Estos días estuve ejerciendo de Jurado en el II Festival de Cine Francófono Oh La La, que tuvo lugar en el Institut Français, de Barcelona.

Además de disfrutar de una interesante programación con múltiples correspondencias temáticas, tuve la ocasión de reencontrarme con Catherine Corsini (Dreux, 1956), realizadora a la que ya había entrevistado, para Fotogramas, por su anterior filme, «Un amor de verano», una historia de amor entre dos mujeres encarnadas por Cécile de France e Izïa Higelin. Esta vez presentaba «Un amor imposible», adaptación de la novela autobiográfica de Christine Angot publicada en 2018 por Anagrama, que protagoniza Virginie Efira, en el rol de madre de la futura escritora, a la que dan vida cuatro actrices sucesivas.

Efira, muy conocida por su papel de vecina religiosa en “Elle”, de Paul Verhoeven, es aquí a una mujer que se ve obligada a educar a su hija sola, desde finales de los años 50 a la actualidad. El padre no reaparecerá hasta ver la niña convertida en una adolescente, con nefastas consecuencias.

Pregunta: Hay algunos paralelismos entre «Un amor de verano» y «Un amor imposible». Las dos revisten una forma clara, abierta a todos los públicos, y contienen un mensaje político sobre la situación de la mujer, a lo largo del último medio siglo. ¿Está de acuerdo?

Respuesta: Sí, con estas dos películas he querido hacer llegar un mensaje político al público sobre la situación de la mujer en la sociedad francesa. Las dos muestran la dominación masculina, y en esta última se puede ver muy bien la progresiva conquista de la independencia de la mujer, a pesar de todas las dificultades que, en su caso, al ser madre soltera, no eran poca cosa. La película no se limita a resaltar la dominación Hombre/Mujer, sino que la liga a la problemática de las clases sociales, ya que el padre de su hija no quiere casarse con ella porque pertenece a la clase dominante, mientras que ella, al principio del filme, no es más que una humilde mecanógrafa. Los actos abominables que este individuo llegará a cometer también tienen una lectura social, que me parecía importante subrayar. La diferencia de clases, y los problemas que acarrean en las relaciones sentimentales, ya estaban presentes, de alguna manera, en «Un amor de verano», donde el hecho de que una de las chicas viniera del campo, y la otra fuese de la capital, acababa torpedeando la pasión amorosa que las había unido, en contra de las convenciones sociales.


Lo que nos rodea no pertenece al presente, hay una continuidad en el paso del tiempo

La directora de cine francesa Catherine Corsini, 2016

P: Me ha gustado mucho cómo trata el paso del tiempo en «Un amor imposible». Aunque la película se extiende a lo largo de casi medio siglo, los personajes de Virginie Efira y de Niels Schneider, que da vida al pérfido engendrador, apenas cambian, salvo al final, cuando aparecen con el pelo un poco más gris. El paso del tiempo no se inscribe en el relato de manera demasiado aparatosa, como suele suceder en el cine convencional.

R: Sí, fue algo muy interesante toda esta reconstrucción temporal, y con una carga importante nostálgica, ya que tengo la misma edad que la hija del personaje de Virginie Efira, es decir que Christine Angot. Así que no se trataba sólo de atravesar la historia de estos personajes, y de toda Francia, sino también la mía. Y, en este viaje temporal, no quería efectivamente que la mirada del espectador estuviera constantemente distraída por cosas como el pelo de los personajes, etc. El paso del tiempo tenía que quedar plasmado, pero de manera sutil. Y además, en nuestras vidas siempre hay elementos que vienen del pasado. Lo que nos rodea no pertenece al presente, hay una continuidad en el paso del tiempo que nos interesaba resaltar. Así hay algunos objetos que están presentes al principio, y acompañan a las protagonistas en sus constantes mudanzas por el espacio y por el tiempo, porque así es también en nuestras vidas. Arrastramos muchas cosas de nuestro pasado.

P: ¿Qué le ha empujado a dar un giro político en estas últimas dos películas?

R: Quizás simplemente se trata de que me hago mayor. Seguramente también por la relación que mantengo con mi productora, Elisabeth Perez, y, sobre todo, porque he acabado tomando conciencia de la  urgencia de contar historias más importantes, ya que la situación de las mujeres no ha evolucionado tanto como sería deseable.

“Un amor imposible”

P: El panorama político también ha cambiado. Aparecen inquietantes fuerzas que piden un retorno a un pasado previo a la conquista de los derechos fundamentales.

R: Sí, no hace nada que tuvimos que volver a las calles para manifestarnos por el derecho al aborto. Están volviendo todos los extremos. Por eso, en “Un amor de verano”, era importante para mí evocar esa solidaridad entre mujeres, la emergencia del feminismo y la toma de conciencia de mujeres que quería disponer de sus propias vidas. Y aquí, en “Un amor imposible”, también quería mostrar la lucha de nuestras madres, que fueron las primeras feministas, aunque muchas veces ni siquiera fuesen demasiado conscientes de ello, como es el caso del personaje de Virginie. 

P: Da la impresión de que como hay un puente entre dos épocas, entre las primeras conquistas sociales y la actualidad, como si en los años que mediaron nos hubiésemos despreocupado un poco.

R: Sí, existía la errónea sensación de que los derechos fundamentales habían sido definitivamente adquiridos, y que nadie podía quitárnoslos. Incluso la palabra feminismo en Francia se percibía como algo negativo y pasado de moda. Y hoy en día, también gracias a todo lo relativo al caso Weinstein y al MeToo, las mujeres han tomado consciencia de la dominación masculina, de la desigualdad en los salarios y en los puestos de responsabilidad, ya que las grandes decisiones las siguen tomando principalmente los hombres. Por no hablar del resto del mundo, como en Irán, donde una mujer es condenada a bastonazos por apoyar a las que no quieren llevar velo, con una pena de 35 años de cárcel… Cada vez que leo una noticia de este tipo es como si me arrancaran una parte de mí, como si me hicieran daño a mí misma, y por eso quiero poner mi granito de arena en la lucha por la igualdad definitiva, una conquista que sería beneficiosa para todos.


Hay que conceptualizar el caos, para poder escapar de él

“Un amor de verano”

P: “Un amor imposible” también es un conmovedor trabajo sobre el cuerpo de Virginie Efira, que es observado con una mirada distinta a la que estamos acostumbrados.

R: Siempre me ha gustado mostrar escenas de amor con cuerpos de mujeres reales, que no son modelos, ni nada por el estilo. Creo que en este tipo de belleza fuera de las normas hay un cierto pudor, como si estas mujeres no quisieran mostrarse, por miedo a no ser aceptadas. Y a mí me gusta que se admire su belleza, porque precisamente no corresponde al canon. Lo encuentro emocionante.

P: ¿Qué representa para usted la personalidad de la escritora Christine Angot en general, y “Un amor imposible” en particular?

R: Mi productora me la descubrió. Christine Angot, en Francia, es un personaje que concentra mucha animadversión, porque aparece regularmente en televisión, y dice lo que piensa con mucha vehemencia. Nunca desfallece. He leído todas sus novelas, pero esta me llegó al fondo del corazón, porque es el testimonio de alguien que intenta acercarse al máximo a la verdad, de la manera más precisa posible, escogiendo siempre las palabras más adecuadas. Y me gusta también la última parte de la novela, en la que, después de haber cortado todos los puentes con su madre, vuelve hacia ella, para tratar de explicárselo todo. Explicarle que los abusos que le infligió su propio padre también eran una suerte de venganza social contra su madre. Esta última parte ha sido vista como algo más didáctica, pero a mí me parece muy necesaria, tanto en el libro como en la película. Después de tantas emociones, pasamos a una parte más ideológica y discursiva que pertenece al pensamiento. Hay que conceptualizar el caos, para poder escapar de él. 

P: ¿Cómo se ha relacionado Christine Angot con la producción de la película?

R: Me ha dejado total libertad para reescribirla a mi manera. Como me gustaba mucho la novela, estaba segura de no traicionarla. Leyó el guion cuando ya estaba acabado, tal y como se había acordado por contrato. Nunca intervino en el rodaje, y vio la película acabada con su madre. A las dos les gustó mucho. Su madre incluso la volvió a ver. Le gustó mucho cómo Virginie Efira daba vida a su réplica de ficción.

“Un amor imposible”

P: La escena que más me gusta es aquella en la que la hija aparece con su padre, después de una excursión, y enseguida entendemos, sólo por su mirada, que algo ha pasado. El espectador se da cuenta de algo que la madre no es capaz de ver. Resulta bastante perturbador.

R: Sí, era todo un reto cómo reflejar toda esa violencia que, al mismo tiempo, no se puede expresar, ya que las niñas que han sufrido maltrato y abusos sexuales no se atreven a contarlo. Es tan perturbador comprender después todo lo que han pasado.

P: Es curioso, porque en el festival Oh La La hemos visto también “Les chatouilles”, la película en la que Andréa Bescond rememora los abusos que sufrió de pequeña, esta vez a manos del mejor amigo de la familia. Es como si ahora estuviera saliendo todo a la luz.

R: No he visto la película, ni tampoco la obra de teatro. Pero está claro que estamos en un momento, como decíamos antes, en el que las mujeres, y también los hombres, como es el caso en el último filme de François Ozon (“Gracias a Dios”), están tomando la palabra para contar todos los abusos sufridos en su infancia, sin tener que sentirse culpables por ello. A la salida de las proyecciones de “Un amor imposible”, he conocido mujeres de 40 y 50 años muy conmovidas, porque no habían hablado nunca de lo que les había pasado en su juventud. Me parece importante que existan películas como esta que les anime a sacar lo que llevan dentro. 

P: ¿Por qué cree que “Un amor imposible” no tiene distribuidora en España?

R: Muchas de mis películas han funcionado bien en España, tal vez no sea un buen momento para las películas francesas en el extranjero. Espero que su artículo me permita encontrar un distribuidor.

Philipp Engel (Barcelona, 1970): Formado en estudios literarios, trabajó 10 años en la industria discográfica, para luego consagrarse en el periodismo cultural. Así, ha colaborado en distintos medios, como ‘La Vanguardia’, ‘El Mundo’, ‘Qué Leer’, ‘Sensacine’, ‘Sofilm’ y ‘Fotogramas’, entre otros muchos.