchos que la revisamos a menudo en Amazon Prime Video.

Toni de la Torre. Crítico de series de televisión. Trabaja en El Món de Rac 1, El Temps, Què fem, Ara Criatures, Sàpiens y Web Crític. Ha escrito libros sobre series de televisión. Profesor en la escuela de guión Showrunners BCN e le gusta dar conferencias sobre series. Destaca el Premi Bloc Catalunya, 2014.