Es fácil recomendar ‘Fosse/Verdon’ a los aficionados al musical. Los conocedores y entusiastas de este mundo van a encontrar en esta miniserie de FX (que en nuestro país se puede ver a través de HBO) una recreación fastuosa, elegante y rica en detalles de un mundo que les apasiona. Pero es igualmente fácil recomendar a quien no sea adepto a los musicales. Incluso a quien los nombres de Bob Fosse y Gwen Verdon no le digan nada. Porque la miniserie se encarga de hacer que su historia personal trascienda el interés que pueda generar la historia profesional. Lo logra con una aproximación a su relación que busca, sobre todo, momentos de intimidad en los que el espectador comprende, a través de silencios y de miradas, la desigualdad del tándem. Es decir, que el nombre de Fosse siempre va a estar por delante y va a tapar el nombre de Verdon, tal y como ya indica el título de la miniserie. Se trata entonces de la historia de una pareja que nunca va a estar en igualdad de condiciones: cuando él no es nadie, ella intenta que él sea alguien. Cuando él lo es todo, ella no es nadie.

Así, la miniserie arranca tras el fracaso del debut cinematográfico de Bob Fosse y las dificultades para recuperarse del batacazo. El actor Sam Rockwell asume el rol de artista derrumbado y genio incomprendido mientras que la actriz Michelle Williams brilla en el papel de la entusiasta Gwen Verdon en una interpretación que seguro le reportará más de un premio. Está fantástica en los momentos en los que ejerce de bailarina, en los que ejerce de actriz y en los que ejerce de mujer que ve como su relación se le escapa de las manos. La música, el otro elemento destacado de la miniserie, refuerza ambas interpretaciones y tiene múltiples usos: para meternos en la cabeza de los protagonistas, para generar flashbacks y, por supuesto, para bailar, moviendo los pies durante cada episodio. Es una de las pocas series musicales que hace un uso de la música verdaderamente propia del género musical, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta que la miniserie tiene detrás a Lin-Manuel Miranda y Thomas Kail.

Sin embargo el nombre propio que vale la pena destacar es el de Joel Fields, conocido por haber sido guionista de ‘The Americans’ (también de FX). En este caso solo ejerce como productor ejecutivo pero su huella se hace evidente en la forma como la miniserie trata la lenta desintegración de la pareja, capturando la distancia creciente a través de palabras no pronunciadas. Esta crónica del hundimiento de la relación se cruza con las escenas musicales, que van desde lo espectacular, como el ensayo que hacen de ‘Cabaret’, hasta la sencillez de una habitación con los dos personajes trabajando en una coreografía. En el retrato del mundo de Hollywood, la miniserie hace pensar en la frialdad que explicaba ‘Feud’, la serie de Ryan Murphy (también de FX). Pero si aquella estaba marcada por la envidia, aquí está marcada por el apoyo, casi iluso, de una mujer que ayudó a su marido incluso cuando su matrimonio iba ya a la deriva, triturado por las infidelidades de él, y cuya sombra alargada la haría invisible, como ese título que parece aplastar el nombre de Verdon.

Toni de la Torre. Crítico de series de televisión. Trabaja en El Món de Rac 1, El Temps, Què fem, Ara Criatures, Sàpiens y Web Crític. Ha escrito libros sobre series de televisión. Profesor en la escuela de guión Showrunners BCN e le gusta dar conferencias sobre series. Destaca el Premi Bloc Catalunya, 2014.