Siempre existe más de un motivo para hablar con Miki Esparbé (Manresa, 1983). El actor acaba de presentar en el Festival de Málaga el cortometraje “What Is Love”, que ha producido, aún tiene en cartel la comedia “Perdiendo el Este”, es uno de los protagonistas de la serie “Gente hablando” (Flooxer/Atresplayer) y, en breve, estrenará la también televisiva “Brigada Costa del Sol” (Telecinco/Netflix). ¿Por dónde empezamos?

Miki Esparbé

Mientras promocionas “What Is Love”, estás haciendo mil cosas. Dinos sólo 999 de estas mil cosas…

¡Que no es verdad que esté haciendo tantas cosas!

Un amigo nos ha dicho: Miki Esparbé es el José Sacristán del siglo XXI. El hombre que todo lo hace y lo hace súper bien.

Sabes lo que pasa: que tengo la fortuna de tener trabajo en este sector nuestro que es tan complicado y puñetero, y donde tengo tantos amigos y amigas con muchísimo talento, pero que no siempre tienen proyectos entre las manos. Yo he tenido la suerte de poder encadenar proyectos durante los últimos años, pero sé que esto no es perdurable. Un día trabajas muchos y, de golpe, otro día no trabajas nada.

“What is love”

Hablemos de lo más reciente. ¿Cómo nace “What Is Love”?

El realizador Paco Caballero y yo tenemos una relación muy estrecha, y ya habíamos rodado los cortos “Doble check” y “Cheque polvo”. Y, además, somos muy amigos. Además, acabamos de estrenar en los cines “Perdiendo el Este”. Es como un hermano profesional y un hermano en la vida que tengo, y, afortunadamente, cuajamos mucho a la hora de trabajar juntos. Y justo en la época en la que salió el proyecto de “What Is Love” incluso vivíamos en el mismo edificio: yo vivía en el entresuelo, y él en el primero. Y un día subo a verle, y le pregunto: “¿Qué haces?”. Y me responde: “Acabo de escribir un corto”. “¿Y quién es tu prota?”, le digo. “Bueno, pues si quieres hacerlo tú…”, me sugiere. Básicamente, la idea surge de una ruptura en una relación de siete años de Paco. El argumento está inspirado en algo que él había vivido con su ex novia: jugar a los roles de que él y ella no se conocen, para intentar reavivar la relación. Al principio, no estaba pensado como un plano secuencia, pero después vimos que era necesario explicarlo así. Porque es la última oportunidad que se dan, y se puede vivir a tiempo real. No había necesidad del artificio de cortar. Como espectador, este plano secuencia hace que empatices más con los personajes y la situación, que todo lo vivas más intensamente. Desde el principio, vimos claro que Verónica Echegui era la mejor opción como coprotagonista conmigo. Afortunadamente, en la producción, junto a Doble Check, también entraron Escándalo Films y Lobo Kane. Y Paco y yo hemos hecho el corto que queríamos.


Cuando me llaman director, ¡me cago encima!

Miki Esparbé

Con Echegui has repetido en un episodio de la serie de Flooxer/Atresplayer “Gente hablando”. En “What Is Love”, además, te encargas de la producción ejecutiva. ¿Qué hace un productor ejecutivo?

El productor ejecutivo es el que acaba decidiendo qué tipo de producto se hace y cómo se hace. Y, en este caso, ha sido muy fácil hacerlo con Paco porque conocemos mucho nuestros criterios y nuestras maneras de ver las cosas.

¿Cuántas veces se repitió el plano secuencia?

Entero, seis. La toma buena es la última. No fue fácil. Nunca había hecho un plano secuencia tan largo. Ha sido una aventura. Ya sé que esto se dice siempre, pero tuvimos la suerte de rodearnos de un equipo técnico brutal. Era interesante ver cómo entre todos estábamos explicando algo que es bastante universal, que podía tocarnos un poco. Por lo tanto, el nivel de involucración de la gente era brutal.

Háblanos de tus cortos como director, como “El palo”, “Niña de papá” y “Cariño”.

Cuando me llaman director, ¡me cago encima!

“What is love”

Ah, ¿no eres director?

Uf, veamos, soy curioso en el sector. Me gusta investigar, conocer mi trabajo desde otra perspectiva, involucrarme desde otro lugar. Por eso también acostumbro a escribir lo que dirijo, hasta ahora. A la larga, me gustaría dirigir un proyecto más allá de los tres minutos y medio, que es lo máximo que ha durado un corto mío. Si el primer corto que filmé, “El palo”, consistió en un plano secuencia con un móvil fue porque no me atrevía a reclutar un equipo entero de rodaje. Con el segundo, “Niña de papá”, ya lo hice. Y “Cariño” lo he correalizado con Ricardo Gómez. Lo de poder rodar un largometraje, de momento, lo digo con la boca pequeña. Coordinarlo todo y llevar la batuta en un largo, a día de hoy, aún es un reto demasiado grande.

¿Te gusta la definición de cómico?

Sí que me considero, en parte, un cómico. Las etiquetas no me gustan, y en nuestra industria, la de cómico va asociada a que sólo puedes hacer comedia. Yo la asocio a la capacidad que tienes de trabajar en un género que, afortunadamente, es un género complejo para quien lo sabe valorar, y que te aporta muchas alegrías. A mí, hacer comedia me da la vida. Espero y deseo no dejar de hacerla nunca. Me considero un actor que intenta defender un papel con el mismo nivel de compromiso ya sea cómico o dramático: sin juzgarlo y con toda la verdad que pueda.

Todos somos muy fans de los cómicos. Y los necesitamos.

Una vez, Carmen Machi me dijo una cosa: “Si quieres encontrar a buen actor de drama, coge a un actor de comedia”. La propia Carmen o Javier Cámara cumplen esta regla. 

Yolanda Ramos también.

Lo que hace Yolanda Ramos en la serie de TV3 “Benvinguts a la família” es un espectáculo, una pasada. Ya en “Carmina y Amén”, de Paco León, estaba tremenda.

“Las distancias” Alexandra Jiménez y Miki Esparbé

Esa conversación con Carmina Barrios en el sofá…

¡Exacto! Yolanda es muy buena. Soy muy fan. ¡Madre mía!

Los cómicos incluso cumplís una función social.

Estoy de acuerdo. El otro día leía un hilo de Twitter de un guionista al que admiro mucho, Tomàs Fuentes, que empezaba así: “Yo hago humor de lo que me da miedo”.

Pedro Almodóvar acaba de estrenar ‘Dolor y gloria’. ¿Te ves en su cine? ¿De chico Almodóvar?

¡Ojalá! Algún día me gustaría trabajar con él, al igual que con otros cineastas como Carla Simón, Carlos Vermut, Cesc Gay o Elena Martín. La primera comedia que recuerdo haber visto en casa, con toda la familia riendo, es “Mujeres al borde de un ataque de nervios”.

En “Las distancias”, en teoría, tú eras el protagonista. Pero, luego, resultaba que la historia se torcía, y te volvías un personaje que aparecía poco, pero del que el resto de amigos hablaba sin parar. Toda una sorpresa narrativa para los espectadores del film de Elena Trapé.

Yo lo llamo un protagonista en la sombra. Mi personaje se piraba de su casa de Berlín, y sus amigos se veían obligados a pensar por qué coño habían ido hasta ahí. Sólo rodé ocho o nueve sesiones. Es un personaje que se explica más por lo que calla que por lo que habla. Y por lo que dicen sus compañeros sobre él. Ese final, con mi retorno, fue totalmente improvisado. “Las distancias” me ha dado muchas alegrías, y, además, habla de mi generación. Toca teclas que nos afectan bastante. Es la generación post crisis.

“El rey tuerto”

Otra parada imprescindible en tu trayectoria: esa excelente composición de personaje de Ignasi en “El rey tuerto”. Primero, en teatro y, luego, en la pantalla grande. ¿De dónde sale esa voz de Ignasi, esa manera de hablar tan identificativa?

Marc Crehuet, el director y autor de “El rey tuerto”, me dijo que le cuadraba mucho que mi personaje tuviera un defecto en el habla, que arrastrase las erres, que fuese tartamudo o algo así. De alguna manera, enseñábamos que era vulnerable desde que era un niño. Y es algo que le ha marcado en la escuela, en el instituto… Acabé proponiendo lo de las eses. Cuando lo sugerí, claro, no caí en que sería una hora y media de función teatral sosteniendo esto. Le tengo mucho cariño a Ignasi, y la gente también lo adora. ¡Pobrecillo mío! Es para llevártelo a casa y darle un caldo.

Con Crehuet ya habías coincidido en la serie de TV3 “Pop ràpid”? ¿Cuál es el secreto de la frescura, aún hoy en día, de “Pop ràpid”?

El secreto es la voluntad de hacer aquí una ficción con unos referentes extranjeros que entonces nos marcaban como las series “The Young Ones” y “Flight of the Conchords”. Y, después, la habilidad de Marc para poder crear este universo en un espacio tan reducido, con un presupuesto tan ajustado y en un formato, el de comedia de 25 minutos, que entonces era novedoso. Es el formato del “After Life” (Netflix) de Ricky Gervais. Eran unos personajes que eran un regalo, creados por un cerebro prodigioso como el de Marc.

“El rey tuerto”

¿Sumamos actividades? Encima, escribes.

Sí, pero viene de lo que decía antes de la curiosidad. Escribir es una ventana creativa para abrir. Soy un culo inquieto, y, cuando hay períodos en los que no estoy rodando, me gusta ocuparme a nivel artístico en lo que sea. Como sé que escribir no es mi oficio, ni mi vocación, me permito experimentar y probar. He escrito muchísimas cosas que se han quedado en un cajón. Publiqué un libro con Paco Caballero, “Soy tu príncipe azul, pero tú eres daltónica”, editado por La Galera, y ahora estoy escribiendo el embrión de un guion con Marc Artigau, un dramaturgo al que admiro mucho. Es un tío con una sensibilidad brutal, y una poética a la hora de escribir muy interesante.

¿Proyectos?

El pasado viernes terminé la gira de la obra de teatro “La importància de ser Frank”, y lo más próximo que tengo es una peli a finales de abril, que estaré rodando hasta la última semana de junio. Pendiente de ver tengo “Brigada Costa del Sol”, una serie de Telecinco y Netflix, que se estrena pronto. Volveremos con “La importància de ser Frank” el año próximo, y hay otra oferta de teatro de la que no puedo decir nada. Me siento muy afortunado de poder combinar el teatro, la televisión y el cine. Es una forma de investigar en tu oficio y de sentirte realizado a nivel creativo. “La importància de ser Frank”, adaptación de una obra de Oscar Wilde que estrenamos en el Teatre Nacional de Catalunya, te pide una gran nivel de exigencia como actor en cada función. Sí, es una comedia, pero el nivel de compromiso que nos requiere es todo un drama. Tiene un punto de “La La Land”, con unas coreografías muy bonitas. Y mis compañeros y compañeras cantan… y yo hago lo que puedo. Una de las claves del éxito del montaje es que todos nos llevamos muy bien, y que el director, David Selvas, fue muy listo a la hora de formar el reparto.

Nos hemos pasado esta entrevista hablando de comedia y de reír. Pero, ¿qué te hace llorar? ¿Qué te emociona a ti?

El baremo es muy amplio. Me puede caer una lagrimita con una comedia blockbuster comercial total, ¿eh? Si me tocan la fibra, me la tocan. Y con un dramón, soy el primero que se pone tonto. El otro día lloré con unas secuencias de “Mira lo que has hecho” (Movistar+), la serie de Berto Romero. Soy de lágrima fácil, sí.

¿Tienes pensada tu lápida?

¡Guauuu! ¿Y si en mi lápida pone precisamente esto?: “¡Guauuu!”. Ja, ja… Quizá en la mía esté escrito algo así como “Lo pude hacer mejor, pero no supe”. No está mal, ¿no? Me la apunto.

¿Esperabas haber estado profesionalmente tan ocupado en estos últimos años?

¡Qué va, qué va! No me lo esperaba para nada. El otro día no sé quién me dijo que ya llevaba 15 películas hechas, y flipé. Obviamente, no en todas tienes el mismo volumen de trabajo. He participado en películas en las que mi presencia era testimonial, véase “El camino más largo para volver a casa”, de Sergi Pérez.


Pere Vall es periodista cultural y del mundo de la farándula en general, especializado en cine.
Colabora en Time Out, Ara, RNE y Catalunya Ràdio, y fue redactor jefe en Barcelona de la revista Fotogramas durante más de 20 años.
Fanático de Fellini, de las películas de terror buenas, regulares y malas, y del humor y la comedia en general.
De pequeño, quería parecerse a Alain Delon, y ha acabado con una cierta semejanza a Chicho Ibáñez Serrador. No se queja de ello.